Los desafíos de España para afrontar una transición verde 0 328

ESG

Belén Kayser, periodista y conferenciante española especializada en medio ambiente, viajes, sostenibilidad y consumo consciente, desgrana con detalles y datos, los desafíos y las oportunidades de España para liderar la transición verde.

Un planeta que se agota

Hoy la humanidad utiliza el equivalente a 1,4 planetas cada 12 meses. Anualmente (pero cada vez antes, este año fue en mayo) se nos anuncia que ya se han agotado los recursos naturales de la tierra. Si durante mucho tiempo esta situación alarmaba solo a unos pocos, la conciencia ambiental se ha ido haciendo transversal y sólida gracias a los informes publicados por las Naciones Unidas y científicos de organismos internacionales. 

España recibió a finales de año un curso exprés de cambio climático, descarbonización y transición ambiental gracias al nombramiento de urgencia de Madrid como sede de la COP25 Chile. Una cita que sirvió al Gobierno de España, empresas e instituciones para tomar ventaja en pleno lanzamiento del Pacto Verde (European New Deal), que coincidió en fechas. Un marco con el que Europa intenta recuperar su posición de liderazgo frente a China y EE UU. “La COP marca unos objetivos ambiciosos pero muy necesarios. La UE apuesta de forma valiente porque es estrategia pura”, resume el ingeniero de caminos y economista Luis Irastorza, vicepresidente del Green Building Council España.

La propia UE, en su documento de 2018 sobre una Visión próspera a largo plazo y neutra en carbono, indica que “el cambio climático es una amenaza urgente y se debe alcanzar el compromiso del Acuerdo de París para incrementar los esfuerzos y limitar el calentamiento global a 1,5ºC”. Por cierto, en 2019 Eurofund y Cambridge Econometrics aseguraban esto traería a España 200.000 empleos más al año. La CE presionó a los países para alcanzar estos objetivos en 2020, aún pendientes. Faltan esos planes para estudiar la competitividad industrial y el impacto en el trabajo. “Se deben crear sectores dinámicos y oportunidades cambiando la forma de los mercados de energía y la economía”, pedía Bruselas

Finanzas e industrias, estratégicos en la COP

Nunca antes se habían sentado en este foro los ministros de Industria ni de Finanzas; y la COP25 supuso un espaldarazo a la senda que muchas compañías habían adaptado. Y aunque quedó un sabor agridulce, porque los países miembros se quedaron muy lejos de sentar compromisos sólidos para que ese 1,5ºC, la cita sentó las bases de la COP26 Glasgow que intentará ser la más ambiciosa desde París, ante la evidencia de la emergencia climática. 

Al retrasarse un año esa Cumbre por la crisis sanitaria los países han ganado unos meses para hacer los deberes, y parece que no quieren perder el tiempo: la crisis será utilizada como una palanca para acelerar los cambios. En este rato, se ha impulsado un manifiesto al que se han adherido 237 empresarios, políticos, sindicatos, científicos y ONG para pedir una recuperación verde y exigir un paquete de estímulos sostenibles para la crisis. 

El Manifiesto por una recuperación económica sostenible pretende establecer un plan de acción en vista de que “se van a habilitar los mayores fondos de estímulo y recuperación de la historia y no podemos perder oportunidades, no podemos usar el dinero en sectores del pasado y que no sean estratégicos para el futuro”, explica Mikel González-Eguino, ingeniero y doctor en Economía, investigador del BC3 y uno de los impulsores del documento.

Fundación Biodiversida

España, bien posicionada para ser líder verde

El país tiene gran potencial de liderazgo. Según el investigador, “tenemos que ver nuestras fortalezas para tener sectores industriales y productivos que sean líderes”. E insiste en que “la política industrial estratégica es clave” para cumplir con las expectativas de creación empleo. “Pero necesita un marco claro y planes concretos, porque los empleos no salen de la nada”. Insiste en tomar nota de una de las lecciones de esta pandemia: “No se puede deslocalizar tanto; deslocalizar talento y recursos ha sido un error”.

