Contradicciones del modelo económico, digitalización y clima 0 102

La digitalización no es suficiente para corregir las contradicciones del actual modelo de desarrollo económico. Es necesario cambiar el modelo de desarrollo basado en un crecimiento que genera grandes desigualdades sociales y está perturbando gravemente el medioambiente y el ecosistema del planeta.

El 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales –los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)– para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos. Cada objetivo tiene métricas y metas específicas que deben alcanzarse en el 2030 y permitirá a los interesados –sociedad civil, académicos, agentes privados y gobiernos– pronunciarse sobre las políticas desarrolladas.

Los ODS se componen de 17 objetivos, 169 metas y 232 indicadores para su seguimiento que son elaborados a partir de los datos estadísticos que suministran a las Naciones Unidas sus países miembros. Desde 2015 la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible, auspiciada por las Naciones Unidas y la Fundación Bertelsmann, recoge indicadores que permiten evaluar el progreso de cada país en el cumplimiento de los ODS, tanto a nivel global, por medio de un indicador agregado, como en cada uno de los objetivos.

La transformación digital de la economía y la sociedad constituye uno de los factores de progreso más disruptivos en la actualidad, por lo que las trayectorias de digitalización que sigan los países van a impactar fuertemente sobre el cumplimiento de los ODS.

El desigual avance de la digitalización

La digitalización progresa a buen ritmo en los países más desarrollados y ha tenido un extraordinario impacto, pero este aún ha sido muy limitado sobre una parte importante de la población del planeta. Existen más de 3 000 millones de personas que ni siquiera tienen acceso a Internet.

Uno de los indicadores más relevantes relacionados con la digitalización es el Índice de Desarrollo de las Tecnologías de la información y las Comunicaciones (IDT) elaborado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), un organismo dependiente de las Naciones Unidas. Este índice se elabora a partir de once indicadores relacionados con el acceso y uso de las infraestructuras TIC y la formación de los usuarios para su utilización.

Existe una fuerte y positiva correlación entre el índice agregado de cumplimiento de los ODS (es la media aritmética de los 17 objetivos) y el índice IDT relacionado con la digitalización, según puede verse en la figura 1 que muestra la relación entre ambos índices para los países de las Naciones Unidas. Una correlación similar se da entre este índice de digitalización y los valores del PIB per cápita y del índice de competitividad elaborado por el Foro Económico Mundial, ya que la digitalización está también muy asociada al crecimiento económico y a la competitividad de las naciones.

Figura 1. Índice agregado de los ODS en función del índice de desarrollo de las TIC. TELOS

Sin embargo, la situación de partida es muy distinta entre los diferentes países. El análisis estadístico muestra que es posible clasificar los países en tres grupos en función del valor de sus índices de riqueza, competitividad y de su índice agregado de cumplimiento de los ODS. Además, la digitalización es una condición necesaria para su mejora y el índice de digitalización puede ser utilizado como un proxy para su estimación.

Relación entre la digitalización y los ODS

La digitalización se extiende rápidamente a todos los aspectos de la vida de las personas, por lo que no es de extrañar que aparezca asociada a cualquier medida del carácter social o económica. En algunas ocasiones como causa directa (efectos directos), en otras a través de su impacto con variables intermedias (efectos indirectos) y en otros casos de manera aparentemente espúrea (efectos de grado superior).

No obstante, la digitalización no está siempre asociada a la mejora de los ODS como podría inferirse al analizar su relación con el indicador de ODS agregado. La simple combinación lineal de una gran cantidad de indicadores que se realiza para calcular el indicador agregado puede ocultar aspectos negativos de gran relevancia. De hecho, se podría discutir si tiene sentido utilizar indicadores agregados construidos de esta manera, ya que el incumplimiento de uno solo de los indicadores, si tiene la suficiente relevancia, hace que no sea posible hablar de un buen cumplimiento global, aunque la media aritmética arroje un buen resultado.

Un análisis más detallado muestra que, si se desagregan los indicadores de ODS y se realizan los correspondientes análisis estadísticos, aparecen comportamientos muy diferentes.

En varios de los indicadores de los ODS tales como el del objetivo 9 relacionado con el desarrollo de la industria, la innovación y las infraestructuras; el 3, enfocado a garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos; o el 4, dirigido a asegurar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, se observa una clara asociación positiva con la digitalización, en línea con lo observado en el indicador agregado global.

