Hace unos meses estuvimos con mi esposa visitando el Monasterio de San Juan de la Peña en la provincia de Huesca, un legado histórico que junto con el nuevo Monasterio que en la actualidad alberga una magnífica Hospedería del Gobierno de Aragón.
Durante este viaje pudimos disfrutar de un magnífico entorno de nuestro patrimonio natural, con las impresionantes vistas que nos aporta el balcón del Pirineo la Peña Oroel, también pudimos disfrutar de la gastronomía y patrimonio de la ciudad de Jaca.
El 15 de agosto es el día de celebración en la gran mayoría de municipios de nuestro país, pero este año, en la provincia de Huesca, concretamente en las Peñas Riglos y en la Jacetania, se ha vivido con un incendio que ha calcinado 14.500 hectáreas de bosque, donde se vivieron momentos muy críticos afectando a 1.046 vecinos de 19 municipios que tuvieron que ser evacuados.
Por lo que respecta a las afecciones patrimoniales, las llamas llegaron a amenazar el conjunto de San Juan de la Peña, donde elementos patrimoniales y restos de los Reyes de Aragón tuvieron que ser evacuados por miembros de la Unidad Militar de Emergencias, la Guardia Civil y personal de Patrimonio Cultural al Museo Provincial de Huesca.
Pero en el aspecto humano, hay que lamentar el triste fallecimiento de un militar de la UME trabajando en las labores de extinción, cuando el vehículo autobomba tuvo un accidente. Desde aquí, todo mi respeto, afecto y cariño a sus compañeros de la UME, su familia y amigos y a todas las personas que participaron de manera incansable en la extinción del incendio.
Los efectos del cambio climático son una realidad y los estamos viviendo con el aumento de las temperaturas, mayor propagación de los incendios que actúan con más virulencia y generando una propagación que genera unas junto con la velocidad del viento, las altas temperaturas y la humedad condiciones más favorables para el fuego. Esta rápida propagación, genera el peligro de aproximación a los núcleos urbanos con el consiguiente riesgo para los vecinos, el personal de extinción y los voluntarios.
Está claro que esta situación exige un nuevo modelo de gestión de los incendios forestales, con actuaciones tanto en invierno como en verano. En este contexto, hay que exigir a Europa y al resto de instituciones que lideren y desempeñe un papel clave en la coordinación y colaboración entre países, para mitigar en la medida de lo posible los efectos del cambio climático y hacer frente a unos incendios cada vez más devastadores.
Sirva este artículo de opinión para concienciarnos sobre el cambio climático y, sobre todo, agradecer a todas las personas que de una manera u otra han sufrido durante este verano sus graves consecuencias, así como todas las personas que han trabajado de manera incansable en su extinción.
Miguel Luis Lapeña Cregenzán. Embajador Europeo por el Pacto Climático. Alcalde de Fraga (2015 – 2019).

