En la era de la inteligencia artificial y la transformación digital, los indicadores macroeconómicos tradicionales como el PIB han comenzado a mostrar sus costuras. Aunque el Producto Interior Bruto mide lo que producimos, no logra capturar nuestra capacidad de seguir prosperando en el futuro. Ante este reto, la Fundación Impulsa Talentum ha desarrollado el Talento Interior Bruto (ITIB), una métrica pionera que sitúa al capital humano y los activos intangibles en el centro de la ecuación económica.
Lo hemos hecho, a partir de una diagnosis inicial elaborada por Aurea Rodríguez y Oriol Amat, que recogimos en el volúmen Talento: Perspectivas, Retos y Oportunidades, dentro de la revista de Contabilidad y Dirección de la ACCID. (https://accid.org/es/producto/num-38talento-perspectivas-retos-y-oportunidades/)
Más allá del dato: Un diagnóstico para la acción
El ITIB no es solo un número; es una herramienta de gobernanza estratégica que evalúa 25 indicadores reales agrupados en cinco áreas críticas: Fuerza laboral, Capacidades y bienestar, Empresa e innovación, Habilidades de futuro, y Políticas y entorno. Mediante la metodología de “distancia a la frontera”, comparamos a nuestras ciudades no con sus vecinos, sino con los líderes mundiales en cada categoría.
El reciente informe aplicado a la ciudad de Huesca, presentado en el marco del Tour del Talento de la Fundación Princesa de Girona, ha servido como un laboratorio excepcional. Con una puntuación global situada en la media española, el diagnóstico revela sin embargo que la capital oscense es un “refugio de talento” con una calidad de vida y conectividad digital equiparables a estándares globales. El informe también actúa como un espejo valiente que detecta “disonancias” o cuellos de botella que frenan el crecimiento.
Sostenibilidad, Vivienda y el modelo de “Ciudad Boutique”
Uno de los grandes hallazgos en ciudades como Huesca o Sant Cugat, a la que también hemos aplicado el informe, es que la sostenibilidad de un ecosistema de talento depende directamente del entorno urbano y la habitabilidad. La accesibilidad a la vivienda se presenta como el principal desafío: si los jóvenes y profesionales no pueden residir de forma asequible, el talento es expulsado.
Aquí es donde el ITIB conecta con la sostenibilidad integral. No hablamos solo de ecología, sino de sostenibilidad social y urbana. La recomendación para Huesca, por ejemplo, pasa por evolucionar hacia el concepto de “Ciudad Boutique”: un entorno de escala humana, seguro y vibrante, que apuesta por la gastronomía de excelencia (“Huesca Dulce”) y la innovación tecnológica (a través de nodos como Walqa o la llegada de AWS) para atraer a nómadas digitales y profesionales que huyen del burnout de las grandes metrópolis.
El éxito del ITIB en Huesca, que ha logrado un impacto mediático notable en cabeceras nacionales y regionales, demuestra que este modelo es perfectamente exportable a cualquier ciudad o región del Estado. Ofrece a los gestores públicos una hoja de ruta clara:
– Identificar activos diferenciales (como el “salario emocional”).
– Corregir barreras (vivienda, burocracia)
-.Potenciar habilidades de futuro (STEAM, formación continua).
En definitiva, evaluar el Talento Interior Bruto es el primer paso para transitar de una economía de tangibles a una sociedad del conocimiento donde la innovación, la tecnología y el bienestar humano sean los verdaderos motores de una competitividad sostenible y duradera. Desde la Fundación Impulsa Talentum, paso a paso, vamos situando las ciudades del estado sobre estas variables, proceso necesario para saber hacia donde vamos y en qué liga nos situamos.
Albert Torras. Periodista. Patrón de la Fundación Impulsa Talentum

