La calidad del aire se ha convertido en uno de los grandes desafíos ambientales y de salud pública del siglo XXI. El Informe Mundial de Calidad del Aire elaborado por la compañía suiza IQAir ofrece una radiografía precisa —y preocupante— del estado del aire que respira la humanidad.
Basado en datos recopilados en miles de ciudades y países, este informe se ha consolidado como una referencia global para entender la magnitud del problema y orientar políticas públicas. El Informe Mundial sobre la Calidad del Aire 2025 de IQAir ofrece una visión integral de la calidad del aire en todo el mundo. Presenta datos de calidad del aire PM2.5 recopilados de 9,446 ciudades en 143 países, regiones y territorios. La información proviene de más de 40,000 estaciones de monitoreo reguladoras y sensores de bajo costo, gestionados por una amplia variedad de colaboradores, incluidos organismos gubernamentales, universidades, organizaciones sin fines de lucro, empresas privadas y científicos ciudadanos comprometidos de todo el mundo.
Una crisis global silenciosa
Una de las principales conclusiones del informe más reciente es clara: la calidad del aire a nivel mundial está empeorando. En 2025, solo el 14% de las ciudades del mundo cumplió con las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en materia de partículas finas PM2.5, un indicador clave de contaminación atmosférica . Este dato supone un retroceso respecto al 17% registrado el año anterior, lo que confirma una tendencia negativa sostenida.
Más alarmante aún es que el 91% de los países analizados supera los niveles recomendados por la OMS. En términos prácticos, esto significa que la gran mayoría de la población mundial respira aire contaminado, lo que convierte este problema en una crisis global de salud pública. El propio informe subraya que la contaminación del aire es ya la mayor amenaza ambiental para la salud humana, responsable de millones de muertes cada año . Sus efectos son especialmente graves en niños, personas mayores y colectivos vulnerables.
El papel de las partículas PM2.5
El indicador central del informe son las partículas PM2.5, diminutas partículas en suspensión con un diámetro inferior a 2,5 micrómetros. Estas partículas son especialmente peligrosas porque pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso entrar en el torrente sanguíneo, provocando enfermedades respiratorias, cardiovasculares e incluso cáncer.
La OMS establece un límite anual de 5 microgramos por metro cúbico (µg/m³), pero muchos países lo superan ampliamente. Por ejemplo, algunos de los países más contaminados, como Pakistán o Bangladés, registran niveles que multiplican por más de diez ese límite .
Desigualdad geográfica: un problema con múltiples caras
El informe pone de manifiesto una profunda desigualdad geográfica en la calidad del aire. Asia sigue siendo la región más afectada, concentrando muchas de las ciudades más contaminadas del mundo. De hecho, las 25 ciudades con peor calidad del aire se encuentran principalmente en países como India, Pakistán o China .
En contraste, regiones como Oceanía presenta como la región más favorable ya que alrededor del 61% de las ciudades cumplen con las directrices de la OMS, lo que convierte a esta región en una excepción positiva en el panorama global .
América Latina muestra un escenario desigual, con avances en algunas ciudades que han logrado reducir la contaminación gracias a políticas públicas más estrictas. Igualmente en Europa, hay países que han mejorado y otros que han empeorado debido a factores como el uso de biomasa, el transporte o fenómenos naturales como el polvo sahariano .
Factores que explican el deterioro
El informe identifica múltiples causas detrás del empeoramiento de la calidad del aire. Entre las principales destacan:
- El uso de combustibles fósiles, especialmente en transporte, industria y generación eléctrica.
- La agricultura intensiva, que libera grandes cantidades de amoníaco y otros contaminantes.
- Los incendios forestales, cada vez más frecuentes e intensos debido al cambio climático.
- Fenómenos naturales, como tormentas de polvo o episodios de contaminación transfronteriza.
En 2025, los incendios forestales jugaron un papel especialmente relevante POR Las emisiones generadas. pueden viajar miles de kilómetros, afectando a regiones muy alejadas del foco original .
Ciudades limpias y ejemplos de éxito
A pesar del panorama general negativo, el informe también destaca ejemplos positivos. Solo 13 países y territorios lograron cumplir con los estándares de la OMS, entre ellos Islandia, Estonia, Australia o algunas islas del Caribe. Estos casos demuestran que es posible mantener una buena calidad del aire mediante políticas adecuadas. Entre las medidas más efectivas destacan:
- La transición hacia energías renovables.
- La mejora del transporte público y la movilidad sostenible.
- La regulación de emisiones industriales.
- El aumento de la monitorización y la transparencia de datos.
Algunos países han logrado reducciones significativas en sus niveles de contaminación al sustituir combustibles fósiles por energías limpias o implementar políticas urbanas más sostenibles.
Otro aspecto relevante que señala IQAir es la falta de datos en muchas regiones del mundo. Aunque el informe se basa en miles de estaciones de medición, existen importantes vacíos en países en desarrollo, especialmente en África. Esto implica que la situación real podría ser incluso peor de lo que reflejan los datos disponibles. La mejora de los sistemas de monitorización es, por tanto, una prioridad para comprender mejor el problema y diseñar soluciones efectivas.
Impacto económico y social
Más allá de la salud, la contaminación del aire tiene un fuerte impacto económico. Se estima que los fenómenos asociados —como olas de calor, incendios o sequías— generan pérdidas millonarias a nivel global. En 2025, estas pérdidas alcanzaron decenas de miles de millones de euros. Además, la mala calidad del aire afecta a la productividad, incrementa los costes sanitarios y agrava las desigualdades sociales, ya que las poblaciones más vulnerables suelen estar más expuestas a la contaminación.
El Informe Mundial de Calidad del Aire de IQAir no solo describe un problema, sino que también plantea un reto urgente para gobiernos, empresas y ciudadanos. La contaminación atmosférica no conoce fronteras, por lo que requiere respuestas coordinadas a nivel global. Como señala el propio informe, existen dos realidades simultáneas: por un lado, una crisis creciente; por otro, un aumento de la conciencia, los datos y las iniciativas para afrontarla . Este contraste abre una ventana de oportunidad para actuar.
En definitiva, el diagnóstico es claro: la calidad del aire en el mundo está lejos de ser segura para la mayoría de la población. Sin embargo, también existen soluciones y ejemplos que demuestran que el cambio es posible. Reducir la contaminación del aire no solo es una cuestión ambiental, sino una prioridad sanitaria, económica y social. El informe de IQAir nos recuerda que el aire limpio no debería ser un privilegio, sino un derecho básico. La pregunta ya no es si debemos actuar, sino cuán rápido y con qué determinación estamos dispuestos a hacerlo.
Para saber más: IQAir

