Una nueva gobernanza para una movilidad Sostenible y Conectada 0 312

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La industria de la automoción es un sector estratégico para España y uno de los más afectados por la crisis del COVID19. Su futuro pasa por un impulso a toda la cadena de valor y una nueba gobernanza que apueste por una movilidad «Sostenible y Conectada».

El parque de vehículos en España tiene una antigüedad media de 12,7 años, mientras que el mercado de vehículos de más de 20 años ha crecido un 18% en los últimos años. Una realidad que nos interpela a buscar fórmulas para rejuvenecer el parque automovilístico y modernizar todo el sector. Además, la normativa europea sobre emisiones es cada vez más estricta exigiendo mejoras de emisiones a los nuevos vehículos con el objetivo de acelerar la reducción de emisiones.

El transporte es uno de los sectores que genera más emisiones contaminantes por lo que es imperativo facilitar la sustitución de vehículos antiguos por vehículos más limpios. Pero eso hay que hacerlo de forma inteligente, impulsando la competitividad de las empresas e incentivando la apuesta por la innovación en todas sus formas y en toda la cadena de valor.

El Gobierno ha presentado «Plan de Impulso a la cadena de valor de la Industria de la Automoción, hacia una movilidad Sostenible y Conectada«. Incluye 20 medidas de tipo económico, fiscal, normativo, logístico, de competitividad, de formación y cualificación profesional, de compra pública sostenible y de planificación estratégica que dan cobertura a toda la cadena de valor de la industria. Una buena iniciativa que promueve la movilidad segura y sostenible en un contexto de cambios asociados a la descarbonización y de transformación digital.

El Plan cuenta con un presupuesto de 3.750 millones de euros e incluye medidas de impacto a corto plazo, que se implementarán y ejecutarán en este año 2020, y medidas estratégicas de medio plazo, que se implementarán y ejecutarán a partir del próximo año 2021 y que podrán ser financiadas con el apoyo de los fondos europeos para la recuperación.

A corto plazo, puede suponer un estímulo a la reconstrucción económica y social,y la recuperación de una industria estratégica para la economía española ( 10% del PIB, 19% del total de las exportaciones y 650.000 empleos directos). Un plan necesario para asegurar la continuidad y liderazgo de una industria estratégica pero requerirá de una mirada amplia y estratégica nueva mucho más allá del sector. La mirada al futuro exige ir mucho más allá de las ayudas y las subvenciones para diseñar una nueva gobernanza de la movilidad.

Una nueva gobernanza de la movilidad

El futuro de la movilidad debe star insertarda y en plena coherencia con las nuevas políticas públicas como el «Pacto Verde Europeo» así como las tendencias y valores emergentes de la sociedad.

En especial, habrá que integrar en esa reflexión a las nuevas generaciones, que ya muestran señales muy claras de una nueva forma de entender la movilidad, con menos querencia por la propiedad y la emergencia del pago por uso.

Igualmente, es imprescindible dialogar con los gobiernos locales y las ciudades ante el reto de la gestión del espacio publico y la movilidad de las ciudades para garantizar la salud y seguridad de los ciudadanos ante posibles pandemias así como para reducir la contaminación y las emisiones. Los alcaldes y el mundo local debe ser un actor activo en la planificación de la movilidad y del sector del transporte.

El futuro de la movilidad requiere de una reflexión amplia e integral teniendo en cuenta las tendencias y valores emergentes de la sociedad, en especial de las nuevas generaciones, así como de la nueva gestión del espacio publico y la movilidad de las ciudades.

Innovación y conectividad

La sostenibilidad de la industria de la automoción dependerá en buena medida de su competitividad y su capacidad de posicionarse con nuevas formas de generación de valor.

Las subvenciones y las ayudas públicas para la compra de vehículos solo puede ser puntual y a corto plazo. El sector tiene que ser capaz de generar nuevas alianzas con otros sectores estratégicos tales como el sector tecnológico para acelerar la conectividad, la apuesta decidida por la movilidad sostenible, así como las alianzas público-privadas para invertir en una nueva generación de infraestructuras para la movilidad.

En ese contexto, será más importante la fiscalidad, tanto para la industria como para el transporte, que las subvenciones o las ayudas de forma continuada para coseguir la tan ansiada sostenibilidad y competitividad del sector. El Plan ya incluye determinados incentivos fiscales por importe de 100 millones de euros pero, hay que explorar y explotar mucho más ese terreno para el impulso decidido a la movilidad eléctrica y sostenible.

Un buen ejemplo es la habilitación de los superávits de las Entidades locales para la renovación de las flotas y la inversión en puntos de recarga en el territorio que ahora están bloqueados por las leyes de la era Montoro.

Formación y cualificación profesional

Si hay un factor crítico para el sector, es el de la formación y cualificación profesional. Reforzar el capital humano y la empleabilidad para crear y mantener el empleo requierirá de un plan ambicioso, concertado y alineado con las políticas públicas impulsadas desde la Unión Europea para construir la Europa Verde y Digital.

El Plan habilita 95 millones de euros para generar nueva mano de obra cualificada y adaptar la existente a las nuevas necesidades. Sin embargo, se antoja del todo insuficiente para atacar la magnitud del reto que tenemos por delante. Se requiere un «choque de modernidad» para la educación y la formación profesional y recualificar y actualizar la acreditación de competencias profesionales, la formación para las nuevas tecnologías y la digitalización del sector.

En definitiva, el «Plan de Impulso a la cadena de valor de la Industria de la Automoción, hacia una movilidad Sostenible y Conectada»  es una buena iniativa. Solo es la primera piedra de un largo proceso reconstituyente del sector de la automoción y de el transporte para el que se necesitará como decía Maquiavelo….»virtud y fortuna» en el que todos estamos llamados a contribuir.

Pau Solanilla es consultor en reputación y liderazgo corporativo

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