Resiliencia y economía digital: la red estaba ahí 0 452

Leonard Pera

Sin buena conectividad no hay digitalización, no hay sociedad de la información, y durante los últimos meses no habría habido prácticamente nada.

La crisis del Coronavisus ha supuesto una prueba de fuego para muchos servicios de nuestro país, los servicios sanitaros, los servicios de mensajería, la distribución de alimentación y la educación. Pero hay uno que era la base de todos los demás, un servicio que si no hubiera funcionado correctamente habría afectado a toda la sociedad. Son la electricidad y las telecomunicaciones.

La electricidad no ha sufrido una tensión insuperable. La parada de la producción industrial ha dejado el consumo eléctrico en mínimos históricos y si bien es cierto que el consumo ha cambiado de patrón. Los hogares no han supuesto in incremento tan espectacular.

No sabemos lo que hubiera pasado si el confinamiento hubiera pasado en julio o agosto con los aires acondicionados de los hogares a máximo rendimiento. Pero las redes de comunicaciones han visto como su uso se multiplicaba y cambiaba de patrones de consumo geográficos y horarios. Todo a la vez.

Las zonas de negocios de las grandes ciudades con extensos cableados de fibra óptica preparados para atender a las empresas y todos los trabajadores en pleno uso de datos han quedado vacías y a la vez las redes de las zonas residenciales, preparadas para un consumo en horario nocturno y en fin de semana, es decir fuera de los picos se han visto sometidas a la presión más grande imaginable.

A la misma hora, una hora no prevista había hogares con dos miembros teletrabajando o viendo contenido de ocio online y a la vez con infinidad de videoconferencias tanto para educación como para relaciones familiares. ¿Y qué ha pasado?. Nada.

Nos parece lo normal pero no lo es. No queda tan lejos el tiempo en que las llamadas no salían en nochevieja, en donde en las zonas turísticas hay problemas de cobertura en verano o cuando en las grandes manifestaciones o eventos deportivos las redes móviles simplemente se colapsan y dejan de funcionar durante horas.

¿Se imaginan lo que hubiera pasado si esto llega a ocurrir? Las empresas sin poder teletrabajar porque la red no funcionaba, los estudiantes sin poder asistir a sus clases porque la red no funcionaba o las familias decidiendo volver a la llamada tradicional porque las videollamadas de WhatsApp simplemente no entraban.

En la crisis del 2008 se universalizó un concepto hasta entonces reservado a los experto financieros que eran los stress test. En tecnología lo usábamos desde hace años. A los sistemas había que probarlos en las situaciones críticas, con sistemas de backups, redundado y hasta en muchas ocasiones con tercera opción viable.

Recuerdo en T-Systems hace años como nos estábamos a idear como poner en las máximas dificultades la tienda online de una conocida marca de ropa española. poniéndonos en el peor de los escenarios para garantizar que el sistema saldría airoso.

Las nuevas redes New Generation Networks, y las SDN Software Design Networks han sido los que han permitido pasar con éxito este gran examen en tiempo real. Sistemas de escalado, virtualización, cloud.

En España tenemos una de las mejores redes de fibra óptica del mundo y a Telefónica como operador principal que es uno de los lideres a nivel mundial, pero también un sector robusto y competitivo que ha creado infraestructuras alternativas de la mano de Vodafone, Orange, BT, Colt o NTT. Tienen redes con el máximo nivel de calidad con proveedores de los más avanzados del mundo como Cisco o Huawei.

A veces es el momento de estar orgulloso. Y este es uno de esos momentos. En el momento en que más la necesitábamos la red ha estado ahí.

Leonard Pera, Director Transformación Digital Open-Ideas. Member of the Board International Telecommunications User Group

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