Hacer del riesgo una oportunidad. Nuevos servicios para la resiliencia climática 0 422

La crisis climática y la pandemia ponen de relieve nuestra vulnerabilidad y la distribución desigual de las capacidades y los recursos disponibles para crear sociedades resilientes. Necesitamos desarrollar nuevos productos, servicios y procesos que respondan a las necesidades de los mercados y sus riesgos climáticos.

El cambio climático está aumentando los riesgos e impactos negativos en todo el mundo, tanto de las empresas como de las instituciones, que se ven desbordadas y muestran su enorme vulnerabilidad. Algo que es particularmente precario en los países en vías de desarrollo donde hay menos capacidad de adaptación, mecanismos y recursos públicos y privados para responder a los nuevos retos a los que nos enfrentamos.

La necesidad de construir nuevas coherencias para garantizar la supervivencia de nuestra forma de vida, requiere una mirada nueva y nuevas formas tanto del diseño de las políticas públicas como de las estrategias corporativas. Las respuestas del viejo mundo han quedado obsoletas.

Los riesgos asociados a los nuevos riesgos climáticos requieren nuevas formas de generación de valor están impulsando un nuevo mercado de oportunidades en productos y servicios que den respuesta a la creciente vulnerabilidad económica y social. Los mercados públicos y privados requieren nuevas soluciones basadas en la resiliencia climática, esto es, la resistencia y la flexibilidad.

Los tres vectores principales de los mercados de hoy y de mañana son la digitalización, la sostenibilidad y servicios para hacer las sociedades más resilientes.

Emerge una creciente demanda para prevenir y gestionar mejor la exposición tanto de las instituciones como de las empresas, lo que constituye una oportunidad para aquellas pymes que sepan responder a las nuevas necesidades colectivas.

Así, los tres vectores principales de los mercados de hoy y de mañana son la digitalización, la sostenibilidad y servicios para hacer las sociedades más resilientes como reforzar los sistemas de salud y seguridad, el diseño de nuevos entornos urbanos y las infraestructuras, las energías renovables, la educación, el transporte sostenible o la agroindustria ecológica son nuevos nichos de mercado que pueden permitir acelerar la recuperación de la actividad empresarial después de la pandemia.

Es buen momento para aprovechar el momentum que vivimos para fortalecer la respuesta global al cambio climático, al tiempo que generamos oportunidades económicas para las pymes y beneficios para la sociedad. Los inversores y grandes fondos de inversión lo tienen claro y están dispuestos a apostar por el desarrollo de una economía resiliente y sostenible. Hay liquidez en los mercados, ahora hacen falta buenos proyectos.

La era de la colaboración

Todas estas oportunidades requiere desplegar una nueva inteligencia colectiva. Una estrategia global inteligente e integral para abordar los retos que tenemos por delante con una amplia participación y concertación de los principales actores políticos, económicos y sociales. Es tiempo de sumar capacidades y esfuerzos apostando por proyectos con un enfoque sistémico con grandes consensos en vez de acciones aisladas y desconectadas de los ecosistemas económicos y sociales y de las cadenas de valor global. Es tiempo de colaboración y no de confrontación.

Necesitamos proyectos con un enfoque sistémico y no acciones aisladas y desconectadas de los ecosistemas económicos y sociales y de las cadeanas de valor global.

La resiliencia climática requiere una apuesta decidida. Un nuevo radicalismo económico y social para diseñar e implementar las reformas necesarias que permitan transformar los sistemas económicos para hacerlos competitivos y resilientes. La UE ha movilizado un importante paquete financiero para la recuperación económica (Next Generation) y nuestra tarea consiste en construir nuevas alianzas para la innovación y apostar por una agenda reformista que haga compatible competitividad, equidad y sostenibilidad en el que la colaboración público-social-privada está llamada a jugar un papel central.

Una nueva etapa requiere nuevos liderazgos, por lo que tenemos que permitir que emerjan nuevos referentes colectivos que desbordan lo institucional para proponer nuevos productos, servicios, herramientas y procesos que permitan dar un salto cualitativo y cuantitativo hacia adelante. La política y las instituciones tienen que reconocer que tiene que aprender, innovar y confiar en la sociedad, ejerciendo más de facilitador que de impulsor. Hay decenas de pymes con interesantes iniciativas en materia de resiliencia climática e interesantes iniciativas en el terreno de la innovación social a las que hay que dar una oportunidad. Gobernar hoy es una tarea de coordinar y conectar para liberar todo el potencial creativo que hay en la sociedad.

La resiliencia climática no puede basarse sólo en grandes inversiones, requiere igualmente nuevas formas de gobernanza pública y privada. Requerirá la confluencia entre políticas públicas, responsabilidad empresarial, participación ciudadana, inversiones sociales, reformas legales y los procesos de innovación tecnológica si queremos transformar la economía europea y transitar rápidamente hacia modelos de desarrollo sostenibles; algo que debe ser liderado desde el territorio y en particular desde las ciudades, por lo que hay que reconocer y empoderar el papel de las ciudades como actores centrales de ese proceso de transición económica y social.

Todo ello requiere igualmente una inteligente y delicada estrategia de comunicación y pedagogía. Estamos en un momento de confusión y desconcierto en el que el nuevo mundo no acaba de nacer y el viejo mundo no acaba de morir.

Necesitamos nuevos relatos sobre el presente y el futuro que se hagan cargo del estado emocional de nuestras sociedades, que genere una nueva ilusión colectiva y no solo hablemos de planes e inversiones. Es más necesaria que nunca una nueva narrativa y una nueva ética de esta nueva transición económica, social y medioambiental para reconstruir los lazos emocionales y diseñar un nuevo contrato social. Esto es, hacer del riesgo una oportunidad sin dejar a nadie atrás.

Pau Solanilla es consultor en reputación y diplomacia corporativa y cofundador de Sostenibles.org


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