Los desafíos de España para afrontar una transición verde 0 234

ESG

Belén Kayser, periodista y conferenciante española especializada en medio ambiente, viajes, sostenibilidad y consumo consciente, desgrana con detalles y datos, los desafíos y las oportunidades de España para liderar la transición verde.

Un planeta que se agota

Hoy la humanidad utiliza el equivalente a 1,4 planetas cada 12 meses. Anualmente (pero cada vez antes, este año fue en mayo) se nos anuncia que ya se han agotado los recursos naturales de la tierra. Si durante mucho tiempo esta situación alarmaba solo a unos pocos, la conciencia ambiental se ha ido haciendo transversal y sólida gracias a los informes publicados por las Naciones Unidas y científicos de organismos internacionales. 

España recibió a finales de año un curso exprés de cambio climático, descarbonización y transición ambiental gracias al nombramiento de urgencia de Madrid como sede de la COP25 Chile. Una cita que sirvió al Gobierno de España, empresas e instituciones para tomar ventaja en pleno lanzamiento del Pacto Verde (European New Deal), que coincidió en fechas. Un marco con el que Europa intenta recuperar su posición de liderazgo frente a China y EE UU. “La COP marca unos objetivos ambiciosos pero muy necesarios. La UE apuesta de forma valiente porque es estrategia pura”, resume el ingeniero de caminos y economista Luis Irastorza, vicepresidente del Green Building Council España.

La propia UE, en su documento de 2018 sobre una Visión próspera a largo plazo y neutra en carbono, indica que “el cambio climático es una amenaza urgente y se debe alcanzar el compromiso del Acuerdo de París para incrementar los esfuerzos y limitar el calentamiento global a 1,5ºC”. Por cierto, en 2019 Eurofund y Cambridge Econometrics aseguraban esto traería a España 200.000 empleos más al año. La CE presionó a los países para alcanzar estos objetivos en 2020, aún pendientes. Faltan esos planes para estudiar la competitividad industrial y el impacto en el trabajo. “Se deben crear sectores dinámicos y oportunidades cambiando la forma de los mercados de energía y la economía”, pedía Bruselas

Finanzas e industrias, estratégicos en la COP

Nunca antes se habían sentado en este foro los ministros de Industria ni de Finanzas; y la COP25 supuso un espaldarazo a la senda que muchas compañías habían adaptado. Y aunque quedó un sabor agridulce, porque los países miembros se quedaron muy lejos de sentar compromisos sólidos para que ese 1,5ºC, la cita sentó las bases de la COP26 Glasgow que intentará ser la más ambiciosa desde París, ante la evidencia de la emergencia climática. 

Al retrasarse un año esa Cumbre por la crisis sanitaria los países han ganado unos meses para hacer los deberes, y parece que no quieren perder el tiempo: la crisis será utilizada como una palanca para acelerar los cambios. En este rato, se ha impulsado un manifiesto al que se han adherido 237 empresarios, políticos, sindicatos, científicos y ONG para pedir una recuperación verde y exigir un paquete de estímulos sostenibles para la crisis. 

El Manifiesto por una recuperación económica sostenible pretende establecer un plan de acción en vista de que “se van a habilitar los mayores fondos de estímulo y recuperación de la historia y no podemos perder oportunidades, no podemos usar el dinero en sectores del pasado y que no sean estratégicos para el futuro”, explica Mikel González-Eguino, ingeniero y doctor en Economía, investigador del BC3 y uno de los impulsores del documento.

Fundación Biodiversida

España, bien posicionada para ser líder verde

El país tiene gran potencial de liderazgo. Según el investigador, “tenemos que ver nuestras fortalezas para tener sectores industriales y productivos que sean líderes”. E insiste en que “la política industrial estratégica es clave” para cumplir con las expectativas de creación empleo. “Pero necesita un marco claro y planes concretos, porque los empleos no salen de la nada”. Insiste en tomar nota de una de las lecciones de esta pandemia: “No se puede deslocalizar tanto; deslocalizar talento y recursos ha sido un error”.

