Energías renovables y digitalización, hacia un nuevo modelo productivo 0 136

El Plan de Recuperación para Europa contempla un Fondo de Recuperación Next Generation EU de 750.000 millones de euros – 360.000 destinados a préstamos y 390.000 a transferencias – con el objeto de movilizar recursos públicos europeos para contribuir a una recuperación rápida y transitar hacia un nuevo modelo productivo.

El Plan viene a proporcionar apoyo a las prioridades de inversión y reforma; reforzar programas fundamentales para la recuperación, y financiar acciones para generar resiliencia en el futuro. Consta de tres pilares sobre los cuales está previsto que se asiente el crecimiento de la UE para que sea fuerte, equilibrado y sostenible, en la línea de los objetivos contemplados en el Pacto Verde, y pasarán por la transición digital, la transición ecológica y la formación, tanto de estudiantes como de trabajadores, tratando de poner en valor un tipo de economía competitiva, inclusiva y sostenible.

España obtendrá del orden de alrededor de 140.000 millones de euros a lo largo de los próximos seis años, que corresponden a más del 11% del PIB nacional. Esta mañana, el Presidente ha vinculado el proyecto de país cimentado en distintas transformaciones cruciales que defiende con las directrices que llegan de Europa en materia de digitalización de la economía, que considera imprescindible; de transición ecológica, y de igualdad. El objetivo final: recuperar el crecimiento creando empresa y, por tanto, empleo, y que éste sea de calidad y estable.

Mediante el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, España contará con 59.000 millones de euros para poner en marcha un plan nacional de reformas e inversiones destinadas al crecimiento y la transformación de la economía de acuerdo con los tres pilares ya citados. Por otra parte, el programa denominado ReactEU destinará 12.400 millones de euros para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la crisis. Y si bien la Unión Europea apuesta porque estos fondos Next Generation EU y, en concreto el nuevo presupuesto, se canalice a través de programas que contemplan una gran variedad de actuaciones, sus artífices ponen el foco en impulsar sectores vinculados a las renovables, la movilidad eléctrica, las baterías y almacenamiento, las aplicaciones digitales o la economía circular. Y ello incluye una “Oleada de Renovación Masiva” destinada a adecuar y hacer más eficientes los edificios e infraestructuras críticas de Europa, implantar del orden de un millón de puntos de recarga para vehículos eléctricos, y generar una cifra similar de nuevos empleos conocidos como “verdes” desarrollados por profesionales cualificados.

Con el fin de lograr la autonomía estratégica de Europa, la UE considera esencial alcanzar una verdadera economía digital y de datos que han de servir de palancas de innovación, así como de creación de empleo. Aún y así, el presupuesto de la UE para 2021 sigue apoyando las prioridades de Europa previamente existentes y, por consiguiente, la Comisión Europea mantiene su compromiso con las seis principales prioridades: el Pacto Verde Europeo; una Europa adaptada a la era digital; una economía que funcione para todos; la promoción del modo de vida europeo; una Europa más fuerte en el mundo, y un nuevo impulso a la democracia.

Se prevé que la propuesta completa de un presupuesto renovado de la UE y del instrumento Next Generation EU debe estar lista y funcionando en apoyo de la recuperación de Europa el 1 de enero de 2021. La Comisión Europea ha anunciado que está trabajando intensamente con el Parlamento Europeo y con los Estados Miembros en el Consejo para lograr este objetivo.

Adaptarse a un nuevo modelo productivo

Unanimidad también entre las grandes organizaciones empresariales a la hora de considerar que el acuerdo alcanzado, aunque complejo y lento, es histórico y supone un verdadero impulso para la reactivación del tejido productivo de España. Una vez ratificado por el Parlamento Europeo y aprobado por los parlamentos nacionales se procederá a su implementación, que implicará a distintas administraciones y exigirá controles exhaustivos. Se trata de un Plan de Recuperación que debe implementarse en su totalidad en los próximos seis años, con una mayor intensidad en los tres primeros ejercicios, y cuyos fondos están sujetos a la puesta en marcha de reformas estructurales. Y, en este sentido, el Consejo Europeo podría llamar la atención a España si no cumpliera con el destino finalista de los recursos o no hace las reformas que necesita su economía.

