Medidas de adaptación para reducir la vulnerabilidad del sector agrícola 0 86

El estudio, Vulnerabilidad al cambio climático e impactos económicos en el sector agrícola en América Latina y el Caribe, estima el impacto potencial del cambio climático en la productividad agrícola y el comercio de cultivos clave a nivel regional y nacional en la región Latinoamericana. Analiza la situación en Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay y ofrece recomendaciones sobre medidas de adaptación para cultivos específicos.

La región representa aproximadamente una cuarta parte de las exportaciones mundiales de productos agrícolas y pesqueros. El sector también es muy importante para los ingresos de exportación y los medios de vida. En 2018, el 14,1% de la fuerza laboral de la región estaba empleada en la agricultura.

Los modelos climáticos proyectan un aumento promedio de 1°C-4°C en las temperaturas en ALC y una disminución del 30% en las precipitaciones. Esta innovadora investigación encuentra que, a nivel mundial, en un escenario de “no cambio climático” (No-CC), se prevé que los precios de frijoles, maíz, arroz, soja y trigo aumenten hasta 2050 en un 4,6%, 27,6%, 16,1%, 6,5% y 11,7% respectivamente, sobre sus niveles actuales.

Los aumentos de precios y los déficits comerciales en la región sugieren la posibilidad de una mayor exposición a la inseguridad alimentaria en la mayoría de los países, con la excepción del Cono Sur.

Dadas estas circunstancias, la mayoría de los países de ALC simplemente alcanzarán o caerán por debajo de la relación crítica oferta / demanda de alimentos. Las regiones Andina, México y Centroamérica y el Caribe podrían enfrentar dificultades sustanciales, en un escenario que ya es desafiante dados los impactos generados por COVID-19.

Cinco medidas críticas de adaptación

La adaptación a la variabilidad climática y los eventos extremos sirve como base para reducir la vulnerabilidad al cambio climático a largo plazo. Todos los países de ALC incluyen algún tipo de medidas relacionadas con la adaptación como parte de su marco legal relacionado con la agricultura y como parte de sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC), aunque la implementación sigue siendo un desafío. A partir de nuestro análisis, identificamos cinco medidas de adaptación cruciales:

1) Inclusión de consideraciones de cambio climático para informar mejor y priorizar políticas, estrategias, acciones e inversiones a nivel nacional y local. Esto incluye el uso de modelos climáticos para políticas e inversiones públicas, así como la disponibilidad y difusión de información que podría ayudar a los productores en la toma de decisiones sobre cuestiones de producción y comercialización.

2) Promoción y apoyo a la investigación, desarrollo, adaptación y adopción de variedades mejoradas o menos susceptibles. Por ejemplo, aquellas variedades con tolerancia a la sequía, altas temperaturas, ciertas plagas y enfermedades. Esto es crucial para cultivos clave para la seguridad alimentaria (por ejemplo, maíz y frijoles), así como para aquellos lucrativos cultivos para la exportación (es decir, café y soja). La identificación, conservación y uso de variedades antiguas también ha demostrado ser importante.

 3) Incrementar la gestión y el uso sostenibles del agua. En ALC, el sector agrícola es el principal usuario de agua y consume alrededor del 70% del agua dulce disponible. No obstante, la disponibilidad de agua está disminuyendo debido a la explotación insostenible de las cuencas hidrográficas y los impactos del cambio climático. Las medidas de gestión y uso sostenible del agua son, por tanto, una medida de adaptación fundamental. Estas actividades incluyen riego sostenible y reservorios de agua, manejo de cuencas hidrográficas y consideraciones del nexo entre alimentos, energía y agua para la toma de decisiones.

4) Recuperación de tierras degradadas e intensificación sostenible para evitar una mayor deforestación. El uso de la tierra y el cambio de uso de la tierra emergen como características críticas de prácticamente todas las vías de mitigación que buscan limitar el calentamiento global a 1,5°C. En ALC, la agricultura y el cambio de uso de la tierra y la silvicultura representaron más del 42% de las emisiones en 2016. Dadas las crecientes tasas de deforestación en algunas partes de la región debido a la expansión de los sectores de la agricultura y la tala, la contribución a las emisiones podría ser incluso mayor en 2021. Sin embargo, la capacidad productiva del sector agrícola depende de la conservación de los ecosistemas.