Existe un proyecto de ley de Cambio Climático, otro de Economía Circular recientes y un borrador firme del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), guía para todos los sectores. Contempla reducir el 23% de las emisiones de gases efecto invernadero respecto a 1990 y un aumento del PIB de 1,8% en 2030. El empleo neto aumentará entre 250.000 y 350.000 personas; un 1,7% respecto al anterior panorama. Además de las renovables, se ocupa de la movilidad sostenible y la descarbonización de los sectores. Recuerda que todo ello además de la economía, tiene impacto en la salud, pues se reducirán un 27% las muertes prematuras causadas por la contaminación.

El empleo que den las renovables, según estos planes, será de hasta 182.000 puestos al año en ahorro y eficiencia; hasta 44.000 en redes, y éstos arrastrarán, desde 2025, hasta 173.000 más. Comercio y reparación generarían 52.700 puestos al año, la industria manufacturera 50.200 y la construcción 41.700.

Solo la industria extractiva pierde empleos, por el carbón. Para Ecologistas en Acción, que han reflejado estos resultados en Escenarios de trabajo en la transición ecosocial 2020-2030, “es preocupante que el transporte, la construcción y la industria no sufran ningún impacto” cuando es de donde más opciones de mejora inmediata hay.

Fuentehttps://ec.europa.eu/

Más normativa y marcos legales que nunca

“La intensa actividad normativa está encaminada a aprovechar las oportunidades que ya está ofreciendo la transición ecológica, en línea con el Pacto Verde de la UE y las políticas de recuperación que plantea Bruselas”, explican desde el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco). No es la primera vez que se intenta poner el foco sobre la economía vinculada a la sostenibilidad. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanzó en 2018 un informe sobre sostenibilidad ambiental y empleo que iba en la línea de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU

También la Fundación Biodiversidad y el Observatorio de la Sostenibilidad han publicado un amplísimo informe sobre Empleos Verdes donde analiza qué sectores saldrán reforzados con el cambio. Se percibe aún falta de contundencia en los marcos normativos que aleja a inversores, empresarios y particulares. Muchos piden aceleración y planificación y otros tantos que se trabaje de forma independiente y profunda sector por sector. “La normativa del Gobierno es un plan paraguas, el PNIEC genera un volumen de inversiones ingente, pero necesitamos el detalles. Hace falta dar visibilidad a los proyectos maduros para atraer la inversión. El sector financiero necesita previsión y las empresas les necesitan”, resume José María González Moya, director de APPA Renovables. “Es un mercado que ya es rentable, no es volátil ni con riesgo”. 

Un país unido por un objetivo común

Además de urgir a “acelerar todos los cambios”, González Moya pide “consenso en el Parlamento y concreción de planes para evitar el efecto embudo por la crisis”. La situación económica tras la pandemia, que se está llamando a salvar con la transición verde, es paradójicamente uno de los mayores frenos. Según el informe de la Fundación Biodiversidad, casi el 87% de las empresas la percibe como un obstáculo a la consolidación de la economía sostenible. La UE contempla que el 45% de los invitados a la transición neutra en carbono cree que es una oportunidad y un 10%, un reto. Y aunque solo un 24% tiene integrado que es lo que más afectará a su trabajo en los próximos años, el 60% cree que servirá a la UE para modernizarse y ser más competitiva.

Las renovables son el caso más tangible de creación de empleo porque pueden “arrastrar y alimentar un ecosistema de empleo al ser un sector que acoge a muchos otros”, resume el directivo de APPA, que ve fundamental “volver a localizar talento, inversión y producción”. Otro de los sectores con más potencial en España es la la rehabilitación y la construcción sostenible, por su histórico, aunque falta formar y crear cultura de eficiencia energética. 

“De hacerse por la vía de la descarbonización, rehabilitando, la edificación podría marcar la diferencia”, apunta el arquitecto Emilio Miguel Mitre, coordinador de proyectos en Green Building Council España (GBCE). Y reivindica la formación y capacitación de personal para llevarlo a cabo. Mitre, que urge a los políticos “a ponerse de acuerdo”, defiende que “si somos hábiles, podemos sacarle mucho partido. España tiene mucha intención, pero tiene difícil gestionar el momento y debe romper con el cortoplacismo”. 