Existe un proyecto de ley de Cambio Climático, otro de Economía Circular recientes y un borrador firme del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), guía para todos los sectores. Contempla reducir el 23% de las emisiones de gases efecto invernadero respecto a 1990 y un aumento del PIB de 1,8% en 2030. El empleo neto aumentará entre 250.000 y 350.000 personas; un 1,7% respecto al anterior panorama. Además de las renovables, se ocupa de la movilidad sostenible y la descarbonización de los sectores. Recuerda que todo ello además de la economía, tiene impacto en la salud, pues se reducirán un 27% las muertes prematuras causadas por la contaminación.

El empleo que den las renovables, según estos planes, será de hasta 182.000 puestos al año en ahorro y eficiencia; hasta 44.000 en redes, y éstos arrastrarán, desde 2025, hasta 173.000 más. Comercio y reparación generarían 52.700 puestos al año, la industria manufacturera 50.200 y la construcción 41.700.

Solo la industria extractiva pierde empleos, por el carbón. Para Ecologistas en Acción, que han reflejado estos resultados en Escenarios de trabajo en la transición ecosocial 2020-2030, “es preocupante que el transporte, la construcción y la industria no sufran ningún impacto” cuando es de donde más opciones de mejora inmediata hay.

Fuentehttps://ec.europa.eu/

Más normativa y marcos legales que nunca

“La intensa actividad normativa está encaminada a aprovechar las oportunidades que ya está ofreciendo la transición ecológica, en línea con el Pacto Verde de la UE y las políticas de recuperación que plantea Bruselas”, explican desde el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco). No es la primera vez que se intenta poner el foco sobre la economía vinculada a la sostenibilidad. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanzó en 2018 un informe sobre sostenibilidad ambiental y empleo que iba en la línea de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU

También la Fundación Biodiversidad y el Observatorio de la Sostenibilidad han publicado un amplísimo informe sobre Empleos Verdes donde analiza qué sectores saldrán reforzados con el cambio. Se percibe aún falta de contundencia en los marcos normativos que aleja a inversores, empresarios y particulares. Muchos piden aceleración y planificación y otros tantos que se trabaje de forma independiente y profunda sector por sector. “La normativa del Gobierno es un plan paraguas, el PNIEC genera un volumen de inversiones ingente, pero necesitamos el detalles. Hace falta dar visibilidad a los proyectos maduros para atraer la inversión. El sector financiero necesita previsión y las empresas les necesitan”, resume José María González Moya, director de APPA Renovables. “Es un mercado que ya es rentable, no es volátil ni con riesgo”. 

Un país unido por un objetivo común

Además de urgir a “acelerar todos los cambios”, González Moya pide “consenso en el Parlamento y concreción de planes para evitar el efecto embudo por la crisis”. La situación económica tras la pandemia, que se está llamando a salvar con la transición verde, es paradójicamente uno de los mayores frenos. Según el informe de la Fundación Biodiversidad, casi el 87% de las empresas la percibe como un obstáculo a la consolidación de la economía sostenible. La UE contempla que el 45% de los invitados a la transición neutra en carbono cree que es una oportunidad y un 10%, un reto. Y aunque solo un 24% tiene integrado que es lo que más afectará a su trabajo en los próximos años, el 60% cree que servirá a la UE para modernizarse y ser más competitiva.

Las renovables son el caso más tangible de creación de empleo porque pueden “arrastrar y alimentar un ecosistema de empleo al ser un sector que acoge a muchos otros”, resume el directivo de APPA, que ve fundamental “volver a localizar talento, inversión y producción”. Otro de los sectores con más potencial en España es la la rehabilitación y la construcción sostenible, por su histórico, aunque falta formar y crear cultura de eficiencia energética. 

“De hacerse por la vía de la descarbonización, rehabilitando, la edificación podría marcar la diferencia”, apunta el arquitecto Emilio Miguel Mitre, coordinador de proyectos en Green Building Council España (GBCE). Y reivindica la formación y capacitación de personal para llevarlo a cabo. Mitre, que urge a los políticos “a ponerse de acuerdo”, defiende que “si somos hábiles, podemos sacarle mucho partido. España tiene mucha intención, pero tiene difícil gestionar el momento y debe romper con el cortoplacismo”. 

