La Economía circular y el cambio de modelo económico: un reto compartido 0 148

Oriol Lázaro

Es un reto hablar de la Economía Circular en momentos en que nuestras vidas, las de todos, en mayor o menor grado, continuan siendo golpeadas por la pandemia. Sin embargo, es quizás el momento más necesario para hacerlo. Oriol Lázaro argumenta la necesidad de un cambio de nuestro modelo económico.

En primer lugar, la necesaria inversión económica. En tiempos de incertidumbre económica, no podemos desperdiciar la oportunidad de los fondos de reconstrucción europeos, enmarcados también a la sombra del pacto verde, para volver a la falsa seguridad de seguir haciendo lo de siempre. ¡Esta opción ya no existe!

En el ámbito de los residuos, necesitamos una legislación que incida no tanto en la separación de envases, porque recordemos, solo estamos separando envases o embalajes para su recuperación, sino en la reducción del consumo. Y en la composición, por ejemplo, de plásticos que entran en contacto con alimentos, diferenciándolo de otros materiales destinados a consumos no personales. Es imperativo reorientar la recogida y la separación, dando un enfoque que incentive la reducción del consumo, descartando el sistema actual orientado a la cantidad.

Por otro lado, es imposible una correcta gestión de los residuos sin una nueva legislación que lo acompañe. En España, el coste de mandar una tonelada de residuos a un vertedero es ínfima, muy baja en comparación con algunos países de nuestro entorno europeo, lo cual no motiva a avanzar en un correcto re-aprovechamiento y reciclaje.

En segundo lugar, una externalidad positiva de la pandemia con la que convivimos, es la reorientación al mercado de proximidad. Y esta es una segunda pata de la economía circular. Acortar circuitos nos hace reducir la huella de carbono de los alimentos y productos que consumimos.

Del mismo modo, en cuanto a la transición energética, cerrar el círculo de la energía viene por la reducción del consumo de combustibles de origen fósil. Un primer impulso en Catalunya lo vivimos en la derogación, el año pasado, del Decreto 147/2009 por parte de la consellera Àngels Chacon y recientemente, un impulso más fuerte lo ha hecho la Generalitat Valenciana, con el nuevo hub de comunidades energéticas, dónde las fuentes renovables cobrarán protagonismo desde cada municipio.

En el camino de esta transición energética será necesario un gran diálogo territorial, si nos atenemos a los resultados de los mapas de potencial de energía eólica, así como a la gran concentración urbana en algunas áreas, que dificultan la instalación de grandes campos solares, los cuales permitirían obtener la energía necesaria para el desarrollo de nuestro día a día. Éste diálogo debe ser franco y transparente, sobretodo con aquellos territorios que se han visto más apartados de las decisiones tanto políticas como de las inversiones en infraestructuras.

Hay que facilitar el desarrollo económico de todos lo territorios y conseguir que la población no se vea obligada a desplazarse para obtener mayores oportunidades.

En este sentido, debemos tener en cuenta otro de los aprendizajes que nos ha dado esta pandemia: la posibilidad de, en algunos ámbitos, trabajar de forma remota, ahorrando desplazamientos, y dando la posibilidad de reducir la presión urbana de determinadas zonas del país.

La economía circular debe ser el remedio a esta pandemia que nos está azotando. Respetar nuestro entorno, reducir la presión sobre los recursos que nos da el planeta, desarrollar nuevas oportunidades sin que sea necesario explotar materias primas, y todo ello sin olvidar ni un segundo que hay que respetar la dignidad de las personas. Pensar en qué podemos mejorar cada uno de nosotros, y si realmente necesitamos todo aquello que tenemos y acumulamos en nuestras vidas. Reducir nuestra huella de carbono, impulsar nuevos comportamientos de consumo, y diseñar para que ningún objeto caiga en el desuso, que ningún material se convierta en residuo.

Para ello es necesario que las administraciones públicas apoyen las iniciativas que se desarrollan en el ámbito privado, que aprendan también de los proyectos que ellas mismas financian y que los puedan transformar en acciones reales. Los poderes legislativos deberán revisar profundamente toda la legislación en materia de residuos, de energías renovables, y de reducción de emisiones, más aún tras la fijación por parte de la Presidenta Von der Leyen de, al menos, un 55% de reducción de las emisiones para el año 2030.