Capacitación, formación y nuevos estudios

La educación de todos esos trabajadores que deben mover la máquina hacia delante es clave. “Nadie debería salir al mercado laboral como quien salta al vacío”, defiende Mitre, que confía en el impulso de la FP Dual para este cometido. Para clarificar la maraña de profesiones y oportunidades que se abren, el arquitecto considera adecuado contemplar la llamada Taxonomía de actividades económicas de la UE, que está siendo de gran ayuda para el sector financiero, porque es posible en base a ellas, evaluar y mitigar daños ambientales. Este plan, contundente contra el greenwashing, establece seis objetivos, entre ellos la adaptación, la prevención o la economía circular e involucra a la ciencia. 

El economista miembro del Consejo Estatal de RSE, y profesor en IE, Joaquín Garralda también ve adecuada la Taxonomía para impulsar los cambios de cada sector específico. Para él es fundamental ser contundentes a la hora de mitigar la producción y adaptar los sectores de cara a 2050, y le parece clave establecer un regulador. “En línea con una ley de finanzas sostenibles, debe establecer las normas y decidir qué se exige. Solo eso puede cambiar comportamientos”, remarca Garralda. En el informe Empleo Verde se recoge una encuesta en que queda patente que existe un “bajo grado de cumplimiento y poco control estatal” que hace “difícil” adaptarse a la legislación ambiental.

Necesidad de consolidar planes y normativas

La falta de información y claridad en los marcos legales es, para Mitre, otro de los talones de Aquiles. “El New Green Deal es una dirección y es vinculante. Pero debemos ser ambiciosos con el 1,5ºC de las Cumbres del Clima y dejar de depender de fuentes exteriores”. En su opinión, es urgente generar confianza a través de marcos normativos claros. “Son muchos los entresijos sector por sector y ámbito a ámbito”, resalta. Mitre considera que más que ayudas, debe movilizarse el dinero público para que “sea palanca para el privado, se debe usar el dinero de forma sabia”.

Al igual que establece el PNIEB, mantiene que “un 20% de inversión pública arrastrará un 80% de dinero privado”. El plan prevé movilizar 241.400 millones de euros entre 2021 y 2030. “El BCE va a dar muchísimo dinero pero va a priorizar las inversiones responsables ambientalmente. Rentabilidad y medioambiente son un binomio inseparable”, remarca Garralda.

El constante cambio de los sectores demanda “creatividad”. Es la fórmula que defiende Nicola Cerantola, director de Ecologing y consultor especialista en Economía Circular. “Esta crisis ha sido un golpe en la cara para los que no generaban valor de forma adecuada. Es el momento de los acróbatas, de la cultura emprendedora basada en valores, e identificar oportunidades de negocio para economía verde y saber qué nichos son más importantes”. Dentro de la economía circular contemplar las opciones que brindan la bio y nanotecnología, la movilidad integrada, el ciclo del agua, entre otros.

Revisión año a año

Para el vicepresidente del GBCE es vital “que se acorten los márgenes temporales para cumplir con los compromisos adquiridos”. Por eso, pide que “año a año se revise todo lo que se ha planteado el año anterior, como hacen las COP”. Una meta que ve complicada el experto en Cambio Climático de la Universidad Politécnica de Madrid César García Aranda, “Europa marca esa hoja de ruta a 2050, a medio-largo plazo porque hay que poner de acuerdo a muchos estados y asegurar esas líneas de financiación de forma sostenible. A los gobiernos locales les toca ser previsores, innovadores y visionarios”.

La catedrática de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, en la misma línea, mantiene que “falta especialización para abordar con detalle, seriedad y contundencia esta transición”. Algo que exigía el manifiesto que firma el BC3, cuyo investigador insiste en que “estamos en un momento crítico para involucrar a todas las partes y crear certezas para que confíen en la transición”. 