De hecho, el 70% de las transferencias deberían comprometerse a lo largo de los dos próximos años, llegando al 100% en los tres ejercicios siguientes. Es por ello que el colectivo empresarial insta a que se active con urgencia para aprovechar los 140.000 millones de euros – 72.300 en ayudas directas – que corresponden a España. Con lo cual, se argumenta, únicamente cabe la posibilidad de adaptarse a un nuevo modelo productivo que, sin dejar a nadie atrás, pivote sobre la transición ecológica y la digitalización y, en este sentido, abogan por adherirse a las iniciativas de apoyo e información puestas en marcha, tanto por parte de la CEOE como desde otras organizaciones empresariales, de modo que se articulen proyectos innovadores que fortalezcan la competitividad y permitan llevar a cabo una verdadera transición verde y digital en el marco de una colaboración público-privada abierta y constructiva.

La industria solar térmica europea auspicia la denominada «Recuperación Verde», que está en línea con una recuperación económica basada en los objetivos energéticos y climáticos del continente. La Solar Heat Europe/ESTIF, que reúne a empresas y organizaciones de 15 países europeos, se compromete a promover un enfoque multitecnológico para calefacción y refrigeración; introducir en el mercado nuevas soluciones para el suministro descentralizado, seguro, descarbonizado de calor y almacenamiento de energía térmica; incrementar el saldo exportador positivo del sector; intensificar las actividades de investigación y desarrollo, y apoyar los objetivos de una economía sostenible, eficiente en recursos y circular.

Una serie de medidas que, advierten también, requerirán cierto compromiso y apoyo por parte del sector público, puesto que los gobiernos deberán implementar medidas esenciales tales como la eliminación gradual de los combustibles fósiles y proporcionar a los consumidores préstamos blandos para que opten por soluciones eficientes y renovables.

Este segmento del sector cree que los próximos diez años serán cruciales para transformar y descarbonizar el mercado de la calefacción porque – razonan – se necesitan sistemas de calefacción residenciales, comerciales e industriales sin carbono para 2030, ya que todos los nuevos sistemas instalados después, probablemente, seguirán funcionando en 2050. Así pues, desde este colectivo en España se insta al Gobierno a considerar la calefacción y refrigeración solar en el plan de recuperación español, en el marco de los Planes Nacionales de Recuperación, que se presentarán a la Comisión Europea el próximo octubre.

La Unión Española Fotovoltaica (UNEF), que días atrás hizo público a través de su Informe Anual que durante 2019 España alcanzó un nuevo récord en capacidad fotovoltaica instalada, situándose en la sexta posición a nivel mundial, considera que el crecimiento del sector fotovoltaico en España impacta positivamente en el país, tanto a nivel económico como social. Con el objetivo de mitigar las consecuencias derivadas del Covid-19 en el sector, UNEF ha planteado a la Administración una serie de medidas para acelerar el desarrollo de plantas en suelo y fomentar el despliegue del autoconsumo.

En relación al autoconsumo, se sugiere la eliminación del requisito de licencia de obras, que se sustituiría por una comunicación previa, lo que supondría una agilización de la tramitación administrativa a nivel autonómico; la reducción del término fijo de la factura para que la tarifa sea un incentivador de la eficiencia energética, el autoconsumo y la carga del vehículo eléctrico; la adopción de medidas fiscales temporales de un año de vigencia; así como la revisión de la Ley de Propiedad Horizontal. Respecto a las plantas en suelo, la entidad incide en la convocatoria urgente de nuevas subastas de renovables para aportar certidumbre a los desarrolladores renovables y fortalecer el sector industrial, que se apruebe la reforma de la normativa de Acceso y Conexión para frenar la especulación y aportar transparencia al proceso, y que se reduzcan los plazos de tramitación.

