Irati (Navarra) y Vall d’Aran (Cataluña) nuevas Reservas de la Biosfera 0 80

Las Reservas de la Biosfera son territorios cuyo objetivo es armonizar la conservación de la diversidad biológica y cultural y el desarrollo económico y social a través de la relación de las personas con la naturaleza. Se establecen sobre zonas ecológicamente representativas o de valor único, en ambientes terrestres, costeros y marinos, en las cuales la integración de la población humana y sus actividades con la conservación son esenciales.

Las Reservas de la Biosfera son también lugares de experimentación y de estudio del desarrollo sostenible. Deben cumplir tres funciones básicas: la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas que contienen, el desarrollo de las poblaciones locales, y una función logística de apoyo a la investigación, a la formación y a la comunicación.

Para preservar la sostenibilidad mundial, nacional y local, las Reservas de la Biosfera sirven de lugares de aprendizaje donde los decisores políticos, las comunidades científicas y de investigación, los profesionales de la gestión y los colectivos implicados trabajen en conjunto para convertir los principios globales de desarrollo sostenible en prácticas locales apropiadas. Por ello, la implicación de la comunidad local es indispensable para que una Reserva de la Biosfera pueda cumplir con las múltiples facetas que caracterizan a esta figura.

La UNESCO ha aprobado en 2024 la designación de 11 nuevas reservas de biosfera en 11 países, entre los que se encuentran por primera vez Bélgica y Gambia, y dos reservas de biosfera transfronterizas. Las otras nuevas reservas de biosfera se encuentran en Colombia, Eslovenia, España, Filipinas, Italia, Mongolia, el Reino de los Países Bajos, la República de Corea y la República Dominicana. Con estas nuevas designaciones, que abarcan una superficie total de 37 400 km², equivalente al tamaño de los Países Bajos, la Red Mundial de Reservas de Biosfera cuenta ahora con 759 reservas en 136 países.

“Las nuevas designaciones llegan en un momento decisivo para la humanidad, que se enfrenta a una crisis mundial de biodiversidad vinculada al cambio climático. En una época en que se pide a la comunidad internacional que aumente el número de zonas protegidas, estas nuevas reservas de biosfera desempeñan una función esencial en la conservación sostenible de la biodiversidad, la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones locales y los pueblos indígenas y el fomento de la investigación científica” ha declarado Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO.

Reserva de Biosfera de Irati (España)

La Reserva de Biosfera de Irati está situada en una zona de media montaña de los Pirineos occidentales y es un paraíso de la biodiversidad. Sus extensos bosques están compuestos principalmente por hayas y abetos, lo que la convierte en el segundo hayedo más grande de Europa. Engloba los pintorescos valles de Salazar y Aezkoa, en el extremo nororiental de Navarra, y tiene una superficie de 537 km2 en la que viven 2435 habitantes.

La comunidad local, que ha participado activamente en el proceso de candidatura desde 2015, ha desempeñado un papel fundamental en la definición de la estructura de gestión de la reserva de biosfera. Esta estructura comprende un consejo ejecutivo y un consejo asesor que representan a diversas partes interesadas, en particular asociaciones culturales y de conservación y grupos de mujeres. El plan de gestión de la Reserva de Biosfera de Irati constituye un testimonio de los esfuerzos de conservación impulsados por la comunidad de la reserva.

Reserva de Biosfera de la Val d’Aran (España)

Enclavada en el extremo occidental de los Pirineos catalanes, la reserva de biosfera se extiende a lo largo de unos 632 km2 y constituye el único valle de Cataluña orientado al norte. Su posición excepcional como cuenca situada entre el Mediterráneo y el Atlántico le confiere una gran diversidad de paisajes climáticos y biológicos. También es un bastión del patrimonio cultural y lingüístico occitano.

La Val d’Aran, que cuenta con 9983 habitantes, ha prosperado tradicionalmente gracias a actividades variadas, como la agricultura, la artesanía y el comercio. Últimamente, la reintroducción de los osos pardos ha suscitado preocupación entre los ganaderos de la región.

La designación de la zona como reserva de biosfera ha representado un paso decisivo para mejorar la protección de la biodiversidad y revitalizar las prácticas tradicionales, con el fin de frenar la despoblación y facilitar la transición a un modelo de desarrollo rural más resiliente. El plan de gestión de la reserva de biosfera se ha concebido minuciosamente con los representantes de las aldeas y las asociaciones locales que promueven el turismo y la ganadería.

Más información: UNESCO

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