Para él, las empresas grandes pueden ser palancas porque “tienen datos más prospectivos y departamentos de i+d que se pueden adelantar a las tendencias y las oportunidades”, por eso considera importante que las políticas públicas pongan el conocimiento a disposición de todo el ecosistema, para capacitarlas y que tomen decisiones sólidas. “Para tener gente implicada y preparada hay que invertir en ciencia y en investigación”.

Sectores estratégicos

Para el profesor García Aranda, “en España hay sectores clave que deberían reaccionar cuanto antes: turismo; alimentación y ganadería; construcción sostenible y urbanismo. Y en conjunto, apostar por la economía circular como un nuevo modelo relación entre empresas, actividades, ciudades”. El vicepresidente del GBCE incide en que hay sectores que ya están lanzados. “Y el que no está tan listo pide a gritos que la ciencia y la investigación se ocupen de acelerarlo”. Si bien la construcción está en proceso y el eléctrico “va solo”; al industrial le augura “cien años de espera para tener lista la tecnología”. 

Materiales como el cemento –que supone el 4% de las emisiones contaminantes mundiales y que es la base de la construcción– o el acero de horno alto, fundamental en la automoción, aún son una incógnita. Al transporte, Irastorza le ve más brotes verdes, aunque “aún falta por sacar de la ecuación el de larga distancia”, clave para el turismo. Según se planteó en la mesa sobre emisiones del sector turístico en la COP 25, donde se presentó un informe de la UNWTO y el International Transport Forum, si no se pone remedio, en 2030, las emisiones subirán un 25%.

Fundación Biodiversidad

Nueva economía, gestión renovada

Además de pedir “repensar los usos del suelo, el transporte, la energía y las ciudades de forma urgente”, Ecologistas en Acción establecen en su informe tres ejes para la transición. Los negocios como se han hecho hasta ahora (con la que “hay que acabar” porque sus emisiones y modelos no son compatibles con la sostenibilidad), el decrecimiento y el Pacto Verde Europeo. Como defienden en su informe, “los sectores deben atarse al límite de 1,5ºC; se puede empezar por reducir emisiones del transporte y la agricultura industrial”. Ellos también piden consenso pero advierten de los riesgos de la geopolítica. “Ningún modelo podrá implementarse del todo debido a la inestabilidad política constante, que hará variar las prioridades”. 

Lo cierto es que aunque hay estimaciones sobre la creación de empleo y sobre la tabla de sectores y profesiones a las que les tocará adaptarse o las que nacerán de nuevas, el investigador del BC3 prefiere mirar las cosas desde la distancia: “No se sabe cuáles van a ser los nichos de mercado que se desarrollen, aunque veamos grandes tendencias, pero lo que está claro es que hay que hacer que la formación esté cerca del mercado y capacitar a la gente para que trabaje en los empleos del futuro”.

Para saber más: El Blog de Belén Kayser

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España Digital 2025: 50 medidas en diez ejes estratégicos 0 21

España Digital 2025 contempla la puesta en marcha durante 2020-2022 de un conjunto de reformas estructurales que movilizarían un importante volumen de inversión pública y privada, en el entorno de los 70.000 millones de euros.

España Digital 2025 pretende impulsar el proceso de transformación digital del país, de forma alineada con la estrategia digital de la Unión Europea mediante la colaboración público-privada y con la participación de todos los agentes económicos y sociales del país. Contempla la puesta en marcha durante 2020-2022 de un conjunto de reformas estructurales que movilizarían un importante volumen de inversión pública y privada, en el entorno de los 70.000 millones de euros.

La inversión pública en el periodo 2020-2022 se situaría en torno a los 20.000 millones de euros, de los cuales 15.000 millones de euros, aproximadamente, corresponderían a los diferentes programas y nuevos instrumentos comunitarios de financiación del Plan de Recuperación Next Generation EU, que establece que la digitalización tiene que ser uno de los ejes principales para movilizar estos recursos. A ello se sumaría la inversión prevista por el sector privado, de unos 50.000 millones de euros, en un escenario moderado de despliegue de las medidas.