Las empresas del sector la bioenergía, por su parte, también condicionadas por laslimitaciones que impone la cautela por el tema sanitario, así como por la caída del precio del crudo, que ha contribuido a que se haya ralentizado el ritmo de instalación de equipos de combustión con biomasa y a que muchos proyectos permanezcan en espera, tanto en el ámbito residencial, como industrial y servicios, esperan que las administraciones públicas tomen medidas de apoyo que permitan a las empresas retomar la senda abierta estos años, sobre todo aquellas centradas en dirigir los fondos de recuperación a proyectos verdes y que ayuden no solo a recuperar la economía sino también a, efectivamente, cambiar el modelo energético hacia uno más verde.

Asegurar el futuro

Anticipándose al paquete de medidas que ahora llega desde la UE, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) remitió a la Comisión Europea un par de semanas atrás la nueva actualización de la “Estrategia a largo plazo para la rehabilitación energética en el sector de la edificación en España” (ERESEE 2020), conforme a lo establecido en el artículo 2.bis de la Directiva 2010/31/UE, relativa a la eficiencia energética de los edificios (modificada por la Directiva (UE) 2018/844). Los contenidos de la ERESEE están alineados con otros planes y estrategias desarrollados a nivel nacional y específicamente con el Plan Nacional de Energía y Clima, que define para todos los sectores los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de penetración de energías renovables y de eficiencia energética, que fue remitido a la Comisión Europea en abril de 2020, y con la Estrategia a Largo Plazo para una Economía Española Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050, actualmente en desarrollo.

Finalmente, los expertos señalan que la reconversión de las empresas del sector frío en industrias 4.0 contribuirá decididamente a asegurar el futuro de este tejido productivo. Las firmas empiezan a integrar definitivamente tecnologías disruptivas con es el caso de blockchain, el Internet de las Cosas (IoT), la inteligencia artificial (AI), el big data y la realidad aumentada, basadas en la conectividad automática e inmediata y el uso masivo de los datos como herramienta de seguridad y de toma de decisiones.

Artículo de Montse Bueno en Caloryfrio.com

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España Digital 2025: 50 medidas en diez ejes estratégicos 0 21

España Digital 2025 contempla la puesta en marcha durante 2020-2022 de un conjunto de reformas estructurales que movilizarían un importante volumen de inversión pública y privada, en el entorno de los 70.000 millones de euros.

España Digital 2025 pretende impulsar el proceso de transformación digital del país, de forma alineada con la estrategia digital de la Unión Europea mediante la colaboración público-privada y con la participación de todos los agentes económicos y sociales del país. Contempla la puesta en marcha durante 2020-2022 de un conjunto de reformas estructurales que movilizarían un importante volumen de inversión pública y privada, en el entorno de los 70.000 millones de euros.

La inversión pública en el periodo 2020-2022 se situaría en torno a los 20.000 millones de euros, de los cuales 15.000 millones de euros, aproximadamente, corresponderían a los diferentes programas y nuevos instrumentos comunitarios de financiación del Plan de Recuperación Next Generation EU, que establece que la digitalización tiene que ser uno de los ejes principales para movilizar estos recursos. A ello se sumaría la inversión prevista por el sector privado, de unos 50.000 millones de euros, en un escenario moderado de despliegue de las medidas.

España Digital 2025 centrará sus objetivos en el impulso a la transformación digital del país como una de las palancas fundamentales para relanzar el crecimiento económico, la reducción de la desigualdad, el aumento de la productividad y el aprovechamiento de todas las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías, con respeto a los valores constitucionales y europeos, y la protección de los derechos individuales y colectivos.

