La crisis de la COVID-19 ha dado impulso a los bonos sociales y sostenibles 0 122

Primera emisión de bonos sociales de la UE: interés de los inversores - SOSTENIBLES

La crisis de la COVID-19 ha dado impulso a los bonos sociales y sostenibles, que se han confirmado como instrumentos de financiación actuales y adecuados para los nuevos retos que ha traído consigo esta pandemia global. Ángel Tejada, responsable de bonos verdes y sostenibles de BBVA, analiza en esta tribuna la evolución y perspectivas de este mercado.

Esta crisis mundial está poniendo a prueba la capacidad de las organizaciones de reaccionar ante la adversidad y su habilidad para minimizar el potencial perjuicio para sus grupos de interés. Ante esta situación y los nuevos retos que ha generado la pandemia se hace necesario que las organizaciones busquen diferentes palancas que les permitan ser parte de la solución.

En esa línea, los bonos verdes y sociales se están mostrando como instrumentos de financiación actuales y adecuados para afrontar estos nuevos retos. A cierre del mes de julio el mercado global de este tipo de bonos ESG (‘Environmental, Social & Governance’) presentaba un volumen total emitido de 170.000 millones de euros, lo que supone un crecimiento de más del 50% respecto a los 110.000 millones de euros del mismo periodo del año anterior.

La emisión de bonos sociales y sostenibles se ha incrementado en casi un 400% frente al año 2019 y representa ya el 50% del total emitido en el mercado de bonos ESG (en año 2019 representó aproximadamente el 20% del mercado). Este instrumento permite obtener fondos para financiar proyectos que tendrán un impacto positivo para el desarrollo social y que, tras la aparición de la pandemia, serán fundamentales para responder a los efectos devastadores del virus, para contribuir a la reconstrucción económica de muchos sectores y para poner el foco en medidas de carácter social que tengan por objeto grupos de población específicos.

La idoneidad de este instrumento en la actual situación mundial, y el apoyo y la apuesta que están haciendo los inversores han sido determinantes en el crecimiento de las emisiones de bonos sociales y sostenibles. Hay una clara demanda por parte de las grandes gestoras de fondos y firmas de inversión.

La búsqueda del impacto positivo adicional que ofrece este instrumento frente a la pura obtención de una rentabilidad ajustada al riesgo, está siendo el principal racional del apoyo público que están recibiendo los bonos sociales. Debemos ser muy optimistas en relación al impacto positivo que los bonos verdes y sociales van a tener en la recuperación económica y social.

Los emisores del sector público cuentan ahora con un instrumento específico que les permite ser transparentes en el uso de la financiación hacia proyectos esenciales al mismo tiempo que facilitan al mundo inversor el análisis de qué actividades están apoyando con esa inversión.

Desde los mercados de capitales, los bonos verdes y sociales vienen siendo una alternativa a la deuda tradicional desde el año 2014. Este mercado intenta movilizar recursos que tengan sentido en la agenda global y en aras de la sostenibilidad. Cada año el mercado ha crecido de manera significativa llegando el año pasado a suponer casi el 10% del volumen de deuda emitido en los mercados de renta fija en determinados meses.

Siendo aún un instrumento menor en el mercado (supone aproximadamente el 1% de la deuda viva global) las expectativas son muy alentadoras y se espera que su importancia crezca paulatinamente con el apoyo de emisores, inversores, gobiernos y reguladores. El equipo de Global Markets Research estima que para el cierre de 2020 el mercado de bonos verdes y sociales crecerá un 10% respecto al año récord de 2019, superando los 280.000 millones de dólares de emisión.

Artículo completo: BBVA

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