España Digital 2025 centrará sus objetivos en el impulso a la transformación digital del país como una de las palancas fundamentales para relanzar el crecimiento económico, la reducción de la desigualdad, el aumento de la productividad y el aprovechamiento de todas las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías, con respeto a los valores constitucionales y europeos, y la protección de los derechos individuales y colectivos.

Ejes estratégicos

Esta agenda consta de cerca de 50 medidas que se articulan en torno a diez ejes estratégicos:

1-Conectividad digital. Garantizar una conectividad digital adecuada para toda la población, promoviendo la desaparición de la brecha digital entre zonas rurales y urbanas, con el objetivo de que el 100% de la población tenga cobertura de 100 Mbps en 2025

2- Despliegue de la tecnología 5G en Europa e incentivar su contribución al aumento de la productividad económica, al progreso social y a la vertebración territorial. Se fija como objetivo que en 2025 el 100% del espectro radioeléctrico esté preparado para el 5G

3- Reforzar las competencias digitales de los trabajadores y del conjunto de la ciudadanía. Se pondrá especial énfasis en las necesidades del mercado laboral y en cerrar la brecha digital en la educación. El objetivo es que en 2025 el 80% de las personas tengan competencias digitales básicas y que la mitad de ellas sean mujeres.

4- Reforzar la capacidad española en ciberseguridad. Se busca disponer de 20.000 especialistas en ciberseguridad, Inteligencia Artificial y datos en 2025 gracias, entre otros aspectos, al polo de actividad empresarial que supone el entorno del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE).

5- Impulsar la digitalización de las Administraciones Públicas, particularmente en ámbitos clave como el Empleo, la Justicia, o las Políticas Sociales mediante la actualización de las infraestructuras tecnológicas. En 2025, el 50% de los servicios públicos estarán disponibles a través de app móvil y se simplificará y personalizará la relación de la ciudadanía y las empresas con las Administraciones.

6- Acelerar la digitalización de las empresas, con especial atención a las micropymes y a las start-ups. Se fija como meta que al menos el 25% del volumen de negocio de las pymes provenga en 2025 del comercio electrónico.

7- Acelerar la digitalización del modelo productivo mediante proyectos tractores de transformación digital en sectores económicos estratégicos como el Agroalimentario, Movilidad, Salud, Turismo, Comercio o Energía, entre otros. Estos proyectos tienen como meta una reducción del 10% de las emisiones de CO2 por efecto de la digitalización de la economía en 2025.

8- Mejorar el atractivo de España como plataforma audiovisual europea para generar negocio y puestos de trabajo, con una meta de incremento del 30% de la producción audiovisual en nuestro país para el año 2025.

9- Transitar hacia una economía del dato, garantizando la seguridad y privacidad y aprovechando las oportunidades que ofrece la Inteligencia Artificial con el objetivo de que, al menos, el 25% de empresas usen Inteligencia Artificial y Big Data dentro de cinco años.

10- Garantizar los derechos en el nuevo entorno digital, y en particular, los derechos laborales, de los consumidores, de los ciudadanos y de las empresas. En este ámbito se fija como objetivo la elaboración de una carta de derechos digitales.

Además, España Digital 2025 quiere contribuir a cerrar las diferentes brechas digitales que se han ensanchado en los últimos años, ya sea por motivos socioeconómicos, de género, generacionales, territoriales, o medioambientales, y que se han puesto de manifiesto durante la pandemia. Una misión que se encuentra alineada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Consejo consultivo y seguimiento

El Gobierno creará el Consejo Consultivo para la Transformación Digital, que tendrá carácter público-privado y facilitará el diálogo y participación de los distintos agentes económicos y sociales para la transformación digital del país.

El Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (ONTSI) contribuirá proporcionando información pública en materia de transformación digital y apoyando la elaboración de informes para la evaluación y actualización de las actuaciones desarrolladas en el marco de esta agenda.