Ejes estratégicos

Esta agenda consta de cerca de 50 medidas que se articulan en torno a diez ejes estratégicos:

1-Conectividad digital. Garantizar una conectividad digital adecuada para toda la población, promoviendo la desaparición de la brecha digital entre zonas rurales y urbanas, con el objetivo de que el 100% de la población tenga cobertura de 100 Mbps en 2025

2- Despliegue de la tecnología 5G en Europa e incentivar su contribución al aumento de la productividad económica, al progreso social y a la vertebración territorial. Se fija como objetivo que en 2025 el 100% del espectro radioeléctrico esté preparado para el 5G

3- Reforzar las competencias digitales de los trabajadores y del conjunto de la ciudadanía. Se pondrá especial énfasis en las necesidades del mercado laboral y en cerrar la brecha digital en la educación. El objetivo es que en 2025 el 80% de las personas tengan competencias digitales básicas y que la mitad de ellas sean mujeres.

4- Reforzar la capacidad española en ciberseguridad. Se busca disponer de 20.000 especialistas en ciberseguridad, Inteligencia Artificial y datos en 2025 gracias, entre otros aspectos, al polo de actividad empresarial que supone el entorno del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE).

5- Impulsar la digitalización de las Administraciones Públicas, particularmente en ámbitos clave como el Empleo, la Justicia, o las Políticas Sociales mediante la actualización de las infraestructuras tecnológicas. En 2025, el 50% de los servicios públicos estarán disponibles a través de app móvil y se simplificará y personalizará la relación de la ciudadanía y las empresas con las Administraciones.

6- Acelerar la digitalización de las empresas, con especial atención a las micropymes y a las start-ups. Se fija como meta que al menos el 25% del volumen de negocio de las pymes provenga en 2025 del comercio electrónico.

7- Acelerar la digitalización del modelo productivo mediante proyectos tractores de transformación digital en sectores económicos estratégicos como el Agroalimentario, Movilidad, Salud, Turismo, Comercio o Energía, entre otros. Estos proyectos tienen como meta una reducción del 10% de las emisiones de CO2 por efecto de la digitalización de la economía en 2025.

8- Mejorar el atractivo de España como plataforma audiovisual europea para generar negocio y puestos de trabajo, con una meta de incremento del 30% de la producción audiovisual en nuestro país para el año 2025.

9- Transitar hacia una economía del dato, garantizando la seguridad y privacidad y aprovechando las oportunidades que ofrece la Inteligencia Artificial con el objetivo de que, al menos, el 25% de empresas usen Inteligencia Artificial y Big Data dentro de cinco años.

10- Garantizar los derechos en el nuevo entorno digital, y en particular, los derechos laborales, de los consumidores, de los ciudadanos y de las empresas. En este ámbito se fija como objetivo la elaboración de una carta de derechos digitales.

Además, España Digital 2025 quiere contribuir a cerrar las diferentes brechas digitales que se han ensanchado en los últimos años, ya sea por motivos socioeconómicos, de género, generacionales, territoriales, o medioambientales, y que se han puesto de manifiesto durante la pandemia. Una misión que se encuentra alineada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Consejo consultivo y seguimiento

El Gobierno creará el Consejo Consultivo para la Transformación Digital, que tendrá carácter público-privado y facilitará el diálogo y participación de los distintos agentes económicos y sociales para la transformación digital del país.

El Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (ONTSI) contribuirá proporcionando información pública en materia de transformación digital y apoyando la elaboración de informes para la evaluación y actualización de las actuaciones desarrolladas en el marco de esta agenda.

Fuente: Miteco

Nuevas formas de gobernanza para la sostenibilidad 0 41

La pandemia nos ha desnudado como país mostrado las debilidades y limitaciones de nuestros sistemas organizativos, ya fueren públicos o privados. Supone un baño de humildad que nos interpela a prepararnos para futuras contingencias. Pero la principal lección que podemos extraer es que únicamente trabajando juntos podemos hacer frente a este enorme reto colectivo.