Por el contrario, el indicador del objetivo 12, relacionado con la producción y el consumo responsable, que está enfocado a lograr la sostenibilidad del ecosistema global, muestra una preocupante asociación, claramente negativa, con la digitalización. Es más, si se profundiza en el análisis y se estudian las correlaciones entre cada uno de los subindicadores que se utilizan para elaborar este indicador –residuos sólidos, basura electrónica, emisiones de gases contaminantes, etcétera– se observa que todos ellos evolucionan de forma negativa con el progreso de la digitalización.

Una situación similar se ve en el caso del indicador del objetivo 13, que mide parámetros relacionados con el cambio climático y con los desastres naturales, dándose también una correlación negativa que se extiende a todos sus subindicadores –emisiones de CO₂ de diverso tipo, efectos de los desastres naturales provocados por el cambio climático–.

En otros indicadores, como puede ser el 10, dirigido a reducir las desigualdades, no se observa una asociación con la digitalización. En la figura 2 se puede observar el tipo de asociación que aparece entre la digitalización (indicador IDT) y los 17 indicadores de los ODS tras un análisis estadístico.

Figura 2. Correlación entre los ODS y el índice de desarrollo de las TIC. TELOS

Digitalización, modelo económico y clima

La evolución del indicador 12, relacionado con la producción y el consumo responsable, que puede observarse en la figura 3, muestra que el modelo de desarrollo actual no es sostenible a medio plazo, especialmente considerando que una parte muy importante de la población mundial está escasamente desarrollada y no tiene acceso a Internet.

Figura 3. Índice agregado del ODS 12 (producción y consumo responsable) en función del índice de desarrollo de las TIC. TELOS

Los países poco digitalizados, que tienen un buen nivel de cumplimiento de este indicador, como por ejemplo la India, deben encontrar nuevos modelos de desarrollo que hagan compatible la digitalización con la sostenibilidad.

Los indicadores de las regiones que empiezan a tener un nivel de digitalización más elevado muestran el comienzo del deterioro de sus modelos de producción y consumo en términos de sostenibilidad, por lo que deben modificar su trayectoria de evolución. Los países ya muy digitalizados, como Estados Unidos o Europa, deben cambiar drásticamente sus modelos actuales para mejorar la sostenibilidad.

Es necesario revertir la relación actual entre la digitalización, modelo de producción y consumo, y el deterioro del clima. Las tecnologías de la información y las comunicaciones pueden jugar un papel muy relevante para impulsar un nuevo modelo que mitigue y revoque los efectos del modelo de desarrollo existente.

La incorporación de los desconectados al mundo digital será una oportunidad para generar un nuevo modelo que aproveche todo el potencial de las TIC.

Todos los agentes implicados deben colaborar estrechamente en la búsqueda de soluciones. La presión sobre los principales agentes del ecosistema digital –operadores de telecomunicación, plataformas globales de Internet, suministradores, etcétera– será muy fuerte especialmente en relación con el cambio climático, el consumo responsable y la desigualdad. Su demostrada capacidad de disrupción puede ayudar a dar un vuelco a la insostenible evolución que se experimenta en la actualidad.

Es necesario desarrollar iniciativas para hacer posible que todas las partes interesadas, expertas en diversas disciplinas, puedan buscar, de forma conjunta, las mejores soluciones para avanzar hacia una sociedad sostenible.


La versión original de este artículo ha sido publicada en el número 113 de la Revista Telos, de Fundación Telefónica.

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Políticas sociales multi-nivel basadas en evidencias 0 47

El Ministro de Seguridad Social José L. Escrivá, ha participado en el Taller Económico on-line sobre la evaluación de las políticas públicas. Una intervención llena de pasión, experiencia y conocimientos que resume el profesor Francesc Trillas.

El Ministro Escrivá partió de la escasa experiencia de España con la evaluación de políticas públicas. Algunas instituciones existentes, como los tribunales de cuentas o la intervención del Estado, realizan un control formal, pero no realizan una evaluación del impacto de las políticas públicas sobre el bienestar de la ciudadanía. Con los mecanismos existentes, es difícil romper inercias y salirse de las reducciones lineales del gasto cuando hay necesidades de ajustes.