Capacitación, formación y nuevos estudios

La educación de todos esos trabajadores que deben mover la máquina hacia delante es clave. “Nadie debería salir al mercado laboral como quien salta al vacío”, defiende Mitre, que confía en el impulso de la FP Dual para este cometido. Para clarificar la maraña de profesiones y oportunidades que se abren, el arquitecto considera adecuado contemplar la llamada Taxonomía de actividades económicas de la UE, que está siendo de gran ayuda para el sector financiero, porque es posible en base a ellas, evaluar y mitigar daños ambientales. Este plan, contundente contra el greenwashing, establece seis objetivos, entre ellos la adaptación, la prevención o la economía circular e involucra a la ciencia. 

El economista miembro del Consejo Estatal de RSE, y profesor en IE, Joaquín Garralda también ve adecuada la Taxonomía para impulsar los cambios de cada sector específico. Para él es fundamental ser contundentes a la hora de mitigar la producción y adaptar los sectores de cara a 2050, y le parece clave establecer un regulador. “En línea con una ley de finanzas sostenibles, debe establecer las normas y decidir qué se exige. Solo eso puede cambiar comportamientos”, remarca Garralda. En el informe Empleo Verde se recoge una encuesta en que queda patente que existe un “bajo grado de cumplimiento y poco control estatal” que hace “difícil” adaptarse a la legislación ambiental.

Necesidad de consolidar planes y normativas

La falta de información y claridad en los marcos legales es, para Mitre, otro de los talones de Aquiles. “El New Green Deal es una dirección y es vinculante. Pero debemos ser ambiciosos con el 1,5ºC de las Cumbres del Clima y dejar de depender de fuentes exteriores”. En su opinión, es urgente generar confianza a través de marcos normativos claros. “Son muchos los entresijos sector por sector y ámbito a ámbito”, resalta. Mitre considera que más que ayudas, debe movilizarse el dinero público para que “sea palanca para el privado, se debe usar el dinero de forma sabia”.

Al igual que establece el PNIEB, mantiene que “un 20% de inversión pública arrastrará un 80% de dinero privado”. El plan prevé movilizar 241.400 millones de euros entre 2021 y 2030. “El BCE va a dar muchísimo dinero pero va a priorizar las inversiones responsables ambientalmente. Rentabilidad y medioambiente son un binomio inseparable”, remarca Garralda.

El constante cambio de los sectores demanda “creatividad”. Es la fórmula que defiende Nicola Cerantola, director de Ecologing y consultor especialista en Economía Circular. “Esta crisis ha sido un golpe en la cara para los que no generaban valor de forma adecuada. Es el momento de los acróbatas, de la cultura emprendedora basada en valores, e identificar oportunidades de negocio para economía verde y saber qué nichos son más importantes”. Dentro de la economía circular contemplar las opciones que brindan la bio y nanotecnología, la movilidad integrada, el ciclo del agua, entre otros.

Revisión año a año

Para el vicepresidente del GBCE es vital “que se acorten los márgenes temporales para cumplir con los compromisos adquiridos”. Por eso, pide que “año a año se revise todo lo que se ha planteado el año anterior, como hacen las COP”. Una meta que ve complicada el experto en Cambio Climático de la Universidad Politécnica de Madrid César García Aranda, “Europa marca esa hoja de ruta a 2050, a medio-largo plazo porque hay que poner de acuerdo a muchos estados y asegurar esas líneas de financiación de forma sostenible. A los gobiernos locales les toca ser previsores, innovadores y visionarios”.

La catedrática de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, en la misma línea, mantiene que “falta especialización para abordar con detalle, seriedad y contundencia esta transición”. Algo que exigía el manifiesto que firma el BC3, cuyo investigador insiste en que “estamos en un momento crítico para involucrar a todas las partes y crear certezas para que confíen en la transición”. 

