Estrategia europea para la biodiversidad 2030 0 595

biodiversidad

La Comisión Europea ha adoptado dos nuevas estrategias para trabajar conjuntamente hacia un futuro competitivo y sostenible. Su objetivo es fortalecer la resistencia de nuestras sociedades a futuras pandemias y amenazas como los impactos climáticos,

En línea con el Pacto Verde Europeo, la Comisión Europa ha propuesto la ‘Estrategia integral de biodiversidad para devolver la naturaleza a nuestras vidas‘ y la ‘Estrategia de la granja a la mesa para un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente‘.

Con ella, la institución comunitaria propone uan serie de acciones y compromisos ambiciosos por parte de la UE para frenar la pérdida de biodiversidad en Europa y en todo el mundo. Su objetivo, transformar nuestros sistemas alimentarios en estándares globales para la sostenibilidad competitiva, la protección de la salud humana y mundial, así como el sustento de todos los actores en la cadena de valor alimentaria.

En las últimas décadas, la alteración do los ecosistemas naturales, ha provocando una mayor pérdida de biodiversidad y el derrumbe de las barreras naturales que protegen nuestra especie y al conjunto de formas de vida. La alteración de las áreas de distribución de especies, por ejemplo, está facilitando la transmisión de patógenos y, por tanto, un mayor riesgo de aparición de pandemias.

Estrategia de Biodiversidad

La nueva Estrategia de Biodiversidad aborda los impulsores clave de la pérdida de biodiversidad, como el uso no sostenible de la tierra y el mar, la sobreexplotación de los recursos naturales, la contaminación y las especies exóticas invasoras. La estrategia es un elemento central del plan de recuperación de la UE para prevenir y desarrollar la resiliencia ante brotes futuros y proporcionar oportunidades comerciales y de inversión inmediatas para restaurar la economía de la UE. También tiene como objetivo hacer que las consideraciones sobre biodiversidad sean una parte integral de la estrategia general de crecimiento económico de la UE.

La estrategia propone, entre otras cosas, establecer objetivos vinculantes para restaurar los ecosistemas y ríos dañados, mejorar la salud de los hábitats y especies protegidas de la UE, reducir la contaminación, ecologizar nuestras ciudades, mejorar la agricultura orgánica y otras prácticas agrícolas respetuosas con la biodiversidad, y mejorar la salud de los bosques europeos.

La estrategia presenta pasos concretos para poner la biodiversidad de Europa en el camino hacia la recuperación para 2030, incluida la transformación de al menos el 30% de las tierras y mares de Europa en áreas protegidas administradas de manera efectiva y la recuperación de al menos el 10% del área agrícola bajo características de paisaje de alta diversidad.

Las acciones previstas en la protección de la naturaleza, el uso sostenible y la restauración traerán beneficios económicos a las comunidades locales, creando empleos sostenibles y crecimiento. Se desbloqueará una financiación de 20.000 millones de euros anuales para la biodiversidad a través de diversas fuentes, incluidos fondos de la UE, financiación nacional y privada.

Según el programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) el 60% des las enfermedades infecciosas humanas tiene origen animal, un porcentaje que llega hasta el 75% en el caso de las enfermedades llamadas “emergentes” como el ébola, el VIH, las gripes aviarias, el SRAS o el zika. Muchos científicas coinciden en que la pérdida de biodiversidad provoca un aumento en el riesgo de transmisión de estas enfermedades zoonóticas, es decir enfermedades que se transmiten de animales a seres humanos.

La desaparición de especies dentro de un ecosistema altera el funcionamiento de dicho ecosistema, e influye en la transmisión de patógenos. Si se preserva la biodiversidad, para que exista una mayor diversidad de especies, esto provoca un efecto de dilución. Por un lado se aumenta el número de especies en la cadena de contagio y por otro lado se produce un efecto cortafuegos natural provocado por una alta diversidad genética.

