La industria sigue siendo una palanca imprescidible para la vertebración del desarrollo económico y social de nuestras sociedades. A pesar de que vivimos en la era de la economía digital, la industria es decisiva no solo para garantizar el suministro de bienes y para garantizar el empleo, sino que debe ser uno de los pilares de un crecimiento sostenible.
Además de la creación y mantenimiento del empleo, la industrialización es un factor central para la cohesión social y territorial. La revolución tecnológica, y particularmente la transformación digital, está transformando no solo nuestra forma de vida, sino la mayoría de los sistemas productivos. Aquellos que no se adapten, tendrán serios problemas de competitividad e incluso de viabilidad del propio proyecto industrial.
La reindustrialización verde es ya un “must” para garantizar la competitividad, la sostenibilidad y la equidad de nuestras sociedades.
El fomento de las energías limpias y de la eficiencia energética para la descarbonización industrial y la incorporación de las tecnologías limpias en los procesos industriales, lejos de ser un gasto significa una enorme oportunidad. Tiene un enorme potencial como desarrollé en mi artículo en el diario Cinco Días “El ‘Green Deal’ industrial: la oportunidad de una reindustrialización inteligente y sostenible“.
La Comisión Europea lo ha visto claro y finalmente ha decidido apretar el acelerador adoptado un nuevo marco de ayudas estatales en apoyo del Pacto por una Industria Limpia (CISAF por sus siglas en inglés). Un instrumento que permite que los Estados miembros impulsen sin demora el fomento de las energías limpias, la descarbonización industrial y las tecnologías limpias. Una oportunidad que hay que aprovechar, y aunque permanecerá en vigor hasta el 31 de diciembre de 2030 aportando previsibilidad a largo plazo, hay que ponerse a la tarea ya mismo.
El Pacto por una Industria Limpia simplifica las normas sobre ayudas estatales en cinco grandes ámbitos:
1. Empleo de energías renovables y combustibles hipocarbónicos.
2. Reducción temporal de los precios de la electricidad para los grandes consumidores de energía a fin de facilitar la transición a una electricidad limpia barata.
3. Descarbonización de las instalaciones de producción existentes.
4. Fomento de la capacidad de fabricación de tecnologías limpias en la UE.
5. Reducción del riesgo de las inversiones en energía limpia, descarbonización, tecnologías limpias, proyectos de infraestructuras energéticas y proyectos de apoyo a la economía circular.
Así, el Pacto de por la Industrial Limpia es una herramienta fundamental para la viabilidad económica europea y combinada con las políticas sociales destinadas a eso que hemos venido a llamar una Transición Justa, debe ser uno de los vectores de adhesión al Green Deal europeo.
Supone, en primer lugar, es una garantía y una vía rápida para la creación de empleo gracias a la implementación de las energías limpias. Las energías renovables son esenciales para alcanzar los objetivos de descarbonización europeo. El Pacto por una Industria Limpia introduce procedimientos simplificados para facilitar la rápida implantación de sistemas de energías renovables, y los combustibles hipocarbónicos, como el hidrógeno azul o el hidrógeno verde, pueden desempeñar un papel fundamental en la disminución de las emisiones apoyando la transición para algunas empresas de sectores «difíciles de descarbonizar», en los que todavía no son viables opciones más eficientes desde el punto de vista energético o de los costes.
En segundo lugar, las nuevas normas sobre medidas de flexibilidad y mecanismos de capacidad ofrecen más herramientas para integrar las fuentes de electricidad renovables intermitentes (eólica y solar) en el suministro de energía, garantizando al mismo tiempo que los consumidores se beneficien de un suministro de electricidad fiable.
En tercer lugar, permite apoyar la competitividad de aquellas empresas con ayudas a los costes de la electricidad para los grandes consumidores de energía, especialmente en sectores expuestos al comercio internacional y que dependan en gran medida de la electricidad para su producción. A cambio de recibir ayudas a esos costes, se exigirá a esas empresas que inviertan de forma decidida en la descarbonización.
Igualmente, es especialmente relevante el apoyo a las inversiones en todas las tecnologías que conduzcan a la descarbonización o a una mayor eficiencia energética. Este nuevo marco permite apoyar una amplia gama de tecnologías de descarbonización, como la electrificación, el hidrógeno, la biomasa y la captura, la utilización y el almacenamiento de carbono y apoyar las inversiones en nuevas capacidades para la fabricación de tecnologías limpias . El marco permite a los Estados miembros apoyar las inversiones en nueva capacidad de fabricación relativos a tecnologías contempladas en el Reglamento sobre la Industria de Cero Emisiones Netas. También permite apoyar la producción y la transformación de las materias primas fundamentales necesarias para las tecnologías limpias.
Pero hasta la Comisión europea reconoce que caminar hacia una industria limpia las inversiones públicas y privadas son imprescindibles para impulsar la transición hacia una economía descarbonizada. Este nuevo instrumento permite a los gobiernos de los Estados miembros adoptar medidas para reducir el riesgo de las inversiones privadas en proyectos contemplados en el marco, incluidas las infraestructuras energéticas y la economía circular. Las ayudas podrán adoptar la forma de capital, préstamos o garantías proporcionados a un fondo específico o a una entidad con cometido especial que mantenga la cartera de proyectos subvencionables.
Finalmente, si hay algo especialmenre sensible es salvaguardar la cohesión territorial entre las distintas regiones de Europa. Los gobiernos tienen que prestar un especial apoyo a los proyectos industriales en las regiones menos favorecidas definidas en los mapas de ayudas regionales, Un marco de ayudas permite estimular la demanda de productos de tecnologías limpias en territorios que no intensivamente industriales mediante incentivos fiscales que permitan a las empresas deducir el coste de las inversiones en tecnologías limpias y potenciar también la industriualización verde en territorios desfavorecidos.
En definitiva, la apuesta por el Green New Deal industrial europeo con instrumentos concretos e incentivos, puede generar un nuevo círculo virtuoso de crecimiento y empleo movilizando inversiones sostenibles hacia la industria verde y suponer una palanca de competividad, sostenibilidad y equidad especialmenre para las regiones en transición hacia un nuevo paradigma económico.
Pau Solanilla es fundador y director de Sostenibles.Org y Socio de Sector Público de Harmon.

