El abandono de Jannik Sinner en la final del torneo de tenis de Cincinnati a causa de un golpe de calor, es una nueva señal de alerta entre muchas que el deporte viene emitiendo. Apenas semanas antes, el Mundial de Clubes de fútbol también se disputaba en Estados Unidos bajo temperaturas sofocantes, lo que provocó reclamos y suspensiones de partidos. Dos episodios recientes en el deporte de élite, atravesados por un mismo fenómeno global: el cambio climático.
El deporte no es ajeno a esta crisis. Por un lado, su infraestructura, logística y eventos contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero. Por otro, el cambio climático impacta directamente sobre la actividad deportiva, mediante el aumento de las temperaturas, fenómenos extremos y degradación ambiental.
Frente a este escenario, el deporte debe asumir un doble desafío: liderar la transformación hacia una sociedad más sostenible y, al mismo tiempo, adaptarse para garantizar su propia viabilidad. Esto implica no solo aplicar políticas y tecnologías, sino también involucrar a las personas: atletas, organizaciones y fanáticos.
Aunque pueda parecer complejo, ya existen numerosos ejemplos inspiradores de innovación, compromiso y acción climática en el mundo deportivo. Algunos casos destacados en el fútbol:
Real Betis (España): impulsa la sostenibilidad a través de su programa “Forever Green”, una plataforma que involucra al club, empresas y aficionados. Promueven la movilidad sostenible, el reciclaje, la eficiencia energética y la reforestación, utilizando el estadio como espacio de concienciación ambiental.
Bohemian FC (Irlanda): se presenta como “el club más verde del mundo”. Lidera proyectos comunitarios a través de “The Spark”, una cooperativa creada desde el club que impulsa energías renovables y justicia climática. Ofrece educación ambiental y se ha comprometido a alcanzar cero emisiones reales para 2035, demostrando que hasta los clubes más pequeños pueden generar un impacto transformador.
También hay buenas referencias en el mundo del motor:
La Fórmula E se ha consolidado como pionera en sostenibilidad dentro del automovilismo. Todos sus vehículos son 100% eléctricos y la organización mide y reduce el impacto ambiental de cada carrera. Desde la logística y el transporte hasta el consumo energético y la alimentación en los eventos, todo se gestiona bajo criterios ecológicos. Además, fomenta la innovación en movilidad eléctrica y promueve la conciencia ambiental a nivel global.
Los deportistas también impulsan la acción climática. Las estrellas del deporte pueden usar su visibilidad para informar sobre el cambio climático, dar el ejemplo e incluso participar activamente en el activismo ambiental. Un ejemplo de esto fue la COP26, donde más de 50 atletas olímpicos y paralímpicos alzaron su voz a favor del clima.
Por un deporte más verde
Como se mencionó al inicio, las organizaciones deportivas —al igual que toda la industria del entretenimiento— contribuyen al cambio climático. Por eso, tienen un rol clave en repensar sus actividades y abrir caminos para reducir las emisiones tanto en sus operaciones directas como en su consumo energético.
Estas son las principales fuentes de emisiones en los grandes eventos deportivos:
1. Transporte: los desplazamientos de equipos, atletas y, especialmente, de los aficionados (aviones, autobuses, autos) representan la mayor fuente de huella de carbono. Por ejemplo, en los recientes Juegos Olímpicos de París —un muy buena referencia en materia de sostenibilidad— los viajes representaron el 53 % de las emisiones totales.
2. Energía en estadios e instalaciones: el uso de electricidad, climatización e iluminación, muchas veces provenientes de fuentes no renovables, tiene un alto impacto ambiental.
3. Construcción y mantenimiento de infraestructura: la edificación y operación de estadios, centros de entrenamiento y canchas implica un uso intensivo de materiales y maquinaria, con alto costo ambiental.
4. Consumo y residuos: el uso de plásticos de un solo uso, el merchandising, los alimentos y el desperdicio generado en eventos masivos incrementan la huella ambiental.
5. Transmisión y tecnología: la cobertura global de los eventos requiere un uso intensivo de dispositivos electrónicos y servidores, que también contribuyen significativamente a las emisiones.
Reducir estos impactos requiere cambios en logística, energías limpias, diseño sostenible y gestión responsable de eventos. La buena noticia es que aquí también se están produciendo cambios. Un ejemplo de ellos es el de la NBA.
La gran Liga de básquet implementó un nuevo formato de calendario que agrupa partidos consecutivos entre los mismos equipos y en la misma ciudad. Esta medida busca reducir la cantidad de vuelos y traslados, disminuyendo así las emisiones asociadas al transporte. Es una de las estrategias que forman parte del compromiso ambiental de la NBA, que apunta a recortar su huella de carbono a la mitad para el año 2030.
Los cambios sistémicos en la organización del deporte, la transformación de los eventos y la manera en que participan atletas y fanáticos pueden generar impactos aún más significativos en favor del clima. Lo valioso para la industria es que reducir emisiones no solo contribuye al medio ambiente, sino que también ofrece beneficios concretos: ahorro de costos, fortalecimiento de la reputación institucional, cumplimiento de normativas emergentes y mayor capacidad de respuesta ante eventos climáticos extremos.
Los grandes eventos deportivos —y el entretenimiento en general— enfrentan una nueva cartografía climática que exige repensarlo todo: desde los calendarios y la elección de sedes hasta los horarios, la infraestructura y las condiciones de bienestar para atletas y público. Ya no se trata solo de adaptarse, sino de anticiparse.
Hoy más que nunca, la industria del deporte debe incorporar la resiliencia y la sostenibilidad como pilares estratégicos. No como una moda pasajera, sino como una condición necesaria para asegurar su continuidad en un contexto donde el clima se ha convertido en un actor más, cada vez más determinante.
Rafael Veljanovich, director de alianzas de Sport Summit.

