El Complejo Portuario Industrial de Suape, Pernambuco (Brasil) ha entrado en la historia de la transición energética mundial con la inauguración del primer motor del mundo alimentado casi exclusivamente con etanol para la generación de energía termoeléctrica. La inciativa fruto de la colaboración entre Suape Energia y Wärtsilä Energy es una planta piloto, con una capacidad de 4 megavatios, fue desarrollada en Finlandia y adaptada para funcionar con etanol brasileño.
Este proyecto es una colaboración entre Suape Energia y Wärtsilä Energy un gigante europeo del sector de la tecnología energética y consolida a Suape como un entorno estratégico para la innovación y la descarbonización, posicionando a la región de Pernambuco como referente en la transición energética.
El proyecto pasa ahora a la fase de pruebas operativas en un entorno real, una etapa que evaluará el rendimiento, el consumo, la fiabilidad y la eficiencia de la tecnología. Con un motor W32M modificado adaptado para etanol, cuanta con una capacidad nominal de 381 MW aunque la planta podría ampliarse a 600 MW, suficiente para abastecer a 2 millones de hogares, sujeto a la superación de las pruebas y la calificación en la subasta.
Se espera que el cambio a etanol reduzca las emisiones de CO₂ hasta en 3600 toneladas por hora y genere aproximadamente 2000 empleos. El etanol provendrá principalmente de la región de Zona da Mata en Pernambuco y otros estados del noreste, fortaleciendo así la cadena de suministro de biocombustibles de Brasil.
Esta iniciativa también abre nuevas perspectivas para la integración entre los sectores energético y azucarero-energético, ampliando las oportunidades para la cadena del etanol y para el desarrollo sostenible de Brasil. La eficiencia del motor de etanol alcanza el 40%, cercana a la de los motores diésel, oscila entre el 46% y el 48%. Sin embargo, la principal diferencia radica en el impacto ambiental: el motor de etanol emite solo el 10% del CO₂ en relación al liberado por un motor diésel .
Además, la planta termoeléctrica garantiza una respuesta más rápida al Sistema Nacional Interconectado (SIN). Mientras que las plantas de fueloil requieren calentamiento y filtración, la unidad de etanol podría operar en menos de 30 minutos, lo que aporta agilidad al sistema eléctrico.
La puesta en marcha de la planta en Pernambuco fortalece la economía local, crea empleos y reduce la dependencia de los combustibles importados. Además, el proyecto aprovecha la cadena de suministro de etanol ya consolidada en Brasil para estimular las inversiones e impulsar la innovación en el sector energético .
Este proyecto piloto podría convertir a Brasil en un referente internacional en el uso de etanol para la generación de electricidad y prosiciona al etanol como un vector estratégico para reducir las emisiones y mejorar la seguridad energética nacional. Un modelo que podría abrir el camino a nuevas plantas tanto a nivel nacional como internacional.