5) Implementación de tecnologías y prácticas que contribuyan simultáneamente a incrementar la productividad al tiempo que reducen la vulnerabilidad y / o las emisiones. Existen numerosas tecnologías y prácticas climáticamente inteligentes (CSA por sus siglas en inglés) probadas que aumentan la productividad al tiempo que reducen la vulnerabilidad y / o las emisiones climáticas. Por ejemplo, aquellas a menudo llamadas tecnologías / prácticas agrícolas climáticamente inteligentes, tales como sistemas agroforestales, variedades mejoradas, riego, rotación de cultivos, manejo integrado de plagas, etc. Existe un amplio espectro de opciones de CSA, por lo que es clave comprender la efectividad de las diferentes opciones, probar y seleccionar las más eficaces en previsión de futuros impactos climáticos.

A medida que la crisis climática empeora, los países de ALC se enfrentan al desafío de producir suficientes alimentos para alimentar a una población en crecimiento mientras conservan los recursos naturales y los ecosistemas y se adaptan al cambio climático.

Si bien la región puede tener el 40% de la biodiversidad mundial, el 50% de los bosques tropicales y es el mayor exportador de cultivos, la adaptación del sector agrícola a los impactos climáticos será clave para su supervivencia.

Para ampliar la información y fuente: BID

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Igualdad Retributiva con rango de Ley: a igual trabajo, igual salario 0 22

El Gobierno de España ha aprobado dos reales decretos dirigidos a garantizar la plena igualdad entre mujeres y hombres en el entorno laboral otorgando rango de ley a los reglamentos de Igualdad Retributiva y de Planes de Igualdad. Un intento de poner fin a una de las desigualdades más injustas del mercado laboral.

Esta normativa asegura la corrección de la discriminación salarial en las empresas, una desigualdad que supone una «aberración democrática» ya que vulnera derechos fundamentales de la mitad de la población.

«A partir de hoy, se acabó que un hombre y una mujer en nuestro país, en nuestras empresas, puedan percibir retribuciones diferentes», ha manifestado la Ministra de Trabajo en la rueda de prensa posterior a la reunión del Gabinete.

La brecha de género no se limita al ámbito retributivo, sino que también se refleja en la precariedad de los empleos y las dificultades de conciliación de la vida laboral y personal, y han remarcado la relación directa entre las políticas de igualdad de una empresa y su eficiencia.

«Se acabó que un hombre y una mujer en nuestras empresas, puedan percibir retribuciones diferentes»

Igualdad retributiva entre mujeres y hombres

El Real Decreto de igualdad retributiva facilita la identificación de las discriminaciones salariales a través de un conjunto de instrumentos de transparencia: un registro con información desagregada por sexo, clasificación profesional y tipo de retribución.; una auditoría de la empresa que incluya la evaluación de los puestos de trabajo y un plan para corregir las desigualdades; y un sistema de valoración de puestos de trabajo que respete el principio de igual retribución para puestos de igual valor.

El texto garantiza el derecho a la información sobre la cadena retributiva, que es donde justamente se perciben todas y cada una de las discriminaciones que sufrimos las mujeres a lo largo de nuestra carrera profesional y de nuestra vida.

Además, prevé la celebración de reuniones semestrales de los Ministerios de Trabajo y Economía Social y de Igualdad con los agentes sociales para analizar la efectividad de la lucha contra la brecha salarial. También se colaborará con los agentes sociales en la elaboración de una guía de buenas prácticas para la negociación colectiva y las empresas, así como de una guía técnica para las auditorías retributivas.

Planes de igualdad en las empresas

En cuanto al Real Decreto sobre los planes de igualdad, la titular de Trabajo y Economía Social ha explicado que la meta es que las empresas dispongan de planes que contengan un diagnóstico negociado con los agentes sociales y abarquen desde el proceso de selección del personal y la permanencia en una empresa hasta la salida del puesto de trabajo.

El texto fija el procedimiento de elaboración de los planes a través de una comisión negociadora, su contenido mínimo -que debe incluir la auditoría retributiva- y su vigencia. Los planes incluirán a todos los trabajadores de la empresa y será obligatorio registrarlos.

