viernes, octubre 9, 2026

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Back to basics: cuando las velas vuelven para descarbonizar el transporte marítimo.

Durante miles de años el viento impulsó el comercio mundial. Después llegaron el carbón y el petróleo y las velas fueron desapareciendo de los grandes buques comerciales. Dos siglos después, Maersk una de las mayores compañías navieras del planeta vuelve a mirar al viento para afrontar uno de los grandes desafíos de la transición ecológica: descarbonizar el transporte marítimo.

Maersk, segunda mayor compañía mundial de transporte de contenedores, ha llegado a un acuerdo con la empresa británica Anemoi para instalar una vela rotatoria de 35 metros de altura en uno de sus portacontenedores de tamaño medio. No estamos ante el regreso romántico de los grandes veleros. Se trata de sofisticados cilindros verticales que aprovechan el denominado efecto Magnus para transformar el viento en propulsión y reducir así el esfuerzo de los motores del barco.

Este ejemplo muestra cómo algunas de las innovaciones más interesantes del siglo XXI consisten precisamente en recuperar soluciones que la naturaleza lleva millones de años poniendo a nuestra disposición.

El desafío de descarbonizar el mar

El transporte marítimo constituye uno de los sectores más complejos de descarbonizar. Los grandes buques necesitan transportar enormes cargas durante miles de kilómetros y requieren combustibles con una elevada densidad energética. Electrificar un automóvil es relativamente sencillo; electrificar completamente un enorme portacontenedores que cruza océanos es otra cuestión.

El transporte marítimo genera alrededor del 3% de las emisiones globales anuales de carbono, según los datos recogidos por Financial Times. Y su importancia para la economía mundial hace imposible pensar simplemente en prescindir de él.

La Organización Marítima Internacional se ha fijado como objetivo alcanzar emisiones netas cero del transporte marítimo internacional alrededor de 2050. Como pasos intermedios, plantea reducir las emisiones totales al menos un 20% —aspirando al 30%— en 2030 y un 70% —aspirando al 80%— en 2040 respecto a 2008.

El desafío es extraordinario porque no existe una única solución. Hemos imaginado la transición energética como la sustitución de una tecnología por otra. Cambiar motores de combustión por eléctricos, carbón por energía solar o combustibles fósiles por hidrógeno. En el transporte marítimo probablemente necesitaremos algo mucho más complejo.

La propia Organización Marítima Internacional contempla un abanico de soluciones que incluye amoníaco, biocombustibles, electricidad, pilas de combustible, hidrógeno, metanol y también viento. A ello debemos añadir mejoras en los cascos, reducción de la fricción, optimización de velocidades, digitalización de rutas y una gestión más eficiente de las escalas portuarias.

La descarbonización marítima será, por tanto, un sistema de soluciones basadas en la innovación. La tecnología que probará Maersk tiene en realidad poco que ver con las velas tradicionales. Los rotores desarrollados por Anemoi son grandes cilindros que giran utilizando el viento. Mediante el efecto Magnus generan una fuerza que contribuye a propulsar el barco y reduce el consumo de combustible.

Dependiendo del barco y de la ruta, diferentes tecnologías de propulsión eólica podrían conseguir ahorros de combustible de entre el 5% y el 25%, e incluso superiores en condiciones especialmente favorables. Anemoi calcula que cada uno de sus rotores puede ahorrar aproximadamente una tonelada de combustible y unas tres toneladas de CO₂ al día.

Sin embargo esta innovación no solucionará por sí solo el problema. La sostenibilidad nos obliga a pensar de otra manera. La naturaleza dispone de extraordinarios flujos de energía como el sol, viento, agua, corrientes o mareas. Nuestra inteligencia consiste en aprender a utilizarlos eficientemente.

Las nuevas velas representan esa filosofía. Combinan una fuente energética ancestral como el viento con ingeniería avanzada, materiales modernos, sensores, predicción meteorológica, software y optimización de rutas. Se trata de una innovación híbrida, combinar soluciones naturales con capacidad tecnológica.

No se trata de volver al pasado. Se trata de recuperar del pasado aquello que puede ayudarnos a construir el futuro.

La regulación también genera innovación

Otro de los elementos indispensables para avanzar en la innovación para la descarbonización son los incentivos. La Unión Europea incorporó progresivamente el transporte marítimo a su mercado de derechos de emisión desde 2024 y ha establecido nuevas exigencias sobre la intensidad de emisiones de los combustibles marítimos. La presión regulatoria y el aumento del coste del combustible están mejorando la rentabilidad potencial de tecnologías que anteriormente resultaban menos atractivas.

La innovación no depende únicamente de inventores y empresas. También depende de crear mercados donde contaminar tenga un coste y reducir emisiones genere una ventaja competitiva. Descarbonizar exige también innovar en los modelos financieros y en la legislación y la regulación.

El desafío no termina en los barcos. Los puertos deberán transformarse en grandes nodos de la transición energética. Muelles electrificados con energía renovable, infraestructuras para nuevos combustibles, optimización logística, digitalización de las escalas y corredores marítimos verdes.

Puertos como Barcelona, Rotterdam, Hamburgo, Amberes o Singapur ya no competirán únicamente por mover más contenedores. Competirán también por convertirse en hubs de la nueva economía marítima descarbonizada.

El experimento de Maersk contiene una metáfora interesante. Durante dos siglos construimos progreso intentando independizarnos de los límites de la naturaleza. La transición ecológica nos invita ahora a construir una nueva idea de progreso prendiendo a colaborar con ella aunque la tecnología seguirá siendo imprescindible.

Necesitaremos combustibles verdes, nuevos motores, digitalización, inteligencia artificial y enormes inversiones en infraestructuras. Pero quizá también necesitemos algo más mucho más sencillo, observar nuevamente cómo funcionan el viento, el sol, el agua y los ecosistemas. Se trata de reinterpretar a la naturaleza para construir nuevas soluciones y coherencias.

Sostenibles.org
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SOSTENIBLES.ORG es un Think Net formado por un grupo de profesionales con un propósito compartido: trabajar por un nuevo liderazgo colectivo y colaborativo que contribuya a una nueva mirada del presente y del futuro con la sostenibilidad como vector de desarrollo y competitividad económica y social.

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