La aprobación del Ingreso Mínimo Vital (IMV), fruto de un análisis que venía desarrollándose desde hacía tiempo, y que se aceleró con la pandemia de la COVID-19, ha supuesto una inyección de práctica sistemática de evaluación basada en evidencia, que ha situado los estándares al respecto a un nivel muy alto. El haber acompañado la aprobación del IMV de un proceso de evaluación y de transparencia abrazando el debate con todo tipo de personas expertas, ha facilitado que la medida fuese aprobada con un elevadísimo consenso, y con un aplauso que iba desde Pablo Iglesias al Fondo Monetario Internacional.

Escrivá explicó que no era casual que la evaluación basada en evidencia se desarrollase más en administraciones progresistas, como las de Obama («show me the evidence», muéstrame la evidencia, solía decir) o Blair, ya que son este tipo de gobiernos los que están más interesados en elevar el prestigio de la acción del estado en la economía, y reforzar unas políticas sociales eficientes y bien dotadas. 

En España, parece que ha hecho falta una concatenación de sucesos contingentes para que por fin empecemos a tener en cuenta la evaluación de políticas públicas basada en evidencia de una manera sistemática

José L. Escrivá,

El ministro explicó que es imprescindible que todos los niveles de la administración practiquen la evaluación de políticas públicas, que hoy es más posible que nunca por los avances metodológicos (como los ensayos aleatorios controlados o randomized control trials, RCTs) y los avances tecnológicos que permiten el tratamiento de fuentes de Big Data como los datos administrativos o datos de interacciones sociales. Un estado federal moderno debe basarse en compartir datos, en poder experimentar para adoptar aquellas prácticas que se hayan probado primero en pequeña escala. En este sentido, Escrivá se mostró dispuesto a que las Comunidades Autónomas gestionen el IMV si aceptan algunas condiciones para hacer uso de fondos de los presupuestos del Estado, como por ejemplo que ellas mismas colaboren con los ayuntamientos.

A lo largo del debate, animado por una fila cero con Laia Bonet, Ana Berenguer y Aleix Calveras, se abordaron cuestiones institucionales como quien debía encargarse de la evaluación, si órganos externos, internos, independientes, funcionariales, académicos. Escrivá reconoció que con el IMV fue crucial el dramatismo del momento y el apoyo del presidente del gobierno para movilizar todo el esfuerzo de recopilación de datos cruzando fuentes de distintas agencias del Estado. Explicó que en su opinión los académicos conocen el estado del arte, pero a veces realizan afirmaciones poco «aterrizadas» y no tienen en cuenta a menudo las restricciones de economía política.

Por su lado, los académicos «se ofrecen» para realizar evaluaciones, pero exigen disponer de forma transparente de todos los daos necesarios, a lo cual hasta ahora la administración no siempre ha estado dispuesta. Las Consultorías externas pueden tener un rol en la realización de trabajos rutinarios asociados a la evaluación, pero no disponen de los incentivos para realizar un análisis profundo de las situaciones. En su opinión, son necesarios expertos multidisciplinares en evaluación en la administración, con estadísticos, economistas, sociólogos, politólogos… La evaluación interna tiene límites, puesto que uno debe aceptar ser evaluado por otros, pero hacen falta agentes internos a los gobiernos que sean sensibles a la evaluación externa (por ejemplo de instituciones como la AIREF, que Escrivá dirigió antes de ser ministro), y sean capaces de reaccionar ante ésta, acompañando la evaluación ex ante de una evaluación ex post y facilitando la comunicación de los resultados de la evaluación.La calidad institucional es clave, pero esta es endógena, no basta con simplemente tratar de inyectarla.

En España, parece que ha hecho falta una concatenación de sucesos contingentes para que por fin empecemos a tener en cuenta la evaluación de políticas públicas basada en evidencia de una manera sistemática: una política pública concreta que había sido estudiada por la AIREF y los partidos en el gobierno, una gran crisis, un ministro sensible que venía de una institución que había estudiado el tema… No deja de ser paradójico que para que la evaluación reciba impulso, el responsable de la autoridad independiente tenga que irse a trabajar a la institución evaluada (en este caso el gobierno), en un curioso, y hasta ahora no destacado por nadie, ejercicio de puertas giratorias internas al sector público.

