miércoles, julio 22, 2026

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Starbucks, de marca global admirada a ser una marca cuestionada.

Starbucks ha anunciado que elimina el puesto de CSO (Chief Sustainable Officer) como parte de una nueva ronda de reducción de costes y simplificación organizativa. Las funciones de sostenibilidad pasan a depender de Kelly Goodejohn, Chief Social Impact Officer de la compañía. Una decisión polémica que se suma a una década de crisis reputacionales.

La compañía atraviesa una etapa de presión financiera y transformación estratégica bajo la dirección de Brian Niccol, CEO desde 2024, centrada en mejorar la rentabilidad y simplificar operaciones. La noticia de la supresión de la responsabilidad ejecutiva en sostenibilidad refleja una tendencia que va más allá de la compañía y apunta a la transformación del papel de la sostenibilidad dentro de las grandes corporaciones.

La decisión resulta especialmente llamativa porque Starbucks había sido considerada una de las empresas pioneras en institucionalizar la sostenibilidad. En 2020 creó el cargo de CSO bajo el liderazgo de Michael Kobori y fijó objetivos ambiciosos para reducir en un 50% sus emisiones, consumo de agua y generación de residuos antes de 2030.

Sin embargo, la compañía atraviesa una etapa de presión financiera y transformación estratégica bajo la dirección de Brian Niccol, CEO desde 2024, y tiene como misión mejorar la rentabilidad y simplificar operaciones. La desaparición del CSO puede mandar un mensaje de que la sostenibilidad ha dejado de ser prioritaria para la compañía, sin embargo, la propia Starbucks argumenta que está integrando sostenibilidad e impacto social bajo una única dirección porque ambas agendas están estrechamente relacionadas.

Si bien esta explicación podría tener sentido, se observa una tendencia en grandes corporaciones de gestionar la sostenibilidad en unidades que integran varias áreas del negocio para pasar a ser considerada una parte de la gestión ordinaria. El problema con este tipo de decisiones es que esta integración también puede interpretarse como una pérdida de influencia y visibilidad de las prioridades en materia de sostenibilidad.

El caso Starbucks no es un caso aislado. Diversos análisis publicados durante 2025 y 2026 muestran como varias empresas están reduciendo o transformando los cargos de Chief Sustainability Officer, y parece responder a tres factores principalmente:

  1. Presión por la eficiencia y reducción de costes.
  2. Maduración de las políticas ESG, que pasan a ser responsabilidad de todas las áreas.
  3. Reacción política y empresarial contra el exceso de burocracia ESG, especialmente en Estados Unidos.

De hecho, Starbucks ya había dado una señal previa cuando decidió disolver su comité específico de supervisión ESG (Environmental, Partner and Community Impact Committee), redistribuyendo sus funciones entre otros órganos del consejo de administración. La medida fue criticada por algunos inversores que temían una pérdida de control y rendición de cuentas.

La cuestión clave en el caso de Starbuks así como de otras compañías no reside en si existe o no un Chief Sustainability Officer. La cuestión clave es si hay capacidad para impulsar cambios relevantes y mejoras en materia de sostenibilidad al estar integrados en otras grandes áreas. Cuando la sostenibilidad dispone de una voz propia en el comité ejecutivo o el comité de dirección de las compañíastiene una mayor capacidad para influir en decisiones estratégicas, en las inversiones y en los modelos de negocio.

Cuando esa función se diluye entre otras responsabilidades, existe el riesgo de que los objetivos ambientales y sociales queden subordinados a otras prioridades financieras de corto plazo. La experiencia muestra cómo muchas iniciativas bienintencionadas en materia ESG fracasan no tanto por falta de voluntad, sino por falta de liderazgo, presupuesto y capacidad de coordinación e impulso en el seno de las compañías.

El caso de Starbucks es relevante para observar la tendencia de las grandes compañías en materia de sostenibilidad los próximos años.

El caso de Starbucks es relevante para observar la tendencia de las grandes compañías en los próximos años. La sostenibilidad no se mide por los cargos internos o las etiquetas, sino por su capacidad para seguir avanzando hacia objetivos climáticos más ambiciosos como la economía circular y articular cadenas de valor y de suministro igualmente sostenibles y responsables.

Si, por el contrario, los objetivos ambientales pierden relevancia o se ralentizan, el caso Starbucks se convertirá en uno de los ejemplos más visibles del retroceso de la sostenibilidad corporativa en la segunda mitad de la década.

Cabría recordar que Starbucks ha tenido diversos problemas reputacionales en la última década que han erosionado su imagen pasando de ser una de las marcas más admiradas del mundo a gestionar varias crisis que han involucrado a consumidores, empleados e inversores y han afectado notablemente su reputación y le ha generado un daño importante en su imagen de marca. Habrá que seguir de cerca cómo lo gestiona.

Sostenibles.org
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SOSTENIBLES.ORG es un Think Net formado por un grupo de profesionales con un propósito compartido: trabajar por un nuevo liderazgo colectivo y colaborativo que contribuya a una nueva mirada del presente y del futuro con la sostenibilidad como vector de desarrollo y competitividad económica y social.

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