Para él, las empresas grandes pueden ser palancas porque “tienen datos más prospectivos y departamentos de i+d que se pueden adelantar a las tendencias y las oportunidades”, por eso considera importante que las políticas públicas pongan el conocimiento a disposición de todo el ecosistema, para capacitarlas y que tomen decisiones sólidas. “Para tener gente implicada y preparada hay que invertir en ciencia y en investigación”.

Sectores estratégicos

Para el profesor García Aranda, “en España hay sectores clave que deberían reaccionar cuanto antes: turismo; alimentación y ganadería; construcción sostenible y urbanismo. Y en conjunto, apostar por la economía circular como un nuevo modelo relación entre empresas, actividades, ciudades”. El vicepresidente del GBCE incide en que hay sectores que ya están lanzados. “Y el que no está tan listo pide a gritos que la ciencia y la investigación se ocupen de acelerarlo”. Si bien la construcción está en proceso y el eléctrico “va solo”; al industrial le augura “cien años de espera para tener lista la tecnología”. 

Materiales como el cemento –que supone el 4% de las emisiones contaminantes mundiales y que es la base de la construcción– o el acero de horno alto, fundamental en la automoción, aún son una incógnita. Al transporte, Irastorza le ve más brotes verdes, aunque “aún falta por sacar de la ecuación el de larga distancia”, clave para el turismo. Según se planteó en la mesa sobre emisiones del sector turístico en la COP 25, donde se presentó un informe de la UNWTO y el International Transport Forum, si no se pone remedio, en 2030, las emisiones subirán un 25%.

Fundación Biodiversidad

Nueva economía, gestión renovada

Además de pedir “repensar los usos del suelo, el transporte, la energía y las ciudades de forma urgente”, Ecologistas en Acción establecen en su informe tres ejes para la transición. Los negocios como se han hecho hasta ahora (con la que “hay que acabar” porque sus emisiones y modelos no son compatibles con la sostenibilidad), el decrecimiento y el Pacto Verde Europeo. Como defienden en su informe, “los sectores deben atarse al límite de 1,5ºC; se puede empezar por reducir emisiones del transporte y la agricultura industrial”. Ellos también piden consenso pero advierten de los riesgos de la geopolítica. “Ningún modelo podrá implementarse del todo debido a la inestabilidad política constante, que hará variar las prioridades”. 

Lo cierto es que aunque hay estimaciones sobre la creación de empleo y sobre la tabla de sectores y profesiones a las que les tocará adaptarse o las que nacerán de nuevas, el investigador del BC3 prefiere mirar las cosas desde la distancia: “No se sabe cuáles van a ser los nichos de mercado que se desarrollen, aunque veamos grandes tendencias, pero lo que está claro es que hay que hacer que la formación esté cerca del mercado y capacitar a la gente para que trabaje en los empleos del futuro”.

Para saber más: El Blog de Belén Kayser

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Políticas sociales multi-nivel basadas en evidencias 0 47

El Ministro de Seguridad Social José L. Escrivá, ha participado en el Taller Económico on-line sobre la evaluación de las políticas públicas. Una intervención llena de pasión, experiencia y conocimientos que resume el profesor Francesc Trillas.

El Ministro Escrivá partió de la escasa experiencia de España con la evaluación de políticas públicas. Algunas instituciones existentes, como los tribunales de cuentas o la intervención del Estado, realizan un control formal, pero no realizan una evaluación del impacto de las políticas públicas sobre el bienestar de la ciudadanía. Con los mecanismos existentes, es difícil romper inercias y salirse de las reducciones lineales del gasto cuando hay necesidades de ajustes.

La aprobación del Ingreso Mínimo Vital (IMV), fruto de un análisis que venía desarrollándose desde hacía tiempo, y que se aceleró con la pandemia de la COVID-19, ha supuesto una inyección de práctica sistemática de evaluación basada en evidencia, que ha situado los estándares al respecto a un nivel muy alto. El haber acompañado la aprobación del IMV de un proceso de evaluación y de transparencia abrazando el debate con todo tipo de personas expertas, ha facilitado que la medida fuese aprobada con un elevadísimo consenso, y con un aplauso que iba desde Pablo Iglesias al Fondo Monetario Internacional.

