Participar en el diseño urbano genera apego y defensa del espacio público. ¿Te has fijado en cómo la mayoría de las personas valora más las cosas cuando han puesto su granito de arena en crearlas?. Por Maite Peris.
Este fenómeno no solo ocurre con los muebles que montamos en casa, sino también cuando hablamos de ciudades. Si queremos que la ciudadanía realmente valore y defienda los espacios urbanos, hay una solución simple: invitarles a ser parte activa del proceso.
Hoy quiero mostrarte cómo puedes aplicar el Efecto IKEA en tu estrategia de comunicación urbana, para lograr proyectos más aceptados, compartidos y respetados.
La verdadera innovación en el urbanismo actual no está solo en el diseño o los materiales, sino en la estrategia de comunicación que lo acompaña.
Del mueble a la metrópolis: el salto psicológico del efecto IKEA
El Efecto IKEA, documentado por investigadores como Norton y Ariely, revela una verdad fundamental: la inversión de esfuerzo personal dispara el valor percibido. Cuando ensamblamos un objeto, creamos un vínculo emocional con él. No es solo una estantería; es nuestra estantería.
Ahora, traslada esa “inversión psicológica” al espacio público. Un proyecto urbano impuesto, por muy brillante que sea técnicamente, es percibido como algo ajeno. En cambio, cuando la ciudadanía participa en su concepción, ese espacio deja de ser “del ayuntamiento” para convertirse en “nuestra plaza”, “nuestro parque”. Este cambio de posesivo no es trivial; es la clave para la sostenibilidad social de cualquier intervención urbana.
Más allá de la encuesta: cómo implementar una estrategia de “co-creación”
Aplicar el Efecto IKEA no es simplemente poner un buzón de sugerencias. Requiere una estrategia de comunicación y participación que transforme a los ciudadanos de espectadores pasivos a co-creadores activos. Aquí te explico cómo hacerlo de forma estructurada:
1. El diagnóstico colaborativo (Definir el “porqué” juntos): En lugar de llegar con soluciones, llega con preguntas. No es “¿qué tipo de banco quieres?”, sino “¿qué problemas te genera este espacio ahora mismo?”. Involucrar a la gente en la definición del problema es el primer paso para que se apropien de la solución. Aquí es donde se construye la base de la confianza.
2. El diseño participativo (Construir el “qué” y el “cómo”): Ofrece a las personas un marco de opciones viables donde su decisión sea real y visible. Por ejemplo, en la remodelación de una calle, puedes dejar que decidan entre dos tipos de arbolado o la distribución de las zonas de juego. Este esfuerzo tangible, aunque sea pequeño, es el “montaje de las piezas” del mueble IKEA. La gente siente que su esfuerzo tiene un impacto directo en el resultado final.
3. La celebración del proceso (Hacerlos héroes de la historia): Tu comunicación no debe centrarse solo en el resultado final (“inauguramos una nueva plaza”), sino en el proceso (“los vecinos y vecinas han diseñado su nueva plaza”). Hazlos protagonistas. Publica sus nombres o fotos (con permiso), sus testimonios… Esto no solo reconoce su esfuerzo, sino que posiciona a tu organización como una entidad que escucha y colabora.
Los beneficios estratégicos: de la aceptación al liderazgo ciudadano
Cuando aplicas esta estrategia, los beneficios van mucho más allá de evitar protestas. Estás construyendo activos intangibles de un valor incalculable:
Mitigación de riesgos: Un proyecto co-creado reduce drásticamente la oposición y, a largo plazo, los costes de mantenimiento por vandalismo. Quien siente algo como propio, lo cuida.
Creación de capital social: Los procesos participativos fortalecen las redes vecinales y la confianza en las instituciones. Estás construyendo comunidad, no solo infraestructura.
Posicionamiento de marca: Una administración o empresa que aplica la co-creación se posiciona como innovadora, transparente y eficaz. Esto refuerza tu marca y la de tus directivos como líderes que entienden las necesidades del siglo XXI.
Ignorar el Efecto IKEA en los proyectos urbanos es dejar pasar una oportunidad de oro para construir ciudades más resilientes y queridas. No se trata solo de hacer las cosas para la gente, sino con la gente. La verdadera innovación en el urbanismo actual no está solo en el diseño o los materiales, sino en la estrategia de comunicación que lo acompaña.
Por Maite Peris, Directora de Comunicación experta en transformaciones urbanas.