Fuente: Miteco

Nuevas formas de gobernanza para la sostenibilidad 0 40

La pandemia nos ha desnudado como país mostrado las debilidades y limitaciones de nuestros sistemas organizativos, ya fueren públicos o privados. Supone un baño de humildad que nos interpela a prepararnos para futuras contingencias. Pero la principal lección que podemos extraer es que únicamente trabajando juntos podemos hacer frente a este enorme reto colectivo.

La pandemia del coronavirus y la emergencia climática han hecho evidentes nuestras vulnerabilidades como país y como sociedad. Más allá de la incredulidad y el desconcierto de las instituciones y de una buen aparte de la sociedad, esta segunda oleada de contagios muestra nuestra incapacidad colectiva para dar una respuesta coherente y cohesionada a uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos en las últimas décadas.

Además de la crisis sanitaria, las consecuencias económicas y sociales son dramáticas y estamos lejos todavía por determinar su alcance real. De momento las previsiones de FUNCAS o el Banco de España no son halagüeñas, en el mejor de los casos no recuperaremos el nivel precrisis hasta 2023 o incluso 2024. Lo que sí sabemos es que va a suponer un reto titánico reconstruir el tejido económico y social. La pandemia nos ha desnudado como país mostrado las debilidades y limitaciones de nuestros sistemas organizativos, ya fueren públicos o privados. Supone un baño de humildad que nos interpela a prepararnos para futuras contingencias al tiempo que nos confronta con las contradicciones de algunos de nuestros valores y prácticas. Pero la principal lección que podemos extraer es que únicamente trabajando juntos podemos hacer frente a este enorme reto colectivo.

Reconstruir nuestro tejido económico y social no puede hacerse con las recetas del viejo mundo, han quedado obsoletas. Necesitamos nuevas coherencias para garantizar la supervivencia de nuestra forma de vida y nuestra cohesión social y territorial. Algo que exige una mirada nueva y nuevas formas tanto del diseño de las políticas públicas como de las estrategias corporativas. La realidad de hoy, como los riesgos de mañana, requieren nuevas formas de generación de valor y nuevas políticas económicas, sociales y medioambientales basados en la resiliencia, esto es, la resistencia y la flexibilidad.

Entre ellas, destaca la necesidad de prevenir y gestionar mejor la exposición a los nuevos riesgos climáticos. Los científicos nos indican hace años el vínculo entre pandemias y degradación ambiental que provocan el debilitamiento de nuestros sistemas inmunológicos. Es por ello, es necesario reconstruir nuestras economías sobre la base de la sostenibilidad ambiental si queremos mitigar los riesgos asociados al cambio climático y a la salud gestionando de forma coherente el capital humano y el capital natural. Reconstruir la economía y la sociedad de este shock requiere hacerlo sobre nuevas premisas aprendiendo de lo que nos ha pasado. La Comisión Europea ha advertido de la “tentación” de buscar soluciones cortoplacistas basadas el business as usual por lo que necesitamos un nuevo paradigma basado en un capitalismo natural.

Vivimos momentos de confusión y desconcierto en el que es más necesaria que nunca una nueva narrativa y ética de esta transición económica, social y medioambiental para reconstruir los lazos emocionales con la sociedad y acordar un nuevo contrato social

El Pacto Verde Europeo como oportunidad

Una de las palancas que podemos activar para reconstruir Europa es el llamado Green New Deal, esto es, el Pacto Verde Europeo. Un ambicioso plan para alcanzar la neutralidad climática y reactivar la economía apostando por la digitalización, la sostenibilidad y aquellos servicios para hacer las sociedades más resilientes tales como los sistemas de salud y seguridad, el diseño de nuevos entornos urbanos, las infraestructuras sostenibles o la apuesta decidida por las energías renovables. Sectores que nos deben permitir acelerar la recuperación de la actividad apostando por la sostenibilidad económica, social y medioambiental. Europa quiere alcanzar el objetivo de recortar el 55% de emisiones en 2030 e ir más allá, conseguir la neutralidad climática -cero emisiones- en 2050.