La pandemia del coronavirus y la emergencia climática han hecho evidentes nuestras vulnerabilidades como país y como sociedad. Más allá de la incredulidad y el desconcierto de las instituciones y de una buen aparte de la sociedad, esta segunda oleada de contagios muestra nuestra incapacidad colectiva para dar una respuesta coherente y cohesionada a uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos en las últimas décadas.

Además de la crisis sanitaria, las consecuencias económicas y sociales son dramáticas y estamos lejos todavía por determinar su alcance real. De momento las previsiones de FUNCAS o el Banco de España no son halagüeñas, en el mejor de los casos no recuperaremos el nivel precrisis hasta 2023 o incluso 2024. Lo que sí sabemos es que va a suponer un reto titánico reconstruir el tejido económico y social. La pandemia nos ha desnudado como país mostrado las debilidades y limitaciones de nuestros sistemas organizativos, ya fueren públicos o privados. Supone un baño de humildad que nos interpela a prepararnos para futuras contingencias al tiempo que nos confronta con las contradicciones de algunos de nuestros valores y prácticas. Pero la principal lección que podemos extraer es que únicamente trabajando juntos podemos hacer frente a este enorme reto colectivo.

Reconstruir nuestro tejido económico y social no puede hacerse con las recetas del viejo mundo, han quedado obsoletas. Necesitamos nuevas coherencias para garantizar la supervivencia de nuestra forma de vida y nuestra cohesión social y territorial. Algo que exige una mirada nueva y nuevas formas tanto del diseño de las políticas públicas como de las estrategias corporativas. La realidad de hoy, como los riesgos de mañana, requieren nuevas formas de generación de valor y nuevas políticas económicas, sociales y medioambientales basados en la resiliencia, esto es, la resistencia y la flexibilidad.

Entre ellas, destaca la necesidad de prevenir y gestionar mejor la exposición a los nuevos riesgos climáticos. Los científicos nos indican hace años el vínculo entre pandemias y degradación ambiental que provocan el debilitamiento de nuestros sistemas inmunológicos. Es por ello, es necesario reconstruir nuestras economías sobre la base de la sostenibilidad ambiental si queremos mitigar los riesgos asociados al cambio climático y a la salud gestionando de forma coherente el capital humano y el capital natural. Reconstruir la economía y la sociedad de este shock requiere hacerlo sobre nuevas premisas aprendiendo de lo que nos ha pasado. La Comisión Europea ha advertido de la “tentación” de buscar soluciones cortoplacistas basadas el business as usual por lo que necesitamos un nuevo paradigma basado en un capitalismo natural.

Vivimos momentos de confusión y desconcierto en el que es más necesaria que nunca una nueva narrativa y ética de esta transición económica, social y medioambiental para reconstruir los lazos emocionales con la sociedad y acordar un nuevo contrato social

El Pacto Verde Europeo como oportunidad

Una de las palancas que podemos activar para reconstruir Europa es el llamado Green New Deal, esto es, el Pacto Verde Europeo. Un ambicioso plan para alcanzar la neutralidad climática y reactivar la economía apostando por la digitalización, la sostenibilidad y aquellos servicios para hacer las sociedades más resilientes tales como los sistemas de salud y seguridad, el diseño de nuevos entornos urbanos, las infraestructuras sostenibles o la apuesta decidida por las energías renovables. Sectores que nos deben permitir acelerar la recuperación de la actividad apostando por la sostenibilidad económica, social y medioambiental. Europa quiere alcanzar el objetivo de recortar el 55% de emisiones en 2030 e ir más allá, conseguir la neutralidad climática -cero emisiones- en 2050.

Para ello, acordó una ambiciosa política, el “Next Generation EU”, y en una dura y compleja negociación” apostó por un Plan de Reconstrucción y Resiliencia que supone una movilización financiera sin precedentes y que tiene como objetivo lograr la transición ecológica y digital de la economía europea con un gran paquete de iniciativas legislativas y nuevos mecanismos e inversiones. Un Plan que gestionarán los Estados miembros directamente a través de programas de reformas financiables a través de ese Mecanismo de Recuperación y Resiliencia que movilizará 750.000 millones de euros de inversión pública. Un impulso que debe servir igualmente para dinamizar al sector financiero privado.