El 25 de septiembre se han cumplido cinco años del establecimiento de la agenda 2030. El próximo 2 de diciembre se celebran, a su vez, cinco años de la publicación por parte de la Comisión Europea del primer paquete de Economía circular. Tras un lustro que nos ha servido para ir preparando el camino para esta transformación, entramos de lleno en la década en la que debemos implementar este nuevo modelo económico, más justo, más social, y en definitiva más sostenible. Todo es posible, está en nuestras manos hacerlo realidad.

Oriol Lázaro es Asesor de Comunicación. Secretari General del Consell Català del Moviment Europeu i cofundador de Sostenibles.org

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Igualdad Retributiva con rango de Ley: a igual trabajo, igual salario 0 22

El Gobierno de España ha aprobado dos reales decretos dirigidos a garantizar la plena igualdad entre mujeres y hombres en el entorno laboral otorgando rango de ley a los reglamentos de Igualdad Retributiva y de Planes de Igualdad. Un intento de poner fin a una de las desigualdades más injustas del mercado laboral.

Esta normativa asegura la corrección de la discriminación salarial en las empresas, una desigualdad que supone una «aberración democrática» ya que vulnera derechos fundamentales de la mitad de la población.

«A partir de hoy, se acabó que un hombre y una mujer en nuestro país, en nuestras empresas, puedan percibir retribuciones diferentes», ha manifestado la Ministra de Trabajo en la rueda de prensa posterior a la reunión del Gabinete.

La brecha de género no se limita al ámbito retributivo, sino que también se refleja en la precariedad de los empleos y las dificultades de conciliación de la vida laboral y personal, y han remarcado la relación directa entre las políticas de igualdad de una empresa y su eficiencia.

«Se acabó que un hombre y una mujer en nuestras empresas, puedan percibir retribuciones diferentes»

Igualdad retributiva entre mujeres y hombres

El Real Decreto de igualdad retributiva facilita la identificación de las discriminaciones salariales a través de un conjunto de instrumentos de transparencia: un registro con información desagregada por sexo, clasificación profesional y tipo de retribución.; una auditoría de la empresa que incluya la evaluación de los puestos de trabajo y un plan para corregir las desigualdades; y un sistema de valoración de puestos de trabajo que respete el principio de igual retribución para puestos de igual valor.

El texto garantiza el derecho a la información sobre la cadena retributiva, que es donde justamente se perciben todas y cada una de las discriminaciones que sufrimos las mujeres a lo largo de nuestra carrera profesional y de nuestra vida.

Además, prevé la celebración de reuniones semestrales de los Ministerios de Trabajo y Economía Social y de Igualdad con los agentes sociales para analizar la efectividad de la lucha contra la brecha salarial. También se colaborará con los agentes sociales en la elaboración de una guía de buenas prácticas para la negociación colectiva y las empresas, así como de una guía técnica para las auditorías retributivas.

Planes de igualdad en las empresas

En cuanto al Real Decreto sobre los planes de igualdad, la titular de Trabajo y Economía Social ha explicado que la meta es que las empresas dispongan de planes que contengan un diagnóstico negociado con los agentes sociales y abarquen desde el proceso de selección del personal y la permanencia en una empresa hasta la salida del puesto de trabajo.

El texto fija el procedimiento de elaboración de los planes a través de una comisión negociadora, su contenido mínimo -que debe incluir la auditoría retributiva- y su vigencia. Los planes incluirán a todos los trabajadores de la empresa y será obligatorio registrarlos.

Fuente: La Moncloa

World Metropolitan day: las ciudades de los proyectos vitales. 0 74

La ciudad debe entenderse como un espacio donde las personas puedan desarrollar sus proyectos vitales. eCivis y Eurlocal, organizaron en el marco del World Metropolitan Day de Metropolis un debate titulado “Las ciudades como motor para la transformación en sociedades más sostenibles, resilientes y justas”. Un debate que contó con las aportaciones del consultor en reputación y liderazgo Pau Solanilla, impulsor de la plataforma Sostenibles.Org, y Sonia P. Landázuri, arquitecta en Quiquiricú, consultoría de innovación social.

