El informe “Climate Obstruction: A Global Assessment,” coordinado por la Red Global de Ciencias Sociales del Clima (CSSN) de la Universidad de Brown y publicado por Oxford University Press, ofrece un análisis exhaustivo de las fuerzas que bloquean y retrasan las acciones climáticas en todo el mundo. La falta de acción climática no se debe a la ausencia de conocimiento científico ni al desinterés público, sino a un sistema complejo de obstrucción bien financiado y organizado.
El informe es la primera evaluación global sistemática de los mecanismos de “obstrucción climática” definidos como acciones intencionales para frenar o bloquear políticas climáticas alineadas con el consenso científico sobre lo necesario para evitar daños graves al clima. El estudio ha contado con la participación de más de 100 especialistas organizados en 12 equipos y no solo documenta quién obstaculiza la acción climática, sino también cómo lo hace y por qué. Los principales actores de ese entramado serían principalmente cinco grupos económicos con claros intereses económicos:
El lobby obstruccionista climático
Industrias de combustibles fósiles y energía tradicional: incluyendo petróleo, gas, carbón, servicios públicos y transporte, que han financiado campañas y lobbies para proteger sus intereses económicos. EL informe documenta cómo las empresas de petróleo, gas y carbón han sido los actores más consistentes y mejor financiados de la obstrucción climática a nivel global. Muchas empresas reconocen internamente la gravedad del cambio climático, mientras públicamente trabajan para retrasar la transición.
Agroindistrias, un actor relevante pero menos visibilizado que se resisten a cambios dirigidos a reducir emisiones del sector agrícola. Las formas de obstrucción van desde la resistencia a regulaciones sobre metano, fertilizantes y uso del suelo a narrativas que presentan la regulación climática como una amenaza a la seguridad alimentaria y la externalización de responsabilidades hacia el consumo individual. En este sector destaca la asimetría de poder entre grandes corporaciones agroindustriales y pequeños productores.
Medios de comunicación y agencias de relaciones públicas que diseminan desinformación y moldean percepciones públicas para sembrar dudas sobre la urgencia o eficacia de medidas climáticas. Los autores analizan el papel de los medios tradicionales y digitales en la difusión de narrativas obstructivas y la falsa equivalencia entre ciencia y negacionismo con una sobreexposición de argumentos económicos alarmistas y la amplificación de conflictos culturales (“guerras culturales del clima”). Una estrategia que ha evolucionado desde la negación directa hacia la confusión estratégica y el cansancio informativo.
Organizaciones políticas conservadoras, populistas y de extrema derecha que fomentan narrativas de escepticismo y rechazo hacia políticas climáticas robustas. Son las derechas políticas que han incorporado el rechazo a la política climática en su identidad política. Enter sus estrategias destacan pPresentar la acción climática como una imposición elitista, vincular las políticas del clima con la pérdida de soberanía nacional, y convertir el cambio climático en un símbolo de polarización cultural. El resultado es la parálisis política incluso en contextos con amplio apoyo social a la acción climática.
Tácticas de obstrucción más allá de la negación científica que se documenta cómo se usan argumentos económicos falsos, “lavado verde” (greenwashing) y teorías conspirativas para desacreditar políticas y retrasar decisiones con la obstrucción en la gobernanza internacional y la dilución del lenguaje científico en los informes finales. Suelen exigir el uso del consenso para bloquear decisiones ambiciosas instrumentalizando las reglas del multilateralismo para retrasar la acción climática.
La evaluación del informe no se limita a ese grupo de actores e identifica cómo la obstrucción climática se manifiesta en diferentes escalas y niveles. A nivel local y subnacional, existen intereses poderosos que interfieren con políticas climáticas municipales y regionales. A nivel internacional, se organizan poderosos lobbies en las negociaciones del UNFCCC (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) y los procesos del IPCC, donde los esfuerzos de lobby pueden manipular procedimientos y resultados. Igualmente en los países del Sur Global, revelando dinámicas específicas de obstrucción en países en desarrollo y sus implicaciones para conseguir avanzar con la justicia climática.
¿Qué se puede hacer? Acciones para contrarrestar la obstrucción
El informe no solo diagnostica el problema, sino que también dedica capítulos a las posibles respuestas a ese onstruccionismo climático. Se exploran políticas legales para frenar prácticas engañosas y responsabilizar a agentes obstructores mediante la regulación y litigios, así como la movilización de los grupos de la sociedad civil destacando el papel de las organizaciones no estatales, el activismo y las alianzas globales que buscan contrarrestar las prácticas engañosas y fraudulentas para reorientar el rumbo de las políticas climáticas, entre ellas, regular la desinformación y el greenwashing o fortalecer el periodismo de investigación.
En definitiva, el informe muestra muestra que la falta de acción climática no se debe a la ausencia de conocimiento científico ni al desinterés público, sino a un sistema complejo de obstrucción bien financiado y organizado. Es un sistema que opera en múltiples frentes —económico, político y comunicacional— haciendo que las transformaciones necesarias sean exponencialmente más difíciles de lograr generando confusión. La respuesta a tosa esa compleja red no puede ser simple ni improvisada, requiere sofisticación, audacia, medios y nuevas alianzas que permitan combatir a los nuevos ingenieros del caos que se enriquecen a costa de la salud del planeta y de las personas.
Acceso al informe completo: Sabotaging Climate Action Around The World