El plan, según José Moisés Martin Carretero CEO de Red2Red Consultores y uno de los economistas que mejor conocen los instrumentos financieros europeos, podría generar un círculo virtuoso y movilizar un billón de euros de inversiones sostenibles en la próxima década para el fomento de proyectos verdes y ayudas para las regiones en transición. Una gran oportunidad para generar nuevo desarrollo económico y empleo que según el estudio The Future Of Nature And Business del Foro Económico Mundial, las acciones industriales positivas para la naturaleza podrían suponer una oportunidad de negocio de 8,84 billones de euros y crear 395 millones de empleos de aquí al año 2030. ¿Vamos a dejar pasar esta oportunidad?.

Nuevas formas de gobernanza para la sostenibilidad

La respuesta global al cambio climático generando nuevas oportunidades económicas para las empresas, las personas y los territorios, requiere igualmente una nueva inteligencia colectiva. Este nuevo Green New Deal europeo no puede basarse sólo en grandes inversiones. También son imprescindibles nuevas formas de gobernanza que desbordan las instituciones. Una nueva cultura de trabajo en red que haga confluir políticas públicas, responsabilidad empresarial, participación ciudadana, inversiones sociales, reformas legales y los procesos de innovación tecnológica para transformar la economía europea y transitar rápidamente hacia modelos de desarrollo sostenibles. 

Es tiempo de sumar capacidades y esfuerzos apostando por proyectos con un enfoque sistémico con grandes consensos en vez de acciones aisladas y desconectadas en el que cada uno defiende lo suyo con una mirada de corto plazo. Necesitamos una gobernanza que promueva que los ecosistemas económicos y sociales del territorio se inserten en las cadenas de valor global. Para ello hay que atreverse a innovar apostando por nuevas formas de colaboración público-social-privada para aprovechar todo el potencial creativo y experiencia acumulada. Reconstruir económica y socialmente nuestras sociedades requiere nuevas fórmulas y coaliciones aprendiendo de las experiencias de las viejas fórmulas jurídicas, ya que algunas de ellas no gozan de buena reputación. Las alianzas público-privadas no son suficientes, es necesario articular nuevas fórmulas de colaboración con la participación de la sociedad civil en su diseño y control para que las hagan suyas.

Necesitamos que las instituciones asuman un nuevo liderazgo para relanzar la economía, pero asumiendo que no tienen la capacidad ni el know-how para el reto que tenemos por delante. Lo público requiere del apoyo y compromiso de modelos de gestión empresarial más ágiles y eficientes. Pero se necesita más, es indispensable la tercera pata, la social, para diseñar conjuntamente cuáles son los proyectos estratégicos y de interés general que hay que afrontar garantizando la accountability, eso es, la rendición de cuentas y la transparencia. Se trata de dar nueva coherencia y sentido a la colaboración público-social-privada para lo que igualmente necesitamos una delicada estrategia de comunicación y pedagogía. 

Vivimos momentos de confusión y desconcierto en el que es más necesaria que nunca una nueva narrativa y ética de esta transición económica, social y medioambiental para reconstruir los lazos emocionales con la sociedad y acordar un nuevo contrato social. Se trata de hacer del riesgo una oportunidad sin dejar a nadie atrás y no hay tiempo que perder. Los que no estén dispuestos a arrimar el hombro en este nuevo esfuerzo colectivo deberían echarse a un lado, y si no lo hacen deberíamos echarlos nosotros al lado. Es tiempo de pensar despacio pero actuar rápido.

Pau Solanilla, cosultor internacional y cofundador de Sostenibles.org.

Artículo y foto publicados originalmente en NuevaTribuna.es