Escrivá explicó que no era casual que la evaluación basada en evidencia se desarrollase más en administraciones progresistas, como las de Obama («show me the evidence», muéstrame la evidencia, solía decir) o Blair, ya que son este tipo de gobiernos los que están más interesados en elevar el prestigio de la acción del estado en la economía, y reforzar unas políticas sociales eficientes y bien dotadas. 

En España, parece que ha hecho falta una concatenación de sucesos contingentes para que por fin empecemos a tener en cuenta la evaluación de políticas públicas basada en evidencia de una manera sistemática

José L. Escrivá,

El ministro explicó que es imprescindible que todos los niveles de la administración practiquen la evaluación de políticas públicas, que hoy es más posible que nunca por los avances metodológicos (como los ensayos aleatorios controlados o randomized control trials, RCTs) y los avances tecnológicos que permiten el tratamiento de fuentes de Big Data como los datos administrativos o datos de interacciones sociales. Un estado federal moderno debe basarse en compartir datos, en poder experimentar para adoptar aquellas prácticas que se hayan probado primero en pequeña escala. En este sentido, Escrivá se mostró dispuesto a que las Comunidades Autónomas gestionen el IMV si aceptan algunas condiciones para hacer uso de fondos de los presupuestos del Estado, como por ejemplo que ellas mismas colaboren con los ayuntamientos.

A lo largo del debate, animado por una fila cero con Laia Bonet, Ana Berenguer y Aleix Calveras, se abordaron cuestiones institucionales como quien debía encargarse de la evaluación, si órganos externos, internos, independientes, funcionariales, académicos. Escrivá reconoció que con el IMV fue crucial el dramatismo del momento y el apoyo del presidente del gobierno para movilizar todo el esfuerzo de recopilación de datos cruzando fuentes de distintas agencias del Estado. Explicó que en su opinión los académicos conocen el estado del arte, pero a veces realizan afirmaciones poco «aterrizadas» y no tienen en cuenta a menudo las restricciones de economía política.

Por su lado, los académicos «se ofrecen» para realizar evaluaciones, pero exigen disponer de forma transparente de todos los daos necesarios, a lo cual hasta ahora la administración no siempre ha estado dispuesta. Las Consultorías externas pueden tener un rol en la realización de trabajos rutinarios asociados a la evaluación, pero no disponen de los incentivos para realizar un análisis profundo de las situaciones. En su opinión, son necesarios expertos multidisciplinares en evaluación en la administración, con estadísticos, economistas, sociólogos, politólogos… La evaluación interna tiene límites, puesto que uno debe aceptar ser evaluado por otros, pero hacen falta agentes internos a los gobiernos que sean sensibles a la evaluación externa (por ejemplo de instituciones como la AIREF, que Escrivá dirigió antes de ser ministro), y sean capaces de reaccionar ante ésta, acompañando la evaluación ex ante de una evaluación ex post y facilitando la comunicación de los resultados de la evaluación.La calidad institucional es clave, pero esta es endógena, no basta con simplemente tratar de inyectarla.

En España, parece que ha hecho falta una concatenación de sucesos contingentes para que por fin empecemos a tener en cuenta la evaluación de políticas públicas basada en evidencia de una manera sistemática: una política pública concreta que había sido estudiada por la AIREF y los partidos en el gobierno, una gran crisis, un ministro sensible que venía de una institución que había estudiado el tema… No deja de ser paradójico que para que la evaluación reciba impulso, el responsable de la autoridad independiente tenga que irse a trabajar a la institución evaluada (en este caso el gobierno), en un curioso, y hasta ahora no destacado por nadie, ejercicio de puertas giratorias internas al sector público.

Probablemente, ello ilustre que no basta con organismos independientes despolitizados, aunque estos pueden ser un input crucial, sino que es necesario un impulso político para que se abran paso iniciativas que rompen inercias y que no siempre son del agrado de grupos de presión (en mi perfil de Google Académico se pueden encontrar algunos artículos que he escrito sobre la regulación independiente). 

