Green New Deal: no es solo un programa climático sino también social. 0 495

ESG

«Hay que intentar entender que el Green New Deal no es solo una respuesta a la emergencia climática, también una respuesta a los problemas del XXI» como explica Emilio Santiago, doctor en Antropología y coautor de ¿Qué hacer en caso de incendio?. El periodista Javier Martínez firma un interesante artículo en el diario online infoLibre sobre el potencial del Green New Deal (GND) como programa climático así como también social.

La gravedad de la emergencia sanitaria declarada en España y en medio mundo por el coronavirus lo eclipsa todo. Y con razón. Pero ya hay quien, aunque sea solo para reprimir la ansiedad, empieza a pensar en el día después y si hay un halo de esperanza de que podemos construir una sociedad mejor tras el shock. En otras palabras: si el capitalismo y su brazo neoliberal resistirá un golpe que algunos analistas ya juzgan peor que el de 2008; y si el sistema político, económico y social que quede después será habitable y justo.

En este contexto coge fuerza el Green New Deal, la doctrina de expansión ideada –en principio– para combatir la crisis climática en base a políticas de reactivamiento económico que modifiquen una producción basada en la quema de combustibles fósiles, al mismo tiempo que se mejora la vida y se protege a los sectores más desfavorecidos. El objetivo es, como dijo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que el impacto no sea en forma de L, sino en forma de V. No (solo) en términos de PIB, sobre todo en términos de bienestar social. No tienen por qué ir de la mano. (…/…)

La clave está en que el Green New Deal (GND) no es solo un programa climático sino también social, si es que se pueden separar los ámbitos. «Hay que intentar entender que el Green New Deal no es solo una respuesta a la emergencia climática, también una respuesta a los problemas del XXI»

La clave está en que el Green New Deal (GND) no es solo un programa climático sino también social, si es que se pueden separar los ámbitos. «Hay que intentar entender que el Green New Deal no es solo una respuesta a la emergencia climática, también una respuesta a los problemas del XXI», explica el doctor en Antropología y coautor de ¿Qué hacer en caso de incendio?, Emilio Santiago. Vivimos semanas en las que parece que las recetas de austeridad están perdiendo terreno en pos de medidas de estímulo, de dinero público para intentar amortiguar la caída y para evitar que las clases más bajas sean las que más sufran, como ya ha pasado en otras crisis estructurales o transitorias del capitalismo.

En líneas generales, el Green New Deal, aún con las enormes diferencias entre distintos planes propuestos desde distintas tradiciones y escuelas políticas, propone una enorme inversión pública para descarbonizar la economía y con ello instalar renovables como si no hubiera un mañana –casi literalmente-, y de paso ofrecer empleos estables y de calidad, repensar las ciudades, la manera de movernos, de relacionarnos entre nosotros, de entender la industria, el transporte o el consumo. (…/…)

Santiago cree que se puede abrir una ventana «para que haya oídos más sensibles» a la perspectiva de que ante una crisis económica causada por una pandemia en primer plano y una crisis ecológica de fondo, el GND pueda considerarse una solución y gane adeptos como política de estímulo. Creando miles de empleos verdes, estables y bien remunerados, que ayuden a remontar las altas cifras de paro que sufriremos por las consecuencias del estado de alerta. (…/…).

El papel del decrecimiento

El Green New Deal se basa en una instalación masiva de energías renovables, asumiendo –aunque algunos autores con más acierto que otros- que eso no es suficiente para contener un cambio climático que, si sigue descontrolado, se elevará muy por encima de los 2 grados a finales de siglo, con las consecuencias catastróficas que conlleva. Como aseguró el panel de científicos de Naciones Unidas, un calentamiento global manejable exige cambios «sin precedentes en todos los ámbitos de la sociedad».

Sin embargo, esa apuesta de todo al rojo por una tecnología que también requiere extracción de materiales finitos hace dudar a muchas voces del debate climático y ecologista, agrupadas en torno al llamado decrecimiento, que consideran una mala idea seguir apostando por ensanchar los límites del capitalismo cuando lo que se necesita es todo lo contrario: comprar, consumir, producir, trabajar menos.

¿El surgimiento del Green New Deal como alternativa, salida y paliativo ante una crisis económica, por lo tanto, debilita las opciones del decrecimiento? Contra el Diluvio tiene muchos matices que aportar. Para empezar, no hay un GND, sino varios, con obvias similitudes y mismos puntos que partida, y hay doctrinas que incluyen elementos decrecentistas y que son apoyadas por estos: «Hay proyectos, como el Green New Deal for Europe, que abogan explícitamente por el decrecimiento al tiempo que exigen una mayor cantidad de servicios públicos garantizados y la desmercantilización de cada vez más ámbitos de la sociedad.

O incluso el Green New Deal de Bernie Sanders (que muchos decrecentistas apoyan) sabe conjugar objetivos a gran escala e inversiones públicas masivas con transformaciones a escala local, como la proliferación de huertos para autoconsumo en los hogares estadounidenses. Todo eso está dentro de los dos proyectos de Green New Deal más ambiciosos», argumentan. (…/…)

Ya surge en el debate público la necesidad de salir de la crisis que se nos viene encima con inversiones estratégicas y públicas que no solo alivien ante el impacto de la pandemia sino que también mitiguen y nos adapten al cambio climático. En Estados Unidos, la demócrata Alexandria Ocasio-Cortez –una de las caras más visibles de la doctrina, que enarbola el candidato de las primarias Bernie Sanders– también ha defendido el GND como posible salida a la futura recesión, pero teniendo claras las prioridades. «A corto plazo, necesitamos medidas de emergencia para ayudar a las personas. 

A largo plazo, deberíamos considerar el uso de las tasas de interés actuales y realizar inversiones radicales que generen millones de empleos descarbonizando nuestra economía. El GND fue escrito como un estímulo para las personas y para el planeta. Incluso la Agencia Meteorológica Mundial se ha subido al carro: «Ahora es el momento de considerar cómo usar paquetes de estímulo económico para apoyar un cambio a largo plazo hacia prácticas amigables con el medio ambiente y el clima», dijo su secretario general, Petteri Taalas. 

Artículo completo: La propuesta de un Green New Deal para reconstruir la economía resurge con la crisis del coronavirus

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