Para ello, acordó una ambiciosa política, el “Next Generation EU”, y en una dura y compleja negociación” apostó por un Plan de Reconstrucción y Resiliencia que supone una movilización financiera sin precedentes y que tiene como objetivo lograr la transición ecológica y digital de la economía europea con un gran paquete de iniciativas legislativas y nuevos mecanismos e inversiones. Un Plan que gestionarán los Estados miembros directamente a través de programas de reformas financiables a través de ese Mecanismo de Recuperación y Resiliencia que movilizará 750.000 millones de euros de inversión pública. Un impulso que debe servir igualmente para dinamizar al sector financiero privado.

El plan, según José Moisés Martin Carretero CEO de Red2Red Consultores y uno de los economistas que mejor conocen los instrumentos financieros europeos, podría generar un círculo virtuoso y movilizar un billón de euros de inversiones sostenibles en la próxima década para el fomento de proyectos verdes y ayudas para las regiones en transición. Una gran oportunidad para generar nuevo desarrollo económico y empleo que según el estudio The Future Of Nature And Business del Foro Económico Mundial, las acciones industriales positivas para la naturaleza podrían suponer una oportunidad de negocio de 8,84 billones de euros y crear 395 millones de empleos de aquí al año 2030. ¿Vamos a dejar pasar esta oportunidad?.

Nuevas formas de gobernanza para la sostenibilidad

La respuesta global al cambio climático generando nuevas oportunidades económicas para las empresas, las personas y los territorios, requiere igualmente una nueva inteligencia colectiva. Este nuevo Green New Deal europeo no puede basarse sólo en grandes inversiones. También son imprescindibles nuevas formas de gobernanza que desbordan las instituciones. Una nueva cultura de trabajo en red que haga confluir políticas públicas, responsabilidad empresarial, participación ciudadana, inversiones sociales, reformas legales y los procesos de innovación tecnológica para transformar la economía europea y transitar rápidamente hacia modelos de desarrollo sostenibles. 

Es tiempo de sumar capacidades y esfuerzos apostando por proyectos con un enfoque sistémico con grandes consensos en vez de acciones aisladas y desconectadas en el que cada uno defiende lo suyo con una mirada de corto plazo. Necesitamos una gobernanza que promueva que los ecosistemas económicos y sociales del territorio se inserten en las cadenas de valor global. Para ello hay que atreverse a innovar apostando por nuevas formas de colaboración público-social-privada para aprovechar todo el potencial creativo y experiencia acumulada. Reconstruir económica y socialmente nuestras sociedades requiere nuevas fórmulas y coaliciones aprendiendo de las experiencias de las viejas fórmulas jurídicas, ya que algunas de ellas no gozan de buena reputación. Las alianzas público-privadas no son suficientes, es necesario articular nuevas fórmulas de colaboración con la participación de la sociedad civil en su diseño y control para que las hagan suyas.

Necesitamos que las instituciones asuman un nuevo liderazgo para relanzar la economía, pero asumiendo que no tienen la capacidad ni el know-how para el reto que tenemos por delante. Lo público requiere del apoyo y compromiso de modelos de gestión empresarial más ágiles y eficientes. Pero se necesita más, es indispensable la tercera pata, la social, para diseñar conjuntamente cuáles son los proyectos estratégicos y de interés general que hay que afrontar garantizando la accountability, eso es, la rendición de cuentas y la transparencia. Se trata de dar nueva coherencia y sentido a la colaboración público-social-privada para lo que igualmente necesitamos una delicada estrategia de comunicación y pedagogía. 

Vivimos momentos de confusión y desconcierto en el que es más necesaria que nunca una nueva narrativa y ética de esta transición económica, social y medioambiental para reconstruir los lazos emocionales con la sociedad y acordar un nuevo contrato social. Se trata de hacer del riesgo una oportunidad sin dejar a nadie atrás y no hay tiempo que perder. Los que no estén dispuestos a arrimar el hombro en este nuevo esfuerzo colectivo deberían echarse a un lado, y si no lo hacen deberíamos echarlos nosotros al lado. Es tiempo de pensar despacio pero actuar rápido.

Pau Solanilla, cosultor internacional y cofundador de Sostenibles.org.

Artículo y foto publicados originalmente en NuevaTribuna.es