Probablemente, ello ilustre que no basta con organismos independientes despolitizados, aunque estos pueden ser un input crucial, sino que es necesario un impulso político para que se abran paso iniciativas que rompen inercias y que no siempre son del agrado de grupos de presión (en mi perfil de Google Académico se pueden encontrar algunos artículos que he escrito sobre la regulación independiente). 

La evaluación no es neo-liberal, explicó brillantemente Escrivá: puede implicar recortar algún gasto, pero también mantenerlo o ampliarlo, como ha ocurrido con las becas universitarias. Por eso la evaluación es más importante que nunca con la actual pandemia, por las dificultades económicas combinadas con las urgentes necesidades sociales, que obligan a priorizar y direccionar bien el gasto público.

La charla fue muy oportuna especialmente por el momento que se vive en Cataluña, donde la coincidencia de la pandemia con el período pre-electoral, pone de manifiesto la importancia del buen gobierno en las importantísimas competencias autonómicas, como señaló Eva Granados al final del evento. Un rol reforzado y modernizado de la agencia Ivàlua, así como un análisis en profundidad de todo el gasto autonómico, serán necesarios para romper inercias de 40 años de una administración que tiene excesivos componentes clientelares y dedicados a prioridades que no son de tipo social, para liberar recursos priorizando el gasto sanitario y educativo, o la reindustrialización digital y ecológica.

El reto de aprovechar la oportunidad histórica de los fondos Next Generation de la Unión Europea también nos obligará a aumentar mucho los estándares evaluativos.

Francesc Trillas es Profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Manual para digitalizar una pyme 0 52

Leonard Pera

Leonard Pera, colaborador habitual de Sostenibles.org acaba de publicar su libro “Manual para Digitalizar una Pyme”. Una guía indispensable para afrontar la nueva era digital y sostenible.

Porque lo que está ocurriendo es que la tecnología ha dejado de ser una cuestión de los departamentos tecnológicos, de los CIOs, de los informáticos para convertirse en una herramienta competitiva va imprescindible para las pymes. El libro pretende desgranar cada uno de los aspectos en lo que la deberemos tener en cuenta y qué elementos deberemos tener en cuenta para poder decidir entre una solución u otra.

Un momento muy importante en cualquier decisión de compra es cuando uno entiende por fin cuales son los elementos que debe tener en cuenta. En Decathlon tienen un sistema muy intuitivo de etiquetado que permite a los practicantes no habituales de un deporte analizar cuales son los elementos que debe tener en cuenta para esa decisión de compra, En función de edad, de frecuencia de práctica y de expertise se recomiendan unos parámetros que, junto con el precio marcarán la decisión de compra.

la tecnología ha dejado de ser una cuestión de los departamentos tecnológicos, de los CIOs, de los informáticos para convertirse en una herramienta competitiva va imprescindible para las pymes

Leonard Pera

En tecnología pasa lo mismo, dependiendo de nuestras necesidades deberemos tener en cuanta unos factores u otros en esa decisión de implantación de tecnología. Porque la pyme tiene recursos limitados y toda decisión debe estar muy ajustada a su necesidad.

En el libro Leonard Pera nos diferencia entre aspectos de digitalización interna y externa. Entendiendo por los primeros los relacionados con la mejora de eficiencia en la gestión, ahorros de costes y mejora de procesos. Mientras que la externa reúne los aspectos de go to market, comunicación y comercialización. Los que están más relacionados con el mercado y los clientes.

Para cada uno de ellos nos ofrece una guía de aspectos a tener en cuenta, distintas alternativas, analizando sus pros y sus contras y un modelo de seguimiento para analizar los resultados.

Si quisiéramos destacar de entre todos los aspectos uno que sea el que más va a influir en la pyme durante el próximo año resaltaríamos los aspectos de gestión del dato. Los proyectos de Smart Data y Monitorización o Escucha Activa que llevan años implantados en las grandes empresas y que ahora están al alcance de las pymes con inversiones razonables.

El proceso de transformación digital de las pymes es uno de los retos a los que se enfrenta la economía española postCovid y el libro de Leonard Pera reúne las claves para afrontarlo con éxito.

Para comprar el libro: https://www.amazon.es/Manual-para-Digitalizar-una-Pyme-ebook/dp/B08B51CY2Q