La evaluación no es neo-liberal, explicó brillantemente Escrivá: puede implicar recortar algún gasto, pero también mantenerlo o ampliarlo, como ha ocurrido con las becas universitarias. Por eso la evaluación es más importante que nunca con la actual pandemia, por las dificultades económicas combinadas con las urgentes necesidades sociales, que obligan a priorizar y direccionar bien el gasto público.

La charla fue muy oportuna especialmente por el momento que se vive en Cataluña, donde la coincidencia de la pandemia con el período pre-electoral, pone de manifiesto la importancia del buen gobierno en las importantísimas competencias autonómicas, como señaló Eva Granados al final del evento. Un rol reforzado y modernizado de la agencia Ivàlua, así como un análisis en profundidad de todo el gasto autonómico, serán necesarios para romper inercias de 40 años de una administración que tiene excesivos componentes clientelares y dedicados a prioridades que no son de tipo social, para liberar recursos priorizando el gasto sanitario y educativo, o la reindustrialización digital y ecológica.

El reto de aprovechar la oportunidad histórica de los fondos Next Generation de la Unión Europea también nos obligará a aumentar mucho los estándares evaluativos.

Francesc Trillas es Profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Manual para digitalizar una pyme 0 52

Leonard Pera

Leonard Pera, colaborador habitual de Sostenibles.org acaba de publicar su libro “Manual para Digitalizar una Pyme”. Una guía indispensable para afrontar la nueva era digital y sostenible.

Porque lo que está ocurriendo es que la tecnología ha dejado de ser una cuestión de los departamentos tecnológicos, de los CIOs, de los informáticos para convertirse en una herramienta competitiva va imprescindible para las pymes. El libro pretende desgranar cada uno de los aspectos en lo que la deberemos tener en cuenta y qué elementos deberemos tener en cuenta para poder decidir entre una solución u otra.

Un momento muy importante en cualquier decisión de compra es cuando uno entiende por fin cuales son los elementos que debe tener en cuenta. En Decathlon tienen un sistema muy intuitivo de etiquetado que permite a los practicantes no habituales de un deporte analizar cuales son los elementos que debe tener en cuenta para esa decisión de compra, En función de edad, de frecuencia de práctica y de expertise se recomiendan unos parámetros que, junto con el precio marcarán la decisión de compra.

la tecnología ha dejado de ser una cuestión de los departamentos tecnológicos, de los CIOs, de los informáticos para convertirse en una herramienta competitiva va imprescindible para las pymes

Leonard Pera

En tecnología pasa lo mismo, dependiendo de nuestras necesidades deberemos tener en cuanta unos factores u otros en esa decisión de implantación de tecnología. Porque la pyme tiene recursos limitados y toda decisión debe estar muy ajustada a su necesidad.

En el libro Leonard Pera nos diferencia entre aspectos de digitalización interna y externa. Entendiendo por los primeros los relacionados con la mejora de eficiencia en la gestión, ahorros de costes y mejora de procesos. Mientras que la externa reúne los aspectos de go to market, comunicación y comercialización. Los que están más relacionados con el mercado y los clientes.

Para cada uno de ellos nos ofrece una guía de aspectos a tener en cuenta, distintas alternativas, analizando sus pros y sus contras y un modelo de seguimiento para analizar los resultados.

Si quisiéramos destacar de entre todos los aspectos uno que sea el que más va a influir en la pyme durante el próximo año resaltaríamos los aspectos de gestión del dato. Los proyectos de Smart Data y Monitorización o Escucha Activa que llevan años implantados en las grandes empresas y que ahora están al alcance de las pymes con inversiones razonables.

El proceso de transformación digital de las pymes es uno de los retos a los que se enfrenta la economía española postCovid y el libro de Leonard Pera reúne las claves para afrontarlo con éxito.

Para comprar el libro: https://www.amazon.es/Manual-para-Digitalizar-una-Pyme-ebook/dp/B08B51CY2Q