De la granja a la mesa

La estrategia ‘Farm to Fork’ (de la granja a la mesa) permitirá la transición a un sistema alimentario sostenible de la UE que salvaguarde la seguridad alimentaria y garantice el acceso a dietas saludables provenientes de un planeta saludable, y reducirá la huella ambiental y climática del sistema alimentario de la UE.

La estrategia ‘Farm to Fork’ (de la granja a la mesa) permitirá la transición a un sistema alimentario sostenible de la UE que salvaguarde la seguridad alimentaria y garantice el acceso a dietas saludables provenientes de un planeta saludable, y reducirá la huella ambiental y climática del sistema alimentario de la UE.

La estrategia establece objetivos concretos para transformar el sistema alimentario de la UE, incluida una reducción en un 50% del uso y el riesgo de pesticidas, una reducción en al menos un 20% del uso de fertilizantes, una reducción en un 50% en las ventas de antimicrobianos utilizados para animales de granja y acuicultura, y alcanzar el 25% de las tierras agrícolas bajo agricultura ecológica, y otras medidas como el etiquetado mejorado para satisfacer mejor las necesidades de información de los consumidores sobre alimentos saludables y sostenibles.

Los agricultores, pescadores y productores acuícolas europeos recibirán apoyo de la Política Agrícola Común y la Política Pesquera Común a través de nuevas fuentes de financiación y esquemas ecológicos para adoptar prácticas sostenibles. Hacer que la marca europea sea sostenible abrirá nuevas oportunidades de negocio y diversificará las fuentes de ingresos para los agricultores y pescadores europeos.

Como partes centrales del Pacto Verde Europeo, las dos estrategias también apoyarán la recuperación económica. En el contexto del coronavirus, su objetivo es fortalecer la resistencia de nuestras sociedades a futuras pandemias y amenazas como los impactos climáticos, incendios forestales, inseguridad alimentaria o brotes de enfermedades, incluso mediante el apoyo a prácticas más sostenibles para la agricultura, la pesca y la acuicultura y abordando la protección de la fauna y el comercio ilegal.

Fuentes: Comisión Europea, La Vanguardia, Construible.es

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España Digital 2025: 50 medidas en diez ejes estratégicos 0 21

España Digital 2025 contempla la puesta en marcha durante 2020-2022 de un conjunto de reformas estructurales que movilizarían un importante volumen de inversión pública y privada, en el entorno de los 70.000 millones de euros.

España Digital 2025 pretende impulsar el proceso de transformación digital del país, de forma alineada con la estrategia digital de la Unión Europea mediante la colaboración público-privada y con la participación de todos los agentes económicos y sociales del país. Contempla la puesta en marcha durante 2020-2022 de un conjunto de reformas estructurales que movilizarían un importante volumen de inversión pública y privada, en el entorno de los 70.000 millones de euros.

La inversión pública en el periodo 2020-2022 se situaría en torno a los 20.000 millones de euros, de los cuales 15.000 millones de euros, aproximadamente, corresponderían a los diferentes programas y nuevos instrumentos comunitarios de financiación del Plan de Recuperación Next Generation EU, que establece que la digitalización tiene que ser uno de los ejes principales para movilizar estos recursos. A ello se sumaría la inversión prevista por el sector privado, de unos 50.000 millones de euros, en un escenario moderado de despliegue de las medidas.

España Digital 2025 centrará sus objetivos en el impulso a la transformación digital del país como una de las palancas fundamentales para relanzar el crecimiento económico, la reducción de la desigualdad, el aumento de la productividad y el aprovechamiento de todas las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías, con respeto a los valores constitucionales y europeos, y la protección de los derechos individuales y colectivos.