La ciudad tiene que ser un espacio donde las personas puedan desarrollar sus proyectos vitales, debe ser un espacio cívico, un entorno que favorezca la participación ciudadana, la interacción de lo público con sus vecinos y vecinas, en un contexto local, pero de mirada global.

Un entorno competitivo en el sentido positivo de la palabra, que trabaje por ser sostenible en el sentido amplio de la palabra, esto es, desde un punto de vista social, económico, y de equidad. Y finalmente, debe ser un espacio híbrido, capaz de maridar lo físico con lo digital, entendiendo en todo caso la tecnología como medio para conseguir este territorio activo, solidario, resiliente y por qué no, divertido y atractivo para todas las personas que habitamos en él.

La ciudad tiene que ser un espacio donde las personas puedan desarrollar sus proyectos vitales

Estos importantes retos para las ciudades nos interpelan a pensar qué es lo necesario para redibujar la ciudad conforme a este esquema en un contexto de crisis que impacta de manera especial en el territorio urbano. Una crisis que pone de manifiesto:

La ausencia de conciliación de las personas con el planeta. No podemos vivir de espaldas a la naturaleza. Y hay muchas cosas que podemos hacer desde lo pequeño, desde la ciudad, para revertir esa situación, como, por ejemplo, impulsar el consumo de proximidad.

La ausencia de conciliación de las personas con el espacio urbano. Las ciudades se han revelado como lugares que no facilitan la vida comunitaria, se construyen y desarrollan impulsados más por intereses económicos que por la pretensión de favorecer un entorno apto para el desarrollo de la comunidad.

Y, por último, ha dejado ver la ausencia de conciliación con nuestro entorno más cercano (familia, hogar).

¿Qué acciones se podrían llevar a cabo?

Hay que plantear en primer lugar una necesaria reconfiguración del espacio público, una transformación urbana, que sea sostenible pero no excluyente. Y como ejemplo tenemos que poner espacios verdes en las ciudades puede ser, por paradójico que parezca, excluyente para ciertos colectivos. Transformar y redibujar sí, pero sin dejar a nadie atrás.

De esta forma, hay que retornar a modelos de urbanismo ecosistémico, reconciliándonos con nuestro entorno próximo, aprendiendo a explotar los recursos y a vivir en la ciudad de una manera sostenible en lo medioambiental, en lo económico y en lo social.

Necesitamos repensar la gobernanza. La Covid ha puesto de manifiesto la necesidad de establecer espacios colaborativos, espacios para la cocreación. Porque actuando juntas, las personas somos mejores y podemos hacer más.

Ello se liga también a la recomendación de profundizar en la gestión de la ciudad desde lo local, desde lo municipal, pero sin perder de vista nuestra posición en la globalidad y buscando por tanto el participar en modelos de gobernanza imbricada.

Todo ello contando con la ciudadanía, ligando proyectos cívicos con la actuación administrativa que, a una velocidad decimonónica, ha quedado desnuda ante la ciudadanía de una manera preclara: la transformación de la actuación administrativa y su mastodonte burocrático exige sin más dilación una intervención drástica y eficaz, modelos de tramitación y de gobernanza electrónica que no se pierdan en procedimientos interminables y que conecten, por fin, con la ciudadanía.

La ciudad necesita repensar los horarios, necesita intervenir colaborativamente con proyectos cívicos para reconfigurar la gestión del tiempo, como elemento tractor para otras transformaciones necesarias en el espacio urbano.

Estas cuestiones surgieron en el marco de un interesantísimo debate, muy participativo. Y aunque es cierto con son temas que no son inmediatos sino que requieren tiempo y rodaje, no lo es menos que el hecho de ponerlos sobre la mesa puede ser inspirador para entidades sociales y organizaciones interesadas en estas cuestiones para, poco a poco, ir participando y contribuyendo a la reconfiguración de nuestras urbes.