España ya cuenta con una Ley de Movilidad Sostenible. Su principal objetivo es reducir emisiones, modernizar el transporte y fomentar una movilidad más eficiente. Pero la movilidad no es solo transporte, es la espina dorsal de la economía pero igualmente está relacionada con la calidad de vida, la salud y la justicia social.
La movilidad lo condiciona prácticamente todo. Es el factor crítico para el funcionamiento de la economía local y global, pero lo es especialmente importante para la vida cotidiana de las personas. La movilidad condiciona en la forma que vamos al trabajo, a estudiar, el ocio o cómo disponemos de los servicios públicos. La movilidad está íntimamente vinculada a la calidad de vida de las personas.
La movilidad se ha convertido en el sistema circulatorio de la sociedad. De la facilidad movernos la movilidad depende la economía, nuestro trabajo personal, la manera en que consumimos el ocio así como nuestras relaciones personales y familiares. Durante el último siglo, las políticas urbanas de movilidad han priorizado el movimiento de los coches sobre el derecho de las personas, pero nuevas realidades como el colapso circulatorio, el cambio climático y la crisis energética nos interpelan a diseñar nuevaa coherencias también en el terreno de la movilidad tanto desde el punto de vista económico, como ambiental, social y democrático.
Un modelo de transporte agotado
El modelo de movilidad actual basado en el automóvil privado ha llegado a su límite. Las ciudades padecen congestión, contaminación, ruido, accidentes y pérdida de espacio público. Además, el transporte es uno de los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero en España y en el mundo.
Este modelo no solo es insostenible, sino también injusto, no todas las personas pueden permitirse un coche. Por otro lado, las nuevas generaciones apuestan por nuevaas formas de movilidad personal mucho más sostenibles y económicas. El problema es que todavía hoy muchas personas quedan excluidas de servicios esenciales de transporte y movilidad por la falta de transporte público eficiente, ya sean en barrios perifñericos o en zonas rurales.
La movilidad, por tanto, debe entenderse como un derecho y un bien común, no como un privilegio vinculado al consumo de combustible o al derecjo de oacupar y utilizar el espacio urbano.
Hacia un nuevo paradigma: la movilidad sostenible
Contar con una Ley de Movilidad Sostenible permite orientar la acción pública hacia un nuevo modelo de ciudad, más saludable, equitativa y resiliente. Por un lado, permite reducir emisiones y avanzar hacia la neutralidad climática promoviendo modos activos y saludables como caminar, pedalear, compartir. Por otro, nos interpela a impulsar un transporte público limpio, asequible y de calidad integrando la planificación urbana y territorial con criterios de proximidad. De igual forma, fomenta la movilidad eléctrica, digital y cooperativa con un marco regulatorio claro.
Las formas de proveer soluciones de movilidad a los ciudadanos deben ser flexibles para poder adaptarse tanto al entorno en el que surgen las diferentes necesidades. Se abre, por tanto, la definición de servicios de movilidad a otras formas de provisión de movilidad alternativas, que podrán consistir tanto en sistemas de transporte público a la demanda, como en sistemas privados de movilidad colaborativa o servicios de movilidad compartida.
Además, se debe consolidar el derecho a la movilidad universal, esto es, garantizar que todos los ciudadanos —niños, mayores, personas con discapacidad o bajos ingresos— indepoendientemente de su lugar de residencia, puedan desplazarse de forma segura y asequible.
Se trata de pasar de “mover coches” a “mover personas”, y de “infraestructuras de tráfico” a “infraestructuras de vida”.
Innovación, empleo verde y competitividad
La movilidad sostenible es además una extraordinaria oportunidad económica. No solo mejora el entorno urbano, sino que impulsa la innovación económica y la creación de empleos verdes, favoreciendo el desarrollo e implantación de tecnologías limpias como vehículos eléctricos o la gestión digital del transporte.
Igualmente tiene un impacto importante en el terreno de la logística urbana inteligente y promueve la emergencia de nuevos sectores sectores de actividad. El transporte de mercancías es un servicio indispensable para la sociedad, por lo que hay que redoblar esfuerzos para que aumente su eficacia y competitividad al tiempo que avanza la descarbonización de la actividad de los operadores de toda la cadena de valor para que redunda en beneficio no solo del sector, sino también de los consumidores.
Invertir en movilidad sostenible no es un gasto, sino una oportunidad para modernizar la economía y reducir los costes sanitarios y ambientales derivados del modelo actual.
Ciudades saludables
Una Ley de Movilidad Sostenible es una ley para redefinir cómo vivimos la ciudad. No se trata úinicamente de diseñar el espacio público y las infraestructuras como calles, carreteras, carriles bici o la implantación de autobuses eléctricos. Se trata de garantizar el derecho a la ciudad, el derecho de las personas a moverse libremente, de forma saludable y con el menor impacto ambiental posible.
La movilidad sostenible es una idea sencilla y poderosa. Tenemos que mover personas, no prioritariamenre coches privados. Tenemos que rediseñar nuestras ciudades para las personas y no para los coches. El transporte es responsable de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa, y una de las principales causas de enfermedades respiratorias y del estrés urbano. Mejorar la movilidad sostenible es mejorar la calidad de nuestras ciudades.
La movilidad es el corazón de nuestras ciudades. Determina no solo nuestra actividad personal, sino igualmente el aire que respiramos, el tiempo que compartimos y la calidad de vida que disfrutamos. Una Ley de Movilidad Sostenible ya no es un lujo: es una urgencia democrática, ambiental y económica. Es una apuesta por un modelo de ciudad más humano, saludable y resiliente con el objetivo de reducir emisiones, mejorar la salud pública y asegurar el acceso equitativo a la movilidad.
Las políticas de movilidad sostenible han dependido hasta la fecha principalmenet de la voluntad política de planes municipales dispersos o de la buena voluntad. Contar con una Ley que vaya más allá de las Zonas de Bajas Emisiones que establecen las Directivas europeas ya no es suficiente. Una Ley de Movilidad Sostenible aporta coherencia institucional y seguridad jurídica, al definir competencias, responsabilidades y aportar financiación estable para su desarrollo.
Una ciudad sostenible es aquella que cuida de sus habitantes y del entorno. Y una ley que garantice la movilidad sostenible es un paso importante para conseguirlo.
Para saber más: Ley de Movilidad Sostenible (MITECO)