Fuente: La Moncloa

World Metropolitan day: las ciudades de los proyectos vitales. 0 73

La ciudad debe entenderse como un espacio donde las personas puedan desarrollar sus proyectos vitales. eCivis y Eurlocal, organizaron en el marco del World Metropolitan Day de Metropolis un debate titulado “Las ciudades como motor para la transformación en sociedades más sostenibles, resilientes y justas”. Un debate que contó con las aportaciones del consultor en reputación y liderazgo Pau Solanilla, impulsor de la plataforma Sostenibles.Org, y Sonia P. Landázuri, arquitecta en Quiquiricú, consultoría de innovación social.

La ciudad tiene que ser un espacio donde las personas puedan desarrollar sus proyectos vitales, debe ser un espacio cívico, un entorno que favorezca la participación ciudadana, la interacción de lo público con sus vecinos y vecinas, en un contexto local, pero de mirada global.

Un entorno competitivo en el sentido positivo de la palabra, que trabaje por ser sostenible en el sentido amplio de la palabra, esto es, desde un punto de vista social, económico, y de equidad. Y finalmente, debe ser un espacio híbrido, capaz de maridar lo físico con lo digital, entendiendo en todo caso la tecnología como medio para conseguir este territorio activo, solidario, resiliente y por qué no, divertido y atractivo para todas las personas que habitamos en él.

La ciudad tiene que ser un espacio donde las personas puedan desarrollar sus proyectos vitales

Estos importantes retos para las ciudades nos interpelan a pensar qué es lo necesario para redibujar la ciudad conforme a este esquema en un contexto de crisis que impacta de manera especial en el territorio urbano. Una crisis que pone de manifiesto:

La ausencia de conciliación de las personas con el planeta. No podemos vivir de espaldas a la naturaleza. Y hay muchas cosas que podemos hacer desde lo pequeño, desde la ciudad, para revertir esa situación, como, por ejemplo, impulsar el consumo de proximidad.

La ausencia de conciliación de las personas con el espacio urbano. Las ciudades se han revelado como lugares que no facilitan la vida comunitaria, se construyen y desarrollan impulsados más por intereses económicos que por la pretensión de favorecer un entorno apto para el desarrollo de la comunidad.

Y, por último, ha dejado ver la ausencia de conciliación con nuestro entorno más cercano (familia, hogar).

¿Qué acciones se podrían llevar a cabo?

Hay que plantear en primer lugar una necesaria reconfiguración del espacio público, una transformación urbana, que sea sostenible pero no excluyente. Y como ejemplo tenemos que poner espacios verdes en las ciudades puede ser, por paradójico que parezca, excluyente para ciertos colectivos. Transformar y redibujar sí, pero sin dejar a nadie atrás.

De esta forma, hay que retornar a modelos de urbanismo ecosistémico, reconciliándonos con nuestro entorno próximo, aprendiendo a explotar los recursos y a vivir en la ciudad de una manera sostenible en lo medioambiental, en lo económico y en lo social.

Necesitamos repensar la gobernanza. La Covid ha puesto de manifiesto la necesidad de establecer espacios colaborativos, espacios para la cocreación. Porque actuando juntas, las personas somos mejores y podemos hacer más.

Ello se liga también a la recomendación de profundizar en la gestión de la ciudad desde lo local, desde lo municipal, pero sin perder de vista nuestra posición en la globalidad y buscando por tanto el participar en modelos de gobernanza imbricada.

Todo ello contando con la ciudadanía, ligando proyectos cívicos con la actuación administrativa que, a una velocidad decimonónica, ha quedado desnuda ante la ciudadanía de una manera preclara: la transformación de la actuación administrativa y su mastodonte burocrático exige sin más dilación una intervención drástica y eficaz, modelos de tramitación y de gobernanza electrónica que no se pierdan en procedimientos interminables y que conecten, por fin, con la ciudadanía.

La ciudad necesita repensar los horarios, necesita intervenir colaborativamente con proyectos cívicos para reconfigurar la gestión del tiempo, como elemento tractor para otras transformaciones necesarias en el espacio urbano.

Estas cuestiones surgieron en el marco de un interesantísimo debate, muy participativo. Y aunque es cierto con son temas que no son inmediatos sino que requieren tiempo y rodaje, no lo es menos que el hecho de ponerlos sobre la mesa puede ser inspirador para entidades sociales y organizaciones interesadas en estas cuestiones para, poco a poco, ir participando y contribuyendo a la reconfiguración de nuestras urbes.