Ejes estratégicos

Esta agenda consta de cerca de 50 medidas que se articulan en torno a diez ejes estratégicos:

1-Conectividad digital. Garantizar una conectividad digital adecuada para toda la población, promoviendo la desaparición de la brecha digital entre zonas rurales y urbanas, con el objetivo de que el 100% de la población tenga cobertura de 100 Mbps en 2025

2- Despliegue de la tecnología 5G en Europa e incentivar su contribución al aumento de la productividad económica, al progreso social y a la vertebración territorial. Se fija como objetivo que en 2025 el 100% del espectro radioeléctrico esté preparado para el 5G

3- Reforzar las competencias digitales de los trabajadores y del conjunto de la ciudadanía. Se pondrá especial énfasis en las necesidades del mercado laboral y en cerrar la brecha digital en la educación. El objetivo es que en 2025 el 80% de las personas tengan competencias digitales básicas y que la mitad de ellas sean mujeres.

4- Reforzar la capacidad española en ciberseguridad. Se busca disponer de 20.000 especialistas en ciberseguridad, Inteligencia Artificial y datos en 2025 gracias, entre otros aspectos, al polo de actividad empresarial que supone el entorno del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE).

5- Impulsar la digitalización de las Administraciones Públicas, particularmente en ámbitos clave como el Empleo, la Justicia, o las Políticas Sociales mediante la actualización de las infraestructuras tecnológicas. En 2025, el 50% de los servicios públicos estarán disponibles a través de app móvil y se simplificará y personalizará la relación de la ciudadanía y las empresas con las Administraciones.

6- Acelerar la digitalización de las empresas, con especial atención a las micropymes y a las start-ups. Se fija como meta que al menos el 25% del volumen de negocio de las pymes provenga en 2025 del comercio electrónico.

7- Acelerar la digitalización del modelo productivo mediante proyectos tractores de transformación digital en sectores económicos estratégicos como el Agroalimentario, Movilidad, Salud, Turismo, Comercio o Energía, entre otros. Estos proyectos tienen como meta una reducción del 10% de las emisiones de CO2 por efecto de la digitalización de la economía en 2025.

8- Mejorar el atractivo de España como plataforma audiovisual europea para generar negocio y puestos de trabajo, con una meta de incremento del 30% de la producción audiovisual en nuestro país para el año 2025.

9- Transitar hacia una economía del dato, garantizando la seguridad y privacidad y aprovechando las oportunidades que ofrece la Inteligencia Artificial con el objetivo de que, al menos, el 25% de empresas usen Inteligencia Artificial y Big Data dentro de cinco años.

10- Garantizar los derechos en el nuevo entorno digital, y en particular, los derechos laborales, de los consumidores, de los ciudadanos y de las empresas. En este ámbito se fija como objetivo la elaboración de una carta de derechos digitales.

Además, España Digital 2025 quiere contribuir a cerrar las diferentes brechas digitales que se han ensanchado en los últimos años, ya sea por motivos socioeconómicos, de género, generacionales, territoriales, o medioambientales, y que se han puesto de manifiesto durante la pandemia. Una misión que se encuentra alineada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Consejo consultivo y seguimiento

El Gobierno creará el Consejo Consultivo para la Transformación Digital, que tendrá carácter público-privado y facilitará el diálogo y participación de los distintos agentes económicos y sociales para la transformación digital del país.

El Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (ONTSI) contribuirá proporcionando información pública en materia de transformación digital y apoyando la elaboración de informes para la evaluación y actualización de las actuaciones desarrolladas en el marco de esta agenda.

Fuente: Miteco

Nuevas formas de gobernanza para la sostenibilidad 0 41

La pandemia nos ha desnudado como país mostrado las debilidades y limitaciones de nuestros sistemas organizativos, ya fueren públicos o privados. Supone un baño de humildad que nos interpela a prepararnos para futuras contingencias. Pero la principal lección que podemos extraer es que únicamente trabajando juntos podemos hacer frente a este enorme reto colectivo.

La pandemia del coronavirus y la emergencia climática han hecho evidentes nuestras vulnerabilidades como país y como sociedad. Más allá de la incredulidad y el desconcierto de las instituciones y de una buen aparte de la sociedad, esta segunda oleada de contagios muestra nuestra incapacidad colectiva para dar una respuesta coherente y cohesionada a uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos en las últimas décadas.

Además de la crisis sanitaria, las consecuencias económicas y sociales son dramáticas y estamos lejos todavía por determinar su alcance real. De momento las previsiones de FUNCAS o el Banco de España no son halagüeñas, en el mejor de los casos no recuperaremos el nivel precrisis hasta 2023 o incluso 2024. Lo que sí sabemos es que va a suponer un reto titánico reconstruir el tejido económico y social. La pandemia nos ha desnudado como país mostrado las debilidades y limitaciones de nuestros sistemas organizativos, ya fueren públicos o privados. Supone un baño de humildad que nos interpela a prepararnos para futuras contingencias al tiempo que nos confronta con las contradicciones de algunos de nuestros valores y prácticas. Pero la principal lección que podemos extraer es que únicamente trabajando juntos podemos hacer frente a este enorme reto colectivo.

Reconstruir nuestro tejido económico y social no puede hacerse con las recetas del viejo mundo, han quedado obsoletas. Necesitamos nuevas coherencias para garantizar la supervivencia de nuestra forma de vida y nuestra cohesión social y territorial. Algo que exige una mirada nueva y nuevas formas tanto del diseño de las políticas públicas como de las estrategias corporativas. La realidad de hoy, como los riesgos de mañana, requieren nuevas formas de generación de valor y nuevas políticas económicas, sociales y medioambientales basados en la resiliencia, esto es, la resistencia y la flexibilidad.

Entre ellas, destaca la necesidad de prevenir y gestionar mejor la exposición a los nuevos riesgos climáticos. Los científicos nos indican hace años el vínculo entre pandemias y degradación ambiental que provocan el debilitamiento de nuestros sistemas inmunológicos. Es por ello, es necesario reconstruir nuestras economías sobre la base de la sostenibilidad ambiental si queremos mitigar los riesgos asociados al cambio climático y a la salud gestionando de forma coherente el capital humano y el capital natural. Reconstruir la economía y la sociedad de este shock requiere hacerlo sobre nuevas premisas aprendiendo de lo que nos ha pasado. La Comisión Europea ha advertido de la “tentación” de buscar soluciones cortoplacistas basadas el business as usual por lo que necesitamos un nuevo paradigma basado en un capitalismo natural.

Vivimos momentos de confusión y desconcierto en el que es más necesaria que nunca una nueva narrativa y ética de esta transición económica, social y medioambiental para reconstruir los lazos emocionales con la sociedad y acordar un nuevo contrato social

El Pacto Verde Europeo como oportunidad

Una de las palancas que podemos activar para reconstruir Europa es el llamado Green New Deal, esto es, el Pacto Verde Europeo. Un ambicioso plan para alcanzar la neutralidad climática y reactivar la economía apostando por la digitalización, la sostenibilidad y aquellos servicios para hacer las sociedades más resilientes tales como los sistemas de salud y seguridad, el diseño de nuevos entornos urbanos, las infraestructuras sostenibles o la apuesta decidida por las energías renovables. Sectores que nos deben permitir acelerar la recuperación de la actividad apostando por la sostenibilidad económica, social y medioambiental. Europa quiere alcanzar el objetivo de recortar el 55% de emisiones en 2030 e ir más allá, conseguir la neutralidad climática -cero emisiones- en 2050.

Para ello, acordó una ambiciosa política, el “Next Generation EU”, y en una dura y compleja negociación” apostó por un Plan de Reconstrucción y Resiliencia que supone una movilización financiera sin precedentes y que tiene como objetivo lograr la transición ecológica y digital de la economía europea con un gran paquete de iniciativas legislativas y nuevos mecanismos e inversiones. Un Plan que gestionarán los Estados miembros directamente a través de programas de reformas financiables a través de ese Mecanismo de Recuperación y Resiliencia que movilizará 750.000 millones de euros de inversión pública. Un impulso que debe servir igualmente para dinamizar al sector financiero privado.

El plan, según José Moisés Martin Carretero CEO de Red2Red Consultores y uno de los economistas que mejor conocen los instrumentos financieros europeos, podría generar un círculo virtuoso y movilizar un billón de euros de inversiones sostenibles en la próxima década para el fomento de proyectos verdes y ayudas para las regiones en transición. Una gran oportunidad para generar nuevo desarrollo económico y empleo que según el estudio The Future Of Nature And Business del Foro Económico Mundial, las acciones industriales positivas para la naturaleza podrían suponer una oportunidad de negocio de 8,84 billones de euros y crear 395 millones de empleos de aquí al año 2030. ¿Vamos a dejar pasar esta oportunidad?.

Nuevas formas de gobernanza para la sostenibilidad

La respuesta global al cambio climático generando nuevas oportunidades económicas para las empresas, las personas y los territorios, requiere igualmente una nueva inteligencia colectiva. Este nuevo Green New Deal europeo no puede basarse sólo en grandes inversiones. También son imprescindibles nuevas formas de gobernanza que desbordan las instituciones. Una nueva cultura de trabajo en red que haga confluir políticas públicas, responsabilidad empresarial, participación ciudadana, inversiones sociales, reformas legales y los procesos de innovación tecnológica para transformar la economía europea y transitar rápidamente hacia modelos de desarrollo sostenibles. 

Es tiempo de sumar capacidades y esfuerzos apostando por proyectos con un enfoque sistémico con grandes consensos en vez de acciones aisladas y desconectadas en el que cada uno defiende lo suyo con una mirada de corto plazo. Necesitamos una gobernanza que promueva que los ecosistemas económicos y sociales del territorio se inserten en las cadenas de valor global. Para ello hay que atreverse a innovar apostando por nuevas formas de colaboración público-social-privada para aprovechar todo el potencial creativo y experiencia acumulada. Reconstruir económica y socialmente nuestras sociedades requiere nuevas fórmulas y coaliciones aprendiendo de las experiencias de las viejas fórmulas jurídicas, ya que algunas de ellas no gozan de buena reputación. Las alianzas público-privadas no son suficientes, es necesario articular nuevas fórmulas de colaboración con la participación de la sociedad civil en su diseño y control para que las hagan suyas.

Necesitamos que las instituciones asuman un nuevo liderazgo para relanzar la economía, pero asumiendo que no tienen la capacidad ni el know-how para el reto que tenemos por delante. Lo público requiere del apoyo y compromiso de modelos de gestión empresarial más ágiles y eficientes. Pero se necesita más, es indispensable la tercera pata, la social, para diseñar conjuntamente cuáles son los proyectos estratégicos y de interés general que hay que afrontar garantizando la accountability, eso es, la rendición de cuentas y la transparencia. Se trata de dar nueva coherencia y sentido a la colaboración público-social-privada para lo que igualmente necesitamos una delicada estrategia de comunicación y pedagogía. 

Vivimos momentos de confusión y desconcierto en el que es más necesaria que nunca una nueva narrativa y ética de esta transición económica, social y medioambiental para reconstruir los lazos emocionales con la sociedad y acordar un nuevo contrato social. Se trata de hacer del riesgo una oportunidad sin dejar a nadie atrás y no hay tiempo que perder. Los que no estén dispuestos a arrimar el hombro en este nuevo esfuerzo colectivo deberían echarse a un lado, y si no lo hacen deberíamos echarlos nosotros al lado. Es tiempo de pensar despacio pero actuar rápido.

Pau Solanilla, cosultor internacional y cofundador de Sostenibles.org.

Artículo y foto publicados originalmente en